Revista Cultura y Ocio

Kiss each other clean - Iron & Wine (2011)

Publicado el 24 marzo 2011 por Sextohombredigital
Kiss each other clean - Iron & Wine (2011)
Cambio de aires
El nuevo trabajo del genial singer songwirter Sam Beam, no ha dejado indiferente a nadie. El máximo referente del indie folk a nivel internacional, acaba de publicar su cuarto álbum de estudio (quinto contando Around the well, -caras B y rarezas-). Un discazo que a priori, poco tiene que ver con lo publicado hasta el momento.
Con Kiss each other clean, Iron & Wine, da un golpe encima de la mesa. Abandona definitivamente el folk desnudo y clásico de sus inicios, para adentrarse en otros sonidos, otros estilos, otros ritmos, que poco tienen que ver con sus trabajos iniciales (aunque dicho cambio se intuyera ya en su último).
Es evidente que Sam Beam buscaba un cambio de aires. Abandonar un tanto su faceta más intimista y dar paso a composiciones más elaboradas, con arreglos más complejos. De esta manera amplía su gama de registros y porqué no, también su público.
En su nuevo trabajo, flirtea descaradamente con la electrónica, introduciendo modernos arreglos en sus temas. Fusiona su habitual folk, con el pop, con el soul, con el funk, incluso con el jazz, consiguiendo así una riqueza sonora importante, pecando quizás un tanto, de sobreproducir algún tema.
A pesar de toda la innovación introducida y el evidente cambio de estilo, el gran mérito de Beam, es seguir sonando a Iron & Wine, y no sólo por esa maravilla llamda Godless brother in love, que podía haber formado parte de cualquiera de sus álbumes anteriores. El espíritu de sus canciones, su esqueleto, sigue siendo el mismo al que nos tenía acostumbrados. Bajo todas esas capas de maqulilaje, seguimos encontrando las brillantes melodías habituales y su portentosa voz, sonando mejor que nunca!
Resumiendo, estamos ante un señor discazo. Una propuesta valiente, que busca arrastrar el folk hacia otros horizontes. Quizás sea el punto de inflexión en su carrera, o quizás no sea más que una experimentación puntual, queriendo investigar hasta dónde se puede llevar su música. Como decimos, bajo esa densa instrumentación y esos arreglos, quizás algo excesivos, siguen las mismas raíces y el mismo estilo inconfundible. Un cambio de aires, que no le sientan nada mal al de Florida, que gana con cada escucha, y que aunque quizás sea prematuro decirlo, lo convierten en uno de los álbumes del año! Gran trabajo Mr. Beam!

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