Revista Infancia

El verano de los compritas

Por Compritaspeques

EL VERANO DE LOS COMPRITAS

Prometí a mi familia que este verano no os haría caso y vive Dios que lo he conseguido.

Este año el mini ordenador se quedó en casa y la única tecnología que metí en la maleta fueron el móvil y mi Kindle de primera generación -para él ya no hay ni actualizaciones disponibles- cargado de libros que han resultado preciosos, de esos que mueres por conocer el desenlace pero que no quieres que terminen nunca. Luego os hablo de ellos.

El otro día un amigo preguntó al señor que vive en mi casa y es el padre de mis hijos si era verdad, como yo le decía, que había desconectado y él, con una sonrisa inmensa, le respondió que sí, que era verdad. El próximo verano el ordenador se vuelve a quedar en casa.

Las horas matutinas se las he dedicado a la tumbona piscinera. Las horas vespertinas han sido íntegras para la silla playera. Las nocturnas se las he dedicado, con más intensidad de la deseable, a las cañitas, los boquerones, el adobo, las tortillitas de camarones y el choco frito. Todo ello rematado con riquísimos helados -con y sin cucurucho- y deliciosos chupitos de Amarguiña. Resultado: cuatro kilos. O, si lo preferís, cuatro mil gramos. Enteritos. Todos míos. El otoño se presenta duro. Muy duro.

Os pongo imagen "mirando al mar soñé" de el Mindu porque yo no he conseguido caber en ninguna foto:

También hemos hecho alguna excursión al Algarve que está, como bien sabéis, pared con pared de Huelva. Hemos visitado FARO y, por supuesto, hemos ido a comprar toallas que no necesito a VILA REAL DE SAN ANTONIO. También hemos paseado por sus calles y plaza que particularmente me gustan tanto como ir de compras. Es decir, mucho.

Las excursiones con los niños ya no son lo mismo. Si hasta hace cuatro días tenía que chantajearles para que me dejaran hacerles fotos ahora son ellos los que me piden que les fotografíe una y otra vez para publicar las distintas poses en sus cuentas de Instagram.

A mi hija le importa la estética de la foto y procura que las fotos sean más o menos diferentes.

Mi pre-adolescente 2 -que viene apuntando maneras- es el rey de las poses. No tengo muy claro en quien se inspira o quien es su ejemplo en la vida pero lo de sus poses es de traca. O de juzgado de guardia, que todavía no lo he decidido. Esto es lo único "normal" que podemos esperar de él.

Tras mil o dos mil fotos me di cuenta -una no está muy rápida de reflejos últimamente- que lo lógico es que se hicieran fotos entre ellos. El pobre Mindu, que ni tiene móvil ni se le espera, va tomando apuntes para cuando le llegue el momento:

Esta foto está hecha en el PALACIO DE ESTOI convertido en Pousada y que tiene unos jardines maravillosos. Un sitio ideal para tomar una cervecita después de haber "pateado" Faro durante todo el día:

En cuanto mis lecturas, este verano he hecho mi particular homenaje a las escritoras españolas actuales que son, y que Dios me perdone porque ya sé que la envidia es pecado, objeto de mis mayores envidias.

No me da envidia su forma de escribir -unas me gustan más que otras-. Lo que verdaderamente admiro en ellas es su capacidad para imaginar historias. Yo, que tengo "imaginación cero" muero de envidia, y también de admiración, cuando leo historias como las que he leído este verano. También envidio la capacidad que tienen muchas de ellas para recrear épocas y escenarios. Es verdad, de esto me doy siempre cuenta cuando leo los agradecimientos, que detrás de esas recreaciones maravillosas que consiguen trasladarte del sillón o la tumbona a otro mundo, hay un trabajo ímprobo en cuanto a esfuerzo y tiempo.

En fin... Ya que no puedo imitarlas por lo menos las disfruto.

De María Dueñas he leído La Templanza y Misión Olvido. Una amiga me recomendó que no leyera La Templanza pues a ella no le había gustado nada. Como no suelo hacer caso de los consejos -y así me va- lo leí y lo disfruté. Es verdad que me costó un poquito meterme en la historia pero una vez dentro "to pa´lante". María Dueñas es una maestra de trasladarnos a otras épocas y lugares y su recreación del Cádiz y, sobre todo, del Jerez de la segunda mitad del siglo XIX es, desde mi punto de vista, fantástica. Las que seáis de Jerez, del Puerto, de Cádiz... seguro que disfrutáis con ella.

Más que La Templanza me ha gustado Misión Olvido. Es de esos libros que te hace reír y llorar con pocos minutos de por medio. De lo triste no vamos a hablar que se han acabado las vacaciones y bastante tenemos ya con eso. De lo divertido os diré que tiene un par de escenas que se desarrollan en la casa de un marino americano en Cartagena que me han hecho, literalmente, "llorar de risa" con lágrimas y todo al estilo Bridget Jones hace ya unos cuantos años. Ayer cené con unas amigas y me decían que después de leer El Tiempo entre Costuras, Misión Olvido les había decepcionado un poco. A mí ni un ápice. Me parece un novelón y me gustaría que Blanca y Daniel siguieran buscando misiones unos años más. Eso sí, más achuchaditos.

De Paloma Sánchez-Garnica ya había leído Las Tres Heridas y, como me gustó mucho en su día, decidí leer Mi Recuerdo es más fuerte que tu Olvido. Es una truculenta historia con final inesperado por lo menos para mí que, como soy de "imaginación cero", nunca se me hubiera ocurrido. Además es de esos libros que te hacen pensar sobre las decisiones pasadas, sobre la vida que es y que pudo ser, sobre la importancia del perdón para sentirte bien contigo mismo -lo mismo lo empiezo a practicar-... Se desarrolla en el Madrid de mi madre y en el que ahora, de vez en cuando, es el mío. Eso ha sido, sin duda, un valor añadido.

Por último La Pasión Rusa de Reyes Monforte basada en la vida de Lina Codina la mujer de Serguéi Prokófiev, el autor de Pedro y el Lobo. No es que yo sea una cultureta pero es que el libro me ha enseñado mucho sobre historia del siglo XX y sobre algunos de sus personajes más relevantes. Me hubiera encantado vivir la primera parte de la vida de Lina. No me hubiera gustado nada vivir la segunda parte. El libro es triste donde los haya pero también de esos que no quieres que se acaben nunca sobre todo porque ya sabes como va a ser el final -se deja claro al principio del mismo- y no te gusta nada de nada.

Me pareció, a medida que leía el libro, tan fascinante la vida de Lina que dedicí indagar un poquito más sobre ella con un gran chasco como resultado y es que he encontrado varias informaciones (podéis ver alguna aquí y aquí) en las que se acusa a la autora de haber plagiado la obra escrita años antes por otra mujer, Valentina Chemberdjí. Así que ahora me debato entre leer el libro de Valentina y comprobar por mí misma si hay plagio -aunque la historia no vaya a ser nueva para mí- o empezar a buscar información sobre la que le robó el marido a Lina que también debe tener su aquél...

Mientras decido que hacer me he metido ya de lleno -hilando temas me quedo sola- en la preparación de el próximo Mercadillo de Compritas que, como ya os dije antes de irme, se celebrará en el hotel NH La Habana el próximo mes de octubre. Las firmas interesadas en participar tienen hasta mañana para enviar su solicitud. Al resto os iré informando de todas las novedades cuando las haya.

También estoy ya con la organización de Compritas Comuniones que viene con grandes novedades que también os contaré en breve.

Y dicho todo esto me despido de vosotras hasta el próximo post deseando que hayáis descansado tanto como yo y engordado, como mínimo, la mitad de lo que yo lo he hecho.


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