Revista Cine

Flesh+Blood (Los señores del acero, 1985)

Por Janeko
Europa Occidental, 1501...
Flesh+Blood (Los señores del acero, 1985)

Mercenarios que trabajan para señores que les niegan la paga. La trama me resulta familiar. Tanto que podría homologarse con las prácticas del sistema económico actual. Esquema tan realista que casi fastidia verlo en una obra pensada para evadir al público de su situación fáctica. Para que yo pueda evadirme. Hace mucho tiempo que una película no me embadurnaba de crudeza, ni me salpicaba con su honestidad. Aquí no hay dragones ni magos que simbolizan la lucha eterna entre el bien y el mal. Aquí el prototipo del héroe de los mitos germánicos, marcado por un destino trágico pero consagrado a llevar a cabo grandes hazañas, es extrapolado a su opuesto exacto en donde el protagonista se vale del pensamiento mágico de sus secuaces para llevar sus acomodaticias intenciones hacia sus objetivos, siempre inmediatos: la supervivencia, la venganza y la obtención de riquezas. En Los señores del acero no hay espacio para alegorías, como sucede a menudo en la filmografía de su director, Paul Verhoeven; parecería que el holandés hubiese roto con su herencia cultural, con Sigfrido a la cabeza: su obra entera es un cántico al sobreviviente. De hecho, ésta, como tantos otros trabajos del cineasta, prescinde de héroes, todos aquí buscan la conservación, se trata de ello: de no morir, de vivir el minuto, de urdir para no perder. Los señores del acero aparecen rabiosamente humanos, intentando subsistir de la forma en la que mejor se les da; sus armas son distintas (fuerza, sexo, astucia, conocimiento, oro) pero el objetivo siempre es el mismo: salvar el pellejo y si se puede, obtener un beneficio extra, de preferencia, de tipo económico. Considerada como una película de culto por su colosal realismo, escenas sexuales rotundas –recargadas para algunos– exquisita ambientación y banda sonora, actuaciones más que convincentes –un memorable Rutger Hauer, una Jennifer Jason Leigh que nunca será más bella– y un guión que parece que, no llevando a ninguna parte, acaba narrando una historia tan memorable como cualquiera del Cantar de los Nibelungos, Los señores del acero es un trabajo que debe ser apreciado por el tratamiento poco convencional que le es dado por lo común a historias de épocas pasadas; un punto de vista despojado de todo romanticismo y nostalgia por tiempos mejores, que dota a los personajes de una humanidad despojada de adornos y luchas dialécticas, que los arroja a batallar entre el caos y el sinsentido de la lucha por la perpetuación, el poder, la carne y la sangre.Es una película difícil de encontrar, si quieren verla, éste es el momento.Ficha técnica:Título Original: Flesh+BloodAño: 1985País: Estados Unidos - España - HolandaDirección: Paul VerhoevenGuión: Paul Verhoeven, Gerard SoetemanMúsica: Basil Poledouris Protagonistas: Rutger Hauer, Jennifer Jason Leigh, Tom Burlinson, Ronald Lacey.
Género: Aventura / ÉpicoFicha técnica cortesía de: IMDB.com

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