Revista Historia

Historiografía argentina (IV): El revisionismo inmediato de FORJA

Por Julianotal @mundopario
Historiografía argentina (IV): El revisionismo inmediato de FORJA
“(...)
cincuenta y tres que cayeron
sirviendo una causa noble
y una consigna cumplieron:
¡Que se rompa y no se doble!
...
Quedo solo en el galpón
con el viejo de los chistes
-como canario al alpiste,
siempre prendido al porrón-;
se va apagando el fogón
y en el recuerdo que pasa
me pregunto si mi raza
como ese fuego agoniza,
¡o si está ardiendo la brasa
y hay que soplar la ceniza!”
JAURETCHE, A. El paso de los libres. Buenos Aires. Peña Lillo. 1974. pp. 86 –88.

También en 1934 se publicaría El paso de los libres, un relato gauchesco de Arturo Jauretche que señala el trunco levantamiento radical en 1933 encabezado por el coronel Pomar, y donde el mismo autor había participado y llevado posteriormente a la cárcel. En Buenos Aires, Scalabrini Ortiz era acusado de complotar en convenio con el levantamiento mencionado y se le dio a elegir: la cárcel o el exilio. De esta forma, Scalabrini no tiene más remedio que emigrar hacia Europa.
La mención de estas dos figuras es relevante, pues serán los representantes ideológicos que darán luz, junto a otros radicales yrigoyenistas como Manzi, Dellepiane y Del Mazo, a F.O.R.J.A. en 1935, que influyó notablemente en el peronismo. En efecto, la crisis y el derrocamiento del ’30 había influido en la necesidad de una salida nacional y popular, distinta a la que adhería el nacionalismo católico de derecha. Este nuevo y mentado “nacionalismo, que está comenzando a inspirar curiosidades históricas...” , difícil de asimilar para un historiador como Halperín Donghi que ante cualquier originalidad pura, popular y nacional al no encontrarle emulación en el exterior lo menosprecia por no querer (o no poder) explicarlo, se distingue notoriamente de la base ideológica nacionalista antes mencionada. El propio Arturo Jauretche hace la distinción notable entre nacionalismo y posición nacional:
“Lo que caracteriza al nacionalismo en ese momento es, precisamente, que la posición nacional le es sólo adjetiva. A las ideologías y doctrinarismo de origen liberal o marxista oponen también doctrinarismos de importación. Salido ya del patriotismo oligárquico tipo Liga Patriotica y de su posterior expresión setembrina en la Legión Cívica, que expresan esencialmente fobias anti-populares y anti-democráticas, y reclutan sus cuadros en los declassé de la llamada clase dirigente -los primos pobres de la oligarquía- está influido por el pensamiento de Maurras, carece de pensamiento económico, y en materia social profesa un anti-metequismo de parecida filiación histórica al anticriollismo de los unitarios.(...)
De este sector sale una importante contribución al revisionismo histórico, cuya limitación se encuentra en su imposibilidad de afrontar las implicancias sociales y económicas de esa previsión con una historiografía en que los héroes ocupan todo el escenario marginando la influencia de lo social” .(1)
En su declaración aprobada en la Asamblea constituyente del 29 de junio de 1935 F.O.R.J.A. explicitaba como primer medida:
“1° -Que el proceso histórico Argentino en particular y Latinoamericano en general, revelan la existencia de una lucha permanente del pueblo en procura de su Soberanía Popular, para la realización de los fines emancipadores de la Revolución Americana, contra las oligarquías como agentes de los imperialismos en su penetración económica, política y cultural, que se oponen al total cumplimiento de los destinos de América” .
En consecuencia con lo visto, la misión historiográfica de F.O.R.J.A. encarada principalmente por Raúl Scalabrini Ortiz estaba vinculado a su programa político y en base a eso, el revisionismo forjista se caracterizaba por su inmediatez. Con la idea de revisionismo inmediato me refiero:
 al fulgor dialéctico que emprendían en innumerables conferencias barriales encaradas por sus máximos referentes,
 por el grado de difusión que pretendía, aunque con escaso éxito (por su falta de promoción y la ignorancia de los medios) llegar a las masas populares a través de Cuadernos que con lenguaje llano y ameno pretendían involucrar a la lucha a la clases populares.
 Sin contar con la labor propagandística original que denunciaba el estatuto legal del coloniaje a partir de la difusión del sometimiento británico desde los orígenes de la independencia de España. Como ejemplo, el volante que se difundió en 1937 titulado Réplica del monumento a Canning que explicitaba el grado de dominación británica mediante la traición de nuestras clases dirigentes .
Con vocación latinoamericanista revolucionaria, F.O.R.J.A. declaraba:
“Como en 1810, sólo por la acción de los pueblos, la Argentina y los países indoamericanos conquistarán la emancipación económica. Ciudadano, no se resigne. Luche. Oponga la rebelión de su conciencia a la fuerza de los usurpadores” .
El manifiesto expuesto responde a un criterio distinto del revisionismo nacionalista. En efecto, FORJA hereda los postulados del yrigoyenismo (tomando incluso sus matices míticos) y elabora una línea histórica que responde a los ideales de Mayo, es decir, no reivindica el pasado español y no se reconoce a la tradición nacional y latinoamericana como símil a la hispánica, de hecho impone su ruptura: no es casual que en el volante antes mencionado se remarque el carácter indoamericano en lugar de hispanoamericano.
El 20 de mayo de 1936 se publicaba el primer Cuaderno de FORJA: Política británica en el río de la Plata, y el artículo: “Las dos políticas: la visible y la invisible” de Raúl Scalabrini Ortiz. En 1940 saldría a la luz el libro con nombre homólogo al primer cuaderno forjista simultáneamente con la monumental Historia de los ferrocarriles argentinos. En los mismos, la crítica que realiza hacia el orden liberal conservador es común al de los revisionistas nacionalistas, con la diferencia que Scalabrini no busca restaurar (ni tiene en mente) el carácter religioso como instrumento espiritual vinculado a la tradición histórica hispánica. La denuncia tiene un motivo exclusivo: la traición de la oligarquía y el ocultamiento sistemático del sometimiento británico en la historia oficial.
“Los historiadores oficiales se ven en figurillas para dar una explicación razonable de sucesos que están cronológicamente concatenados, pero que sin la mención de las intrigas extranjeras son deshilvanados e inexplicables. (...)textos plagados de fraudulencias con los señores Levene y Vedia y Mitre envenenan la mentalidad tierna de los adolescentes.
La historia oficial argentina es una obra de imaginación en que los hechos han sido consciente y deliberadamente deformados, falseados y condenados de acuerdo a un plan preconcebido que tiende a disimular la obra de intriga cumplida por la diplomacia inglesa, promotora subterránea de los principales acontecimientos ocurridos en este continente” .(2)
Como opinión personal, la labor periodística acompañada por una prolija investigación que realiza Scalabrini es difícil calificarla de revisionista. Tanto Scalabrini Ortiz como Jauretche ocupan un papel más de divulgadores, es decir, recurrir a la historia era indispensable a la hora de denunciar el carácter semicolonial de la Argentina con respecto a Gran Bretaña, pero significaba un recurso, no el único. Tanto Scalabrini Ortiz como Jauretche no buscaron ser profesionales de la otra historia, solo tomaron sus elementos, sus denuncias, y trabajaron sobre ellas, dándole un nuevo sentido vinculado a lo social y dándole importancia a lo económico. Basta repasar el pensamiento de Scalabrini y la línea histórica que éste defiendiese para corroborar su distanciamiento de la línea revisionista nacionalista: Moreno, Rosas, Yrigoyen; cuando para estos últimos Mariano Moreno era denostado por su Representación de los hacendados de 1809 y su posterior postura liberal y jacobina; mientras que Scalabrini justamente lo reivindica sobre todo por esto ultimo, destacando su Plan Revolucionario de operaciones. La obra de Scalabrini Ortiz demuestra que nunca fue un improvisado: la crisis que azotaba al país era claro que no era política sino económica principalmente y supo aplicar el modo de producción sin quedar atado a la teoría marxista. Y aunque el prestigioso Halperín Donghi sostenga lo contrario, difícilmente se puede defender la idea de que Scalabrini plagió a Lenin en su Historia de los ferrocarriles argentinos, sobretodo después de recorrer más de cuatrocientas páginas de labor periodística de investigación que había llevado a cabo. Sus dos libros encierran el cenit de una madurez intelectual notable, basta recorrer el largo trayecto que había recorrido Scalabrini Ortiz para llegar a tal situación: El hombre que está solo y espera y la revisión del mismo en 1937 y sucesivas, muestran la importancia que tenía para él mantener cierta coherencia ética e ideológica al punto tal de convertirse en uno de las mayores influencias que tuvo el peronismo .
Sintetizando el pensamiento de F.O.R.J.A. en materia de revisionismo histórico, basta citar un volante de 1938:
“La historia es un arma para manejar los pueblos, para someterlos a los designios de los vencedores, para impedir toda acción libertadora, para dividir y confundir las corrientes de opinión. Por eso, la diplomacia inglesa ha impuesto una historia oficial argentina según la cual le somos deudores de la libertad, del progreso y de los capitales que nos prestaron para consolidar el orden y el bienestar. La revisión histórica emprendida por FORJA demuestra que tales asertos son falsos y que los capitales extranjeros, predominantemente ingleses, que enfeudan y esclavizan la Patria, no son más que el producto del trabajo y de la riqueza argentina, capitalizados a su favor por la astucia europea... Conozca el origen de los problemas de la patria y así conocerá la esencia de los problemas actuales” .

No obstante, para que ambas tendencias confluyan tendrían que ir eliminándose el carácter aristocratizante y antipopular que correspondía al revisionismo nacionalista. La aparición del peronismo y sus consecuencias, sin tomar en un primer momento ningún partido agitó la labor historiográfica del lado revisionista, y muchos de ellos transitarán del nacionalismo de derecha a uno más vinculado al nacional y popular como el que difundido por el forjismo. Uno de los referentes más reconocidos y más profesionales será José María Rosa.
Notas:
(1)JAURETCHE, A. FORJA y la década infame. Buenos Aires. Peña Lillo Editor. 1989. p. 21. (el subrayado es mío).
(2)SCALABRINI ORTIZ, R. Política Británica en el Río de la Plata. Barcelona. Sol90. p. 47.

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