Revista Salud y Bienestar

Impacto de la contaminación en la salud

Por Fat
Impacto de la contaminación en la salud
Varios días del mes de febrero han saltado las alarmas por la elevada contaminación del aire registrada en las dos mayores ciudades españolas, Madrid y Barcelona. El causante ha sido un anticiclón que, sumado a la falta de viento, ha favorecido que las partículas contaminantes se concentren y estanquen en la atmósfera de ambas localidades, en lugar de dispersarse. Es un fenómeno que solo ocurre algunos días al año, durante los cuales los ayuntamientos piden a los organismos responsables del tráfico que obliguen a reducir la velocidad de los vehículos, ya que éste es el principal responsable de la suciedad del aire.
Pero, ¿es preocupante para la salud este fenómeno? ¿Han estado justificadas las llamadas de atención dirigidas a la población y a proteger a determinados grupos vulnerables? La respuesta de los profesionales de la medicina es, de forma rotunda, afirmativa. "Los niveles altos de polución se asocian a un aumento de la mortalidad global, en general, y de la cardiovascular, en particular, según se ha constatado a través de estudios epidemiológicos, aunque no de ensayos clínicos, que hayan permitido a un grupo respirar aire contaminado y a otro, aire limpio. Pero hay muchos estudios sobre ello", explica José A. Barrabés, presidente de la Sección de Cardiopatía Isquémica y Unidades Coronarias de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y cardiólogo del Hospital Vall d'Hebrón, de Barcelona.
Según datos de la SEC, en España se registran cada año 16.000 fallecimientos ligados a la contaminación. Se estima que, si en ciudades del tamaño de Madrid y Barcelona se disminuyera a los niveles que se aconsejan en todo el mundo (entre 25 y 30 microgramos de partículas nocivas por metro cúbico, según la Organización Mundial de la Salud), sus consecuencias anuales se reducirían de forma notable: en 3.500 muertes y 1.800 ingresos hospitalarios.
-Personas vulnerables
Ante índices elevados de contaminantes en la atmósfera, algunos grupos son más vulnerables que otros, tienen más posibilidades de sufrir un empeoramiento de sus dolencias e, incluso, un episodio mortal. Éste es el caso de las personas mayores y, sobre todo, de quienes ya tienen una patología previa, como una enfermedad cardiovascular (cuando ya han sufrido un infarto o se han sometido a una cirugía de las arterias coronarias), diabetes o una enfermedad respiratoria, como la bronquitis crónica, el asma o la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (conocida como EPOC), explica Barrabés.
Los bebés, desde el punto de vista cardiovascular, no tienen riesgo ante la contaminación, aunque sí hay una predisposición a enfermedades atópicas y al asma -frecuente en la primera infancia- y es posible que se descompensen.
**Publicado en "Eroski Consumer"

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