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“Hitler: la novela gráfica”, de Shigeru Mizuki

Por Juancarbar

“Hitler: la novela gráfica”, de Shigeru Mizuki

Si digo que Adolf Hitler es una de las figuras históricas más controvertidas e influyentes del siglo XX no estoy descubriendo nada nuevo, ya que probablemente sea uno de los personajes sobre los que más se ha escrito e investigado (aunque aún y, a pesar de ello, existan puntos oscuros en su biografía). Precisamente, teniendo en cuenta la enorme cantidad de literatura vertida sobre su persona se hacía hasta cierto punto extraño que ningún cómic se hubiera acercado directamente a la figura de Hitler aun cuando en incontables cómics aparezca reflejada indirectamente. Por ese motivo es una buena noticia la recuperación de “Hitler: la novela gráfica” en España (en Japón se publicó por primera vez a finales de los setenta por lo que podemos afirmar que estamos ante una obra clásica) por parte de Glénat realizada por el reconocido mangaka Shigeru Mizuki, uno de los autores más respetados y populares en su país y figura en uno de sus géneros más atractivos, el manga de terror conocido como Yokai.

“Hitler: la novela gráfica”, de Shigeru Mizuki
A pesar de ser una obra pensada para su publicación seriada es perfectamente admisible su clasificación como “novela gráfica” dada su condición unitaria, estando dividida en capítulos en los que Mizuki narra la vida de Hitler desde su juventud como “pintor artístico” y héroe de guerra en La Gran Guerra, pormenorizando los pasos que le llevaron a convertirse en el Fuhrer de Alemania en el período de Entreguerras y su cénit y declive durante la II Guerra Mundial que acabarían con su muerte. Una labor enormemente compleja y delicada para lograr sintetizar en apenas 276 páginas el retrato del dictador galvanizador de masas con el que estamos todos familiarizados con el de la persona menos conocida del artista frustrado y megalomaniaco enamorado de su sobrina junto al complejo contexto histórico que propició su liderazgo. Mizuki no obvia tampoco su propia valoración subjetiva del sujeto a través de su caracterización a través de un dibujo enormemente expresivo, a pesar de su esquematismo, con el que retrata con bastante exactitud el perfil psicológico de Hitler frente al realismo con el que refleja las consecuencias de sus decisiones que contrasta con el estilo neutro con el que describe los hechos en los cuadros de apoyo. Mizuki, que en el epílogo de la obra confiesa su fascinación por Hitler durante su juventud, se muestra como un narrador notable en la estela del gran maestro Osamu Tezuka a la hora de contraponer su versión caricaturesca de los personajes a unos fondos trabajados inspirados en la documentación gráfica de la época con el que el impacto dramático de la obra se reduce en favor de una mayor agilidad narrativa, debiendo tener en cuenta, además, a la hora de valorar su dibujo el hecho de que Mizuki perdió su brazo izquierdo (era zurdo) durante la II GM y se vio obligado a aprender a dibujar con el brazo derecho lo que da a sus creaciones además una extraña sustancialidad.

En definitiva, “Hitler: la novela gráfica” permite un acercamiento entretenido, rápido y global a una figura enormemente compleja sin caer por ello en la simplicidad, mostrando el enorme potencial didáctico del cómic como herramienta a la hora de trasmitir conocimientos (si fuera profesor obligaría a leer este tebeo a todos mis alumnos). La edición de Glénat es bastante correcta incluyendo, aparte del epílogo mencionado, un glosario de los principales personajes realizado por el autor, una cronología, un mapa explicativo y la bibliografía utilizada.

Pablo de Blas Andrada.


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