Revista Cultura y Ocio

Galería Nacional de Budapest

Publicado el 27 marzo 2013 por Nicopasi
Galería Nacional de Budapest
Ubicada dentro del Palacio Nacional de la colina del Buda se encuentra la Galería Nacional de Arte. Como sucede con las demás galerías nacionales del mundo, en la capital húngara ésta también es el sitio que más obras alberga y de mayor calidad si se las compara con las que hay en otros circuitos culturales de la misma ciudad. Por eso, cuando se planea un viaje a la capital imperial la galería debería ser un lugar de visita obligatoria para los amantes del arte y también para quienes quieran profundizar y conocer la cultura húngara, esa que no goza de la mejor difusión y que, les aseguro, vale la pena ser descubierta.
1. UN EDIFICIO DE MAGNITUD QUE ALBERGA CASI TODO EL ARTE DEL PAÍS
Galería Nacional de Budapest
Son las 14.30 de una tarde de enero y llego a la galería nacional luego de haber soportado bajo la nieve una caminata de cerca de un kilómetro. Me pongo en la fila de la boletería - que consta de no más de cuatro señoras que parlotean en húngaro- y al llegar a la mujer que vende los billetes de entrada, soy interrogado acerca del lugar donde vengo (a lo cual es inevitable no pensar: ¿tanta cara de turista tengo?). Le respondo que "I´m from Argentina" y la señora muy amablemente me contesta con un "yo hablo poco español" y con una velocidad lenta para quien intenta una conversación fluída me agrega "estoy estudiando español, mi gusta mucho".
A esa altura de mi estadía, la señora de la galería era la cuarta o quinta persona en Budapest que se mostraba amable y predispuesta a hablarme en español (incluso hice varias visitas a lugares turísticos con gúias que hablaban el idioma), algo que me llamó la atención (y confieso, aún hoy me sorprende) puesto que en mi viaje anterior la comunicación fue el único elemento que bien podría haber hecho tambalear mi admiración futura por la perla imperial.
En su reciente español la señora me explicó cómo tenía que comenzar a recorrer la galería y cuáles eran las obras que bajo ningún punto de vista debía perderme. Pagué el billete y como muestra de agradecimiento por su buena voluntad preparé en mi mente el saludo más completo y el agradecimiento más formal que pudiera encontrar, así la señora tendría la posibilidad de sentir que el esfuerzo de sus clases (piensen lo que debe ser intentar estudiar español cuando la lengua materna es el magyar, casi igual al turco) había valido la pena.
Así es como mientras guardaba los forines que me dió de vuelto, le agradecí mucho su amable atención y le dije que le deseaba mucha suerte con el español y que, cuando quisiera, la esperábamos en Argentina. La señora miró hacia arriba en una clara expresión de deseo y me contestó con un "eso serría muy bueno" y luego pensó unos segundos para decirme "perro hay un problema..." y se refregó los dedos anular e índice dejando en claro que era el vil metal el que se interponía entre mi invitación y su deseo. Sonreí y le levanté la mano en señal de adiós y atravesé la amplia escalera que me llevaba a la primera sala de la galería.
2. EL PANTEÓN DE HÉROES DE LA PATRIA HÚNGARA
Galería Nacional de Budapest
Exhibidos como para que no haya posibilidad de no verlos, la primera sala de la galería está destinada a una serie de cuadros enormes, trípticos que ocupan paredes completas e incluso una serie de murales gigantescos, todos dedicados a los hombres que forjaron la historia de Hungría. En cuanto al período que reflejan van desde los años en que Hungría dependía de la cabeza imperial austríaca hasta los inicios del siglo XX.
Toda la sala de la entrada ( ubicada en la planta baja) podría llamarse el panteón de héroes de la patria húngara. Entre los cuadros más destacados firguran retratos de diferentes reyes y algunos otros miembros menores de las monarquías que gobernaron el país y, además, hay varios dedicados a reflejar momentos históricos tales como batallas (hay uno gigantesco sobre la invasión de los turcos en la región y la consecuente lucha de los húngaros para defender el territorio), escenas de caza (muy típicas del barroco) y también otros que exponen aspectos de la vida cotidiana de los húngaros tales como escenas de la vida cotidiana, el reflejo de las diferentes clases sociales, la participación política y el nacionalismo innato que demostraron tener a lo largo de su historia.
Aquí algunas de las pinturas que muestran hechos de la vida de loshúngaros:
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Banda popular con niños y mujeres celebran la conmemoración de una fecha patria.
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Colocación de la primera piedra para la construcción del Puente de las Cadenas.
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En este cuadro se puede ver la estrecha relación del catolicismo con la vida política de los húngaros.
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Los músicos de este cuadro son una muestra clara de cómo era la vida a inicios del siglo XIX. La pobreza y la marcada austeridad que refleja la pintura se contrapone con las cualidades artísticas de los personajes (la utilización de instrumentos tales como el violín o el violoncello son una costante en los países de Europa del este)
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La primera impresión que da este cuadro es la de estar frente a un mural pintado por cualquiera de los genios del estilo creado en México. Pintado sobre una de las paredes de la Galería Nacional, el mural representa los personajes y hechos más significativos en la historia del país, pero, a diferencia de como lo hicieron los mexicanos (que usan un mural para contar cada período y los exhiben en orden cronológico) en este caso están todos mezclados como formando parte de un todo sintetizador. Así es como pueden verse príncipes, reyes, reinas, soldados de la segunda guerra mundial, hombres con trajes típicos de diferentes regiones y algún que otro ícono representativos de la cultura magyar.
3. EL ARTE DEL SIGLO XIX
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El picnic de mayo (Szinyei Mersé, Pal) Buena parte de la crítica húngara considera a este cuadro como uno de las mejores obras de la producción nacional de los últimos dos siglos. El pintor aparece en el cuadro de espaldas y boca abajo, como protesta a las críticas que recibía por entonces de quienes lo denostaban y se burlaban de sus trabajos.
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Retrato doble (Dosa Geza). Si bien nunca se identificó el lazo que une a los dos personajes del retrato, al ver las edades se podría decir que eran madre e hija o bien, hermanas. El juego de miradas desencontradas y el desconcierto en el rostro de la joven mayor es lo que la torna una pieza enigmática.
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Señora en violeta (Szinsyei Mersé Pal) el cuadro evoca a la moda parisina del 1800 y recuerda a la famosa camarera del Moulin de la Galette de Renoir. La dama posa para el pintor en medio de la campiña húngara, enfundada en el costoso vestido de color violeta, símbolo de distinción y elegancia de la época.
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La luna de miel (de autor desconocido) muestra la escena en la que una pareja recién casada llega hasta la habitación de un hotel veneciano. El rojo de la decoración es una clara metáfora de la pasión de los esposos y llaman la atención el reflejo difuso de ambos en el espejo y la osadía de la esposa que toma al marido por el hombro en una clara actitud que, por entonces, correspondía al caballero.
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Hagan esto por mí (Csók Istvan). Este cuadro también es conocido en el mundo del arte como La Comunión. Representa el momento en que un  grupo de muchachas reciben de la mano de un sacerdote los difrentes elementos de la eucaristía (el cáliz y la ostia que acompaña al mismo). Lo que llama la atención en el cuadro es que, lejos de ser el sacerdote el personaje principal, el pintor ha elegido a la joven que aparece en primer plano adueñándose de la escena por completo. La obra forma parte del conjunto de pinturas que podrían considerarse "folklóricas" ya que exhiben recortes de la vida cotidiana de los húngaros.
El autor de esta obra es conocido en el arte magyar por su célebre serie de pinturas de la condesa Elizabeth Báthory (conocida como la condesa sangrienta que alimentó buena parte de la literatura europea). El cuadro más importante de esa serie fue destruido durante un bombardeo durante la Segunda Guerra Mundial y sólo se conservan algunas copias fotografiadas.
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Al lado del anterior se encuentra este otro, también del mismo autor. Representa una escena de descanso y espacrimiento de un grupo de jóvenes. El uso cómplice de la mirada de la niña tirada sobre la paja produce un efecto intimidante y perturbador a la vez.
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El sermón de la montaña (Ferenczy Karóly) este cuadro es una versión moderna del momento en que Cristo reunió a sus discípulos en el monte de los olivos y les habló acerca de los tiempos que vendrían. Las ropas actuales al momento de realizar la pintura y el cabello corto del Cristo la tornan una pieza controvertida y polémica.
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El Duelo de Hunyadi Laszlo (Viktor Madarazs). La pintura representa el momento en que una madre y la novia se reencuentran con el cuerpo de su hijo-amante. Quien yace en el suelo y se encuentra tapado con un lienzo es un soldado que luchó en la guerra de liberación contra el dominio turco entre los años 1848 y 1849. Para la cultura húngara, ese soldado muerto representa la valentía del ejército húngaro quien no dudaba en dar su vida en pos de la defensa de la nación. El autor de la obra es uno de los pintores más prolíficos del siglo XIX y pintó otras piezas que se encuentran en grandes museos del mundo.
4. LAS DOS OBRAS IMPERDIBLES DEL MUSEO
Si bien el museo es gigantesco y requiere de una tarde o medio día para recorrerlo tranquilo, hay dos piezas que son las más reconocidas del museo y que, por ninguna razón, deberían dejar de ver si tienen la posibilidad de ir. Una de ellas es La prueba del Bier, que representa la escena de un asesinato y que, además de ser una pintura que embeleza y capta la atención del espectador, cuenta con un marco que podría ser en sí mismo una obra aparte. La otra pintura es del siglo XX y es la de la famosa Mujer tocando el violoncello.
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Retrato ( o boceto de La prueba del Bier) de Gyárfás, Jeno. El retrato en primer plano de esta mujer es el mismo que el pintor usa para la pintura siguiente:
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La prueba del Bier (Gyárfás, Jeno). Este cuadro es quizás el más impactante que se pueda ver en las colecciones del museo. De tanta importancia es la pintura que es la única que cuenta con asientos para apreciarla con detenimiento dado que se encuentra recargada de detalles. Toda la información que hay acerca del cuadro se encuentra en húngaro y no hay nada traducido aún a otros idiomas. En principio (y según los datos que pude recopilar de un guardia de la sala en la que se encontraba la pintura) se trata de una obra que representa el momento en que una mujer sale desencajada de una habitación en la que se supone, yace su amante, quien parece haber sido asesinado, por el indicio que da el autor de un cuchillo tirado en el piso.
La expresión de paroxismo de la mujer le dan un hondo grado de dramatismo y los rostros de quienes se encuentran allí también aumentan la carga dramática que se quiere representar. El marco del cuadro es uno de los más fascinantes de toda la galería ya que cuenta con decenas de ángeles y seres mitológicos, los cuales vuelven a la pieza mucho más interesante.
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Mujer tocando el violoncelo (Berény Robert) considerada una de las piezas claves de la pintura del siglo XX, la mujer del violoncelo ocupa un sitio de privilegio dentro de la galería y dentro del arte moderno. La intensidad de los colores, los trazos que delimitan las formas y la similitud con un cómic o un dibujo animado hacen que este cuadro sea uno de las causas por las cuales los turistas de todo el mundo asisten a la galería para apreciarlo (incluso, tal es su popularidad que forma parte del merchandising oficial del museo).
5. RETABLOS, MUEBLES Y ESCULTURAS EN LA SALA DE ARTE SACRO
Casi como escondida y perdida entre los cientos de cuadros modernos y contemporáneos la galería sorprende al visitante con una sala de arte sacro que bien podría estar entre las cinco mejores del mundo. Dividida por paredes y con un pasillo alrededor, el espacio dedicado a las muestras de arte religioso llevado a cabo durante el gótico europeo sorprende por la belleza de sus piezas y además por el excelente estado de conservación de las mismas.
Apenas se ingresa en el recinto lo primero que se ve es una serie de retablos de madera pintados con láminas de oro y recargados de figuras religiosas tales como la Virgen María, Jesucristo (de niño y de adulto) y también ángeles, santos y, en algunos casos, algún monarca o personaje de la historia de Hungría que mantuvo una estrecha relación con la iglesia y encontró en esas piezas una buena forma de quedar inmortalizado.
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Además de retablos y esculturas con imágenes religiosas, en la sala se exhiben pinturas de personajes religiosos y de diferentes pasajes de la Biblia.
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Las madonnas con pequeños Cristos y el séquito de ángeles custodiándolos a ambos es uno de los motivos mas representados durante la edad media.
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Esta escultura del Cristo en la cruz es una de las que más llama la atención de la sala dedicada a los expolios. Pocas veces Cristo es retratado o representado junto a los malvivientes que lo acompañaron en aquel episodio que lo llevó a la muerte y la posterior resurrección. Nótese ,además, la llamativa forma en que tallaron los cuerpos de los dos hombres, con una gran expresividad y con un uso del movimiento que los vuelve casi reales.
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Entre varias de las piezas que engrosan la sala también se puede ver una pequeña colección de muebles de la época repletos de imágenes sagradas y decorados con mayólicas e incrustaciones de pequeñas esculturas. En la foto se aprecia una cómoda pintada con las imágenes de los profetas Isaías y Jeremías.
6. ALLÍ DONDE VIVE EL SIGLO XX

La sala dedicada al siglo XX hace sentir al espectador que se encuentra en cualquier museo de arte moderno de cualquiera otra ciudad de Europa. La mayoría de los movimientos artísticos de la modernidad tuvieron sus representantes húngaros y, la interesante colección de cuadros de la sala, son el fiel testimonio de ello.
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Amigos (Kontuly Bela). Este cuadro fue pintado en 1933 y representa un grupo de personas reunidas en un lugar para celebrar la amistad que se profesan. Las mujeres que ocupan la parte principal de la obra están acompañadas por conejos de ojos rojos, los cuales, casi sin querer, se convierten en los personajes centrales ya que acaparan la vista del espectador que intenta encontrarles una lógica dentro de la composición del cuadro.
También el controvertido expresionismo alemán caló hondo en los pintores húngaros de la época quienes lograron piezas como éstas:
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La utilización del verde casi flúo que utilizó el pintor para representar estas mesas de billar y la elección de un ambiente marginal y hasta prostibulario deja en claro la elección de los temas y el uso de tecnicas y colores típicos del expresionismo.
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El bar como lugar de encuentro y la incorporación de las mujeres compartiendo el espacio bohemio es una constante en muchos cuadros expresionistas.
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Las señoras con las caras verdosas de esta pintura remiten inevitablemente a la pintura del pintor noruego  Eduard Munch (autor del famoso cuadro "El Grito")
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El Puntillismo también se hace presente en la sala dedicada a la pintura del siglo XX
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La Edad de oro (Paisz Goebel, Jeno) una pintura que se devanea entre el fauvismo y el pop
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La estética del Simbolismo es clara en esta pintura que representa una escena de seres mitológicos 
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La historia de Klara Zach II (Korosfoi Kriesch, Aladár). El cuadro representa con colores, formas y una luz manierista el momento en que un grupo de doncellas se encuentra con el cuerpo sin vida de la joven Klara Zach, hija de un noble militar húngaro que desafió al poder real de Casimiro de Polonia, quien habría deshonrado a la joven valiéndose de su candidez e inocenia. 
Luego de ese hecho, la corte de Casimiro pidió que asesinaran a la familia entera por haber querido cometer regicidio y así fue como la pobre Klara fué asesinada y mutilada, ya que le cortaron los labios, la nariz y ocho dedos de ambas manos. Las crónicas cuentan que antes de morir, la joven fue arrastrada por caballos y obligada a repetir la frase: "Este es el castigo por haber desafiado al Rey". La historia de esa joven ,en la actualidad, forma parte de los mitos de Hungría. 
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Con una mezcla de estilos entre el naif y la pintura de Brueghel, esta pintura es una de las más interesantes de la sala.
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Los techos de la entrada principal desde la cual se bifurcan los accesos a las diferentes salas merece detenerse unos minutos para observarlo, es en sí mismo una pieza arquitectónica de gran creatividad y nivel.
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