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Historia anacrónica y diacrónica

Publicado el 07 abril 2013 por Joseleg

Historia anacrónica y diacrónica

Historia anacrónica y diacrónica

Wesles Sedano José Luís García García
En todo caso, la proyección de los valores propios sigue siendo un problema. Literalmente la protección de los valores propios genera lo que ha visto a denominarse, la historia anacrónica. Como ya lo remarcamos antes, la historia anacrónica al basarse en nuestro instinto de proyectar los valores propios a otras culturas es muy intuitiva, sin embargo Barona (1994) nos dice que este punto de vista ha tendido a ser dejado de lado por la historiografía moderna, y en su lugar se intenta ejecutar un enfoque diacrónico, en el cual es historiador, en lugar de leer la historia desde el punto final de su devenir, debe intentar hacer el ejercicio de posicionarse en el medio del devenir histórico, como si estuviera el en medio de la historia.
Otro ejemplo de transposición de valores es denominar con el epíteto científicos a los antiguos sabios o magi de la antigua Babilonia, lo cual solo tiene sentido si desde nuestra perspectiva eliminamos toda referencia a las instituciones donde trabajaban, como a las visiones del mundo con las cuales vivías, y de las cuales extraían mucho de sus interpretaciones.
Lo cual nos trae de nuevo el problema, podemos hablar de profesiones homologas a la del científico y de instituciones homologas a los centros de investigación científico, pero sus métodos, sus concepciones del mundo, y sus objetivos no son ni de cerca a lo que nosotros llamamos ciencia.
Tildar de científico a un sabio de la antigüedad lleva consigo una carga implícita, la de aislar de manera artificial al individuo de su contexto y de su mentalidad, tomando solo lo científico y omitiendo lo no científico desde nuestra perspectiva, creamos una imagen sesgada de los individuos, como entes aislados incomprendidos por la sociedad en la que vivian.
En base al argumento diacrónico emerge una necesidad, la de leer los textos y las evidencias en el interior de un contexto, las evidencias se deben leer entre líneas, en términos de una riqueza simbólica muy extensa y compleja, por lo que los hechos históricos como los textos o el arte son mucho más de lo que se podría entender si solo nos dedicáramos a describir y explicar de manera “objetiva”.
Aunque el acercamiento diacrónico a la historia es un ideal valido, pasa de lado un problema que el mismo Barona (1994) resalta, y es el detalle de que abstraerse del contexto que nos es natural es simplemente un ideal, nadie, podría hacerlo, de hecho algunos valores pueden ser tan contraintuitivos que un observador histórico jamás podría anticiparos o comprenderlos en toda su naturaleza tal como lo entendía un ente o una persona histórica. Así pues, aunque la observación diacrónica de la historia es nuestro objetivo, es posible que en nuestro camino cometamos un sinnúmero de errores anacrónicos, los cuales se nos escapen a nosotros y sean deducidos por nuestros lectores. PRINCIPAL REGRESAR

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