Revista Cultura y Ocio

"Entre tonos de gris", de Ruta Sepetys: los tonos más oscuros de la Historia

Publicado el 08 octubre 2014 por Lidiacasado

Título: Entre tonos de gris
Autora: Ruta Sepetys
Editorial: Maeva
Género: novela histórica
Páginas: 288
Publicación: 2011
ISBN: 978-84-15120-25-4

  Junio de 1941, Kaunas, Lituania. Lina tiene quince años y está preparando su ingreso en una escuela de arte. Tiene por delante todo lo que el verano le puede ofrecer a una chica de su edad. Pero de repente, una noche, su plácida vida y la de su familia se hace añicos cuando la policía secreta soviética irrumpe en su casa llevándosela en camisón junto con su madre y su hermano. Su padre, un profesor universitario, desaparece a partir de ese día.  A través de una voz narrativa sobria y poderosa, Lina relata el largo y arduo viaje que emprenden, junto a otros deportados lituanos, hasta los campos de trabajo de Siberia. Su única vía de escape es un cuaderno de dibujo donde plasma su experiencia, con la determinación de hacer llegar a su padre mensajes para que sepa que siguen vivos. También su amor por Andrius, un chico al que apenas conoce pero a quien, como muy pronto se dará cuenta, no quiere perder, le infunde esperanzas para seguir adelante. Este es tan solo el inicio de un largo viaje que Lina y su familia tendrán que superar valiéndose de su increíble fuerza y voluntad por mantener su dignidad. ¿Pero es suficiente la esperanza para mantenerlos vivos?
   Siempre que pensamos en campos de concentración o de trabajo forzado pensamos en el holocausto judío pero pocas veces nos acordamos de lo que pasaron los ciudadanos de Letonia, Lituania o Estonia en aquellos mismos años. Quizá la razón la podamos hallar en la misma Historia posterior: una vez acabada la II Guerra Mundial, los judíos o los comunistas o los homosexuales o quienes por cualquier otro motivo padecieron aquellos horrores y sobrevivieron a la barbarie pudieron contar sus sufrimientos (con el dolor que ello también conllevaría) y hacer saber al mundo entero lo que había padecido. Pero en el caso de los países que acabaron bajo la soberanía rusa no solo la situación se prolongó durante décadas más, sino que la dictadura del silencio les impidió airear las vergüenzas de un régimen, de un dictador y de un sistema que llegó a matar a más personas que el propio Hitler.
   Esa es una de las razones por las que me ha gustado tanto esta novela: porque pone el acento en una época histórica sobre la que hemos pasado de puntillas. Quizá abrumados por la sinrazón nazi, no hemos querido admitir que situaciones parecidas se han vivido en otros puntos del planeta, que algunas se han prolongado durante décadas y décadas sin que hayamos hecho nada y, lo que es peor aún, que hay masacres colectivas y exterminios selectivos que se siguen llevando a cabo delante de nuestras narices sin que la comunidad internacional (ese paraguas que, me da la sensación, sirve en muchos casos para cerrarnos los ojos más que para abrírnoslos) diga ni haga nada.
   Ruta Sepetys nos mete de lleno, desde la primera página, en la tremenda odisea de Lina, una joven de quince años, y su familia, a quienes deportan un día porque sí. Más adelante conoceremos los motivos de su "delito", unos motivos que deshumanizan más a quienes creían que lo que hizo esa familia podría ser motivo de castigo y que provocan que sintamos una corriente de simpatía aún mayor por Lina, Jonas y Elena, los tres personajes centrales de la novela: la protagonista que nos habla en primera persona, su hermano y su madre.
   He devorado Entre tonos de gris. Y lo he hecho porque el ritmo es frenético: el primer párrafo ya nos sitúa en el corazón y de la acción y esta no descansa hasta el epílogo. En todo momento, he querido saber más: primero, qué pasa; luego, por qué; más tarde, qué les depararía el día a día a los protagonistas de la obra y, finalmente, cuál sería su destino final. La tensión, el dramatismo, la intriga y el ritmo no decaen en ningún momento de la novela.
   Esta rapidez se ve, además, acrecentada por la duración de unos capítulos tan cortos que se devoran casi sin darse cuenta. Del mismo modo, también contribuye a darle mayor agilidad los fragmentos en cursiva que aparecen en algunos de esos capítulos, en los que Sepetys dibuja la cotidianidad (el amor, el calor, la comida, la confianza, los planes de futuro) de la familia de Lina, una cotidianidad pasada que contrasta terriblemente con el sufrimiento extremo del presente, aunque sin exagerar el dramatismo.
   Creo que justamente esa es una de las características más destacables de esta novela: el equilibrio, la contención. Dadas las circunstancias que se nos describen, el tono podría haber sido mucho más melodramático. Y la elección de una primera persona como voz narradora (la de Lina) también podría haber dado lugar a un mayor número de momentos de decaimiento, remordimientos, autoflagelación, ira, condena, incomprensión... Los hay, claro está, pero ha dado la sensación de que están muy bien medidos para que el sentimiento no desborde el texto y convierta a la obra en una sucesión de anécdotas lacrimógenas. Hay dolor, claro que hay dolor. Todo lo que se cuenta es tremendamente dramático, pero creo que Sepetys acierta al narrarlo con contención, mostrando los hechos sin demasiada valoración y, sobre todo, con esa contraposición de la que hablaba antes con la vida pasada de la familia.
   Esta contención no le roba lugar ni al sentimiento ni a la reflexión. La hay en el texto y, sobre todo, la lectura la provoca en el lector. ¿Por qué alguien tiene que pasar por algo así? ¿Cómo podemos hacernos esto los seres humanos a nosotros mismos? ¿Cómo el ansia de poder puede estar por encima de la vida humana? ¿Cómo vivimos en situaciones extremas? ¿Qué lazos y qué sentimientos aparecen o desaparecen en ese contexto? ¿Es posible seguir amando entre tanto sufrimiento? ¿O es, quizá, precisamente el amor lo único que puede hacer que no se pierda la condición humana, la dignidad, la capacidad de sentir, de empatizar, de ayudar; el impulso de seguir viviendo?
   Ya estoy deseando poder hablar con la autora de todo esto, de la concepción de la obra, de la investigación y de proceso de escritura. Porque creo que tuvo que ser muy duro, tuvo que ser arduo no dejarse llevar por la parte melodramática y seguir construyendo una historia que conmueva y que haga pensar al mismo tiempo. Que ataque al corazón y a la cabeza. Y que se quede dentro del lector durante mucho mucho mucho tiempo.
   Nos seguimos leyendo.
   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  • Reto 100 libros: 86/100 
  • Reto Autores de la A a la Z: S
  • Reto Novela Histórica: 13/15 
  

Volver a la Portada de Logo Paperblog