Revista Arte

Fotos graciosas

Por Marcelo Caballero

Siempre me ha llamado la atención esos fotógrafos que tienen “un sexto sentido” para encontrar escenas divertidas o situaciones ridículas en la calle. De verdad lo digo, no son fáciles de captarlas con la cámara y que además tengan un buen criterio compositivo.Ojos entrenados como los de Elliot Erwitt y,  especialmente  los de Richard Kalvar han ayudado, en cierta medida, con talento y creatividad,  a desarrollar una escuela de todo ello y crearon una tendencia importante en la fotografía de calle contemporánea.


Fotos graciosas

(c) Elliot Erwitt


El problema que conlleva este tipo de fotografía (muy practicada en el mundo anglosajón) es que el límite entre la fotografía creativamente divertida y “la fotografía graciosa” es bastante ambiguo y depende del contexto donde se exhiban. En la actualidad, muchas de esas “fotos graciosas" se difunden por las redes sociales, en donde envejecen rápido por saturación y por utilizar los mismo clichés una y otra vez. Eso hace que al principio te haga gracia y luego te olvidas tan rápido como tu sonrisa.

Una foto icónica de este movimiento es la que hizo Kalvar en Nueva York en 1969. Sin embargo la explicación que hace el fotógrafo americano de esta foto es la mejor definición de “las fotos graciosas”.

Fotos graciosas

(c) Richard Kalvar. Nueva York 1969


Si hubiera querido una graciosa fotografía de gente mirando a través de un escaparate, el fotograma 27A hubiera sido el correcto” señala Kalvar en el libro Magnum. Hojas de contactos (Editorial Blume, 2017).


Fotos graciosas

página 196. Magnum. Hojas de contacto.

Pero lo que siempre me ha entusiasmado de la fotografía es que te permite salir de la realidad 'real' y entrar en el mundo de los sueños congelados, más allá de lo vulgar. Lo simplemente divertido es una tentación en la que intento no caer nunca” sentencia Kalvar.


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