Revista Coaching

IX Jornadas OPTIMA LAB: en constante movimiento

Por Elgachupas

IX Jornadas OPTIMA LABEl tiempo pasa rápido. Me incorporé a la red productiva OPTIMA LAB de facto en junio de 2015, poco antes las III Jornadas de Innovación, y ya hemos llegado a la novena edición. Un recorrido que parece corto en tiempo, pero que ha dado muchísimo de sí, tanto en el desarrollo de la red como en mi propio crecimiento personal como consultor artesano y profesional de la efectividad. Y estas nuevas jornadas, que tuvieron lugar los pasados días 21 y 22 de junio, han sido especiales, otra vez…

En primer lugar, han sido unas jornadas especiales porque han sido un poquito más breves que las anteriores. Desde Elche hemos estado utilizando el mismo material fotográfico para nuestro trabajo, y ya era momento de renovarlo. Para ello contamos con la ayuda de Xavier Vila y Cristina García de Quesada, dos profesionales como la copa de un pino a los que tengo —tenemos— mucho que agradecer. A Xavi por su maestría en la dirección fotográfica, cercanía y buen hacer técnico. A Cristina, porque gracias a sus buenas artes salimos tod=s mucho más guap=s.

La sesión fotográfica nos ocupó medio día completo, y lejos de sentirla como trabajo, la disfruté muchísimo. Además de pasarlo genial sirvió para intercambiar ideas y estrechar contacto físico con algunos de los nodos que no tengo oportunidad de ver con la frecuencia que me gustaría. Lástima que nuestro amigo Jesús solo pudo quedarse a la comida previa.

Por la noche, como ya viene siendo habitual, nos trasladamos a nuestro cuartel general en el Palacio de los Infantes de Euroforum, en El Escorial, para empezar a trabajar al día siguiente desde temprano. Una segunda sesión que también fue muy especial, al menos para mi, en la que hicimos un interesante ejercicio de comunicación directa muy necesario.

A lo largo de los últimos dos años largos trabajando con mis colegas de OPTIMA LAB he realizado varios descubrimientos, pero si tengo que destacar una en concreto me quedaría con este: trabajar productivamente en red y de manera artesana es todo un reto cuando vienes del mundo corporativo, por mucho que te consideres un profesional flexible y resiliente. Cuando mi buen amigo José Miguel Bolívar me introdujo al proyecto de OPTIMA LAB en el verano de 2014, me enamoré a primera vista… del proyecto, claro ;-) Creo que tuvo mucho que ver la calidad humana de quienes formaban parte de él, pero también la manara tan novedosa de aunar esfuerzos en pos de una serie de intereses comunes. Lo que por aquel entonces no me resultó tan evidente fue el hecho de que trabajar de esa forma requiere un cambio profundo en la manera de comunicar y hacer, y mantener un elevado ritmo de adaptación a las circunstancias que te obliga a estar siempre en constante movimiento.

En este sentido, las IX Jornadas han constituido una nueva oportunidad de confirmar este hecho. Vivimos en un mundo VUCA, y las circunstancias no dejan de cambiar. El trabajo realizado durante las jornadas anteriores se vuelve rápidamente obsoleto, al menos en parte, y se vuelve necesario volver a evaluar y redefinir las cosas. Eso sí, de manera pausada, enfriando el presente para poder calentar el futuro que ya tenemos encima. Haciendo un ejercicio de comunicación, claridad y adaptación.

Una vez más debo dar las gracias a mis amigos de OPTIMA LAB, José Miguel, David, Paz, Antonio José, Cruz, Jesús y Jordi, de los que todos los días, sin excepción, aprendo a ser mejor persona y mejor profesional artesano. Me siento muy afortunado de compartir este camino con vosotros…


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