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James Dean, 80 años del eterno rebelde‎

Publicado el 08 febrero 2011 por Alguien @algundia_alguna

Si James Dean no hubiera muerto repentinamente a los 24 años, hoy habría cumplido 80, seguramente sin demasiada trascendencia. Es posible que su carrera hubiera sido larga y duradera, pero la historia nos habría demostrado que no fue un gran actor, ni siquiera un buen actor, y no se habría convertido en el padre de la Generación X de los años cincuenta. Sin embargo, James Dean murió en 1955 en un brutal accidente de coche y con él moría el actor, pero nacía la leyenda.

James Dean, 80 años del eterno rebelde‎.
Leyenda del cine, símbolo sexual e icono de una generación inconformista, el rebelde James Dean ganó con su muerte un sitio en el edén del celuloide donde su recuerdo burla la vejez en el 80 aniversario de su nacimiento. Tres películas, cuatro años de carrera y un final dramático le bastaron al prometedor Jimmy, como le conocía todo el mundo, para pasar de ser un chico de granja a un mito sin fecha de caducidad. Nunca nadie consiguió tanto en tan poco.

La industria de Hollywood, que sabe ser generosa con sus muertos, quedó encandilada con ese actor de impronta imborrable tras el debut de “Al este del Edén” (1955), primer filme en el que Dean aparecía como protagonista después de trabajar de extra en seis producciones anteriores. Cinta dirigida por Elia Kazan que supo ver el potencial de un intérprete que luchaba por sobrevivir en una profesión en la que el actor se estrenó haciendo anuncios de refresco y en la que, según las malas lenguas, llegó a realizar favores sexuales para abrirse camino.

Talento no le faltaba a Dean, que nació el 8 de febrero de 1931 en Marion, una zona rural de Indiana, estado natal también de Michael Jackson, donde llegó a ser premiado en su adolescencia por su desempeño deportivo y artístico. Apenas 6 años antes de su trágico final al volante de su Porsche en una carretera californiana, Dean terminaba sus estudios de bachillerato y se mudaba a Los Ángeles para cursar primero Derecho y luego Arte Dramático hasta 1952, año en el que puso rumbo a Broadway pensando en que allí encontraría la gloria.

Tras dos años deambulando por los teatros logró meter la cabeza en un par de obras, “See The Jaguar” y “The Immoralist“. Una oportunidad que supo aprovechar y le valió el premio Daniel Blum al actor revelación del año 1954, al tiempo que captó la atención de Kazan. De la noche a la mañana, James Dean sedujo a un Hollywood sediento de artistas carismáticos para alimentar su poderoso “star-system”. Su nombre y su imagen de chico malo comenzó a llenar páginas de revistas como emblema de un espíritu marcado por el nacimiento del rock&roll y la teoría de que había que vivir deprisa y morir joven, algo que Dean terminó por seguir al pie de la letra.

Al rodaje de “Al este del Edén” le siguieron casi de inmediato “Rebelde sin causa” y “Gigante“, filme que concluyó su grabación un día antes de que aquel joven actor de 24 años falleciera inesperadamente. Por motivos contractuales con Warner Brothers, Dean tenía prohibido participar en competiciones deportivas, especialmente carreras de coches, mientras estaba trabajando en un papel, por lo que tuvo que esperar al final de su última película para subirse a su bólido y dirigirse hacia un evento automovilístico.

Aquel viaje llegaría a su final antes de tiempo, como casi todo en la vida de Dean, cuando su vehículo colisionó frontalmente con otro en una intersección de las carreteras 46 y 41 en el interior de California, un lugar fatídico que ahora es de obligada peregrinación para sus fans. El destino quiso que el actor no pudiera saborear su éxito ya que solo vivió para ver el estreno de “Al este del Edén”, producción por la que obtendría una nominación póstuma a mejor actor en 1956, candidatura que repetiría en 1957 por “Gigante”. Entre sus amores destacaron Pier Angeli y Ursula Andress, aunque se le atribuyeron muchos, incluso se ha llegado a especular con que fuera homosexual en varios de los libros que se han escrito sobre él desde su adiós, tan fulminante como la forja de su leyenda.

Fuente: EFE.


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LOS COMENTARIOS (1)

Por   Manueljesusluisrodriguez
publicado el 10 febrero a las 13:49
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No estoy de acuerdo con usted cuando dice de James Dean "la historia nos habría demostrado que no fue un gran actor, ni siquiera un buen actor"; evidentemente no voy a citarle sus únicas tres películas porque sobreentiendo que usted las ha visto, pues las cita, y en ello se basa su opinión; y el libro de los gustos está en blanco. Sin embargo hay algo que va filtrando, como una zaranda, lo que es sólo una cuestión de gustos, y es el tiempo; quizás ha pasado demasiado pocos años para acogernos al tiempo y ver si era, realmente, más allá de gustos, un buen o un mal actor. Según mi gusto, era un gran actor de cine, con una manera de actuar muy cinematográfica, con un estilo muy parecido a Edward G. Robinson, o Spencer Tracy por ejemplo; también evidentemente parecido a Marlon Brandon; son actuaciones muy físicas con una especial atención a la mirada, que al cine le sientan especialmente de maravilla.

Sin más por mi parte, un sincero saludo.

Manuel Jesús Luis Rodríguez nuevospoemas2009.blogspot.com

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