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Hitler y la falacia de la lista más votada

Publicado el 19 diciembre 2015 por Ad Absurdum @AdAbsurdumBlog
Hitler y la falacia de la lista más votadaDecía Goebbels que una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad, pero, aunque muchos lo repitan una y otra vez en la actualidad, la máxima de moda “que gobierne la lista más votada es lo más democrático”, no se convierte en verdad. Y es que tal idea no es más que una falacia demagógica, y nosotros, como competentes (o eso dicen) en las ciencias sociales, nos sentimos en la obligación de explicar el porqué.Sistemas parlamentarios y presidencialistas
Probablemente el éxito de implantación de esta idea entre buena parte de la ciudadanía responde a las carencias de nuestro sistema educativo y a la habilidad de los partidos políticos para desvirtuar la realidad, así que comencemos por lo más básico: España es oficialmente una monarquía parlamentaria. ¿Qué quiere decir esto? Los españoles no elegimos al presidente a través de las elecciones, sino que elegimos a las personas que nos representarán para llegar a un acuerdo y formar un gobierno. Cualquier otro sistema en el que los ciudadanos eligiesen de forma directa a su primer ministro sería un sistema presidencialista (o semipresidencialista), y requeriría de una serie de medidas complementarias para asegurar el carácter democrático de la elección y legitimar al presidente electo. Tal es el caso de Francia que opta por una primera y segunda vuelta, o el de Grecia, que recompensa con 50 escaños extra al partido más votado (medida un tanto chapucera, por otra parte).Vencedores y vencidosLa idea que los partidos intentan implantar durante la campaña electoral de que con tu voto estás eligiendo al presidente no es real. Las elecciones sirven para constituir una cámara de representación, de forma que tampoco puede haber “ganadores” y “perdedores”.
En este sentido, recientemente la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría utilizó la expresión “pacto de perdedores” para referirse a la oposición a la lista más votada. De esta manera, los votantes de opciones distintas a la lista más votada pasarían a ser “perdedores” también. Esto es una falta de respeto a la ciudadanía española, y más concretamente, y de acuerdo a los sondeos, a la mayoría de españoles, pues los partidarios de los "perdedores" son mayoría frente a los partidarios de los "ganadores". Preferimos pensar que se trata de un grave desconocimiento del sistema electoral español, antes que pensar que se trate de una intencionada tergiversación y expresión demagógica, cosa que no tiene cabida en una campaña electoral española, ¿no?Hitler y la lista más votadaPongamos un ejemplo, esta vez más histórico: suele ser recurrente el argumento “Hitler ganó las elecciones”, y claro, si seguimos empleando esta equívoca dialéctica de "ganadores y perdedores", Hitler ganó no una, sino hasta tres veces unas elecciones (sin contar las que se hicieron  bajo su dictadura). En 1932, antes de llegar al poder definitivamente, Hitler había encabezado la lista más votada en dos ocasiones, sin embargo, no había logrado hacerse con la mayoría absoluta, pues en aquel momento no recibió el apoyo del resto de partidos, y se formó lo que la vicepresidenta del gobierno llama un “pacto de perdedores”. Independientemente de que Hitler, finalmente llegase al poder por otros medios, en aquel momento el pacto de perdedores era un acto de responsabilidad democrática, pero quizás los defensores del gobierno para la lista más votada no opinen igual.
En definitiva, la idea del gobierno para la lista más votada tiene poco o nada que ver con la calidad de la democracia, y es que la primera lección que todo el mundo debería aprender en la escuela es que la democracia es un procedimiento, y no una ideología, ni mucho menos patrimonio de nadie. Pero no queremos que esta reflexión nuestra se entienda como una reductio ad hitlerum, ni mucho menos como un ataque a un partido en concreto, pues somos conscientes de que una propuesta de estas características podría llegar en cualquier momento de boca de otro partido que en el futuro pudiera encontrarse en una ventajosa situación.
Somos conscientes también de que esta reflexión puede dejar fríos a muchos que pueden seguir pensando que es más democrático ceder el gobierno a la lista más votada, independientemente del resultado del resto de candidaturas, y por eso os dejamos con un último comentario y un último ejemplo: si un partido gana las elecciones con un 30% de los votos, la lógica no invita a pensar que la voluntad de la ciudadanía es que el candidato de esa lista sea quien gobierne, sino, por el contrario, que el candidato de esa lista está rechazado por un 70%, y eso sí es mayoría. Pensar lo contrario sería tanto como pensar que la mayoría de catalanes quieren que Cataluña sea independiente porque la lista más votada fue la de Junts pel Sí.


Hitler y la falacia de la lista más votada
  • CEBRIÁN, J. L. (2015): La lista más votada, en ElPaís.com.
  • MARTÍNEZ RODRIGUEZ, R. (2015): El gobierno de la lista más votada: entre chapuza y cacicada, en eldiario.es.
  • LOSADA, A. (2015): La falacia de la lista más votada, en eldiario.es.
  • La trampa de la lista más votada.

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