Revista Medio Ambiente

Entre deseo y realidad: Me queda de maravilla… casi

Por Valedeoro @valedeoro

espejo

Hace aproximadamente un año compré un vestido versátil de fibras de cáñamo de la marca australiana BrainTree. Me encantó el concepto del vestido y el de la marca. Y aunque no estuve al 100% convencida del color (un lila malva) pensé que ya iba sacarle provecho. Me deshice de una falda ya gastada (entra uno – sale uno) y empezó mi aventura con el Braintree Multi Skirt.

El modelo realmente es perfecto para minimalistas: se puede utilizar como vestido con o sin tirantes, con los tirantes cruzados o simples. Gracias a las tiras del interior de la pieza, se puede ajustar la longitud del vestido o de la falda. Así que va perfecto como falda larga o también falda ceñida corta. Así que a nivel de versatilidad, pocos vestidos pueden competir con él.

Además, sirve como objeto educativo. Como todo el mundo se queda intrigado de saber como funciona, puedo aprovechar para hablar sobre la importancia de las alternativas dentro del sector de la moda:

  • Las prendas de calidad y versátiles se pueden utilizar más allá de una sola temporada. En el caso del vestido (verano) que se transforma en una falda larga (invierno) incluso no estoy condicionada por el clima.
  • El cáñamo necesita menos agua para su producción que la planta de algodón y como la versión del vestido es ecológica, tampoco lleva químicos. Además no deja pasar los rayos UV y es mucho más duradero que el algodón.
  • Aunque los productos no tengan el sello fair trade (ya que se fabrican en China donde todavía no se puede conseguir el sello), las fábricas se rigen por las mismas normas incluyendo salarios dignos, horarios regulados y derechos laborales para todos los trabajadores.
  • El vestido me costó alrededor de 40 Euros, lo que demuestra que la idea de que lo ético es siempre caro no es del todo cierto.

Sin embargo, había algo que no cuadraba: si al comprarlo el color no me convencía del todo, el tiempo me dio la razón. El lila pálido del vestido no va mucho conmigo. Así que durante todo este año habré puesto el vestido en total unas 10-15 veces. Y aunque lo incluí en cada temporada del proyecto 333, no le saqué el debido provecho. Así que ya es hora de despedirse del precioso multi-skirt, color “mulberry”. No es suficiente que una prenda sea linda, práctica, justa, sostenible y adorable. Lo importante es que también vaya con tu estilo y te sientas a gusto con ella. Cuando empiezas a buscar justificaciones de porqué hoy realmente deberías vestir algo en concreto, quizás es hora de replantear el vestuario.

Entre deseo y realidad: Me queda de maravilla… casi

Yo llevaré el vestido/falda al próximo intercambio de ropa. Estoy segura de que otra persona podrá sacarle mucho provecho a esta prenda. O si tu lo quieres, contáctame en twitter o vía el formulario de contacto y te lo envío a cambio de que describas tu experiencia para el Proyecto 333.

¿Alguna vez has comprado algo aunque sabías que no era 100% perfecto para ti? ¿Cómo lo has resuelto?


Imagen: Anxo Cunningham / flickr y braintree


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