Revista Cultura y Ocio

La Batalla del Cabo Bon - 13/12/1941

Por Lupulox

Camaradas,
El control del Mediterráneo está siendo objeto de una batalla enconada entre la Regia Marina Italiana y la Royal Navy Británica, con ambos bandos recibiendo el apoyo de buques y aviones de otros países. El mar es un sector crítico para el abastecimiento de las fuerzas italianas y alemanas en el Norte de África, así como para el mantenimiento de Malta como una base ofensiva británica. Sin Malta, Gran Bretaña no sería capaz de interceptar los convoys británicos e impedir así el envío de tropas y suministros a las fuerzas del Eje. En ocasiones, la demanda ha sido lo suficientemente elevada como para requerir el empleo de buques de guerra como transportes tanto por parte del Eje como de los Aliados.

Contraalmirante Antonino Toscano.
Cuando Italia declaró la guerra en junio de 1940, contaba con una de las mayores flotas del mundo, aunque su fuerza quedaba limitada al Mar Mediterráneo. Mientras tanto el Imperio Británico poseía recursos y poder naval suficientes como para mantener una poderosa presencia en la zona y reemplazar la mayor parte de sus pérdidas a través del simple expediente de redistribuir sus buques. Esto llevó al Comando Supremo Italiano a adoptar una actitud cautelosa y a tener cierta tendencia a evitar los enfrentamientos abiertos. El uso generalizado de los sistemas de radar y el desciframiento de los códigos navales italianos han sido otros dos factores que se han venido a sumar a la ventaja de las fuerzas navales británicas sobre la Regia Marina.

Crucero ligero Alberico da Barbiano.
La 4ª División de Cruceros Italiana, al mando del Contraalmirante Antonino Toscano y consistente en los cruceros ligeros Alberto di Giussano y Alberico da Barbiano, junto con el torpedero Cigno, partieron de Palermo con destino Trípoli transportando un cargamento urgente de combustible de aviación (casi 2.000 toneladas). El combustible es una necesidad vital de los cazas establecidos en Libia y, como el espacio a bordo de los cruceros es limitado, la tripulación ha tenido que situar los tanques sobre las cubiertas de los buques.

Crucero ligero Alberto di Giussano.
Entretanto, la 4ª Flotilla de Destructores Británica, compuesta por los destructores británicos HMS Sikh, HMS Maori, HMS Legion y el holandés Hr. Ms. Isaac Sweers, navegaban al mando del Comandante G. H. Stokes para unirse a la Flota del Mediterráneo en Alejandría.

Un destructor Aliado se aprovisiona de torpedos.
La Flotilla Británica fue avistada por aviones italianos, pero los cuarteles generales de la Regia Marina llegaron a la conclusión de que los británicos no serían capaces de alcanzar el Cabo Bon antes de que la 4ª División de Cruceros hubiese pasado. Sin embargo, los británicos, en base a las señales recibidas de Ultra, ordenaron a sus destructores interceptar a los cruceros italianos.

El destructor holandés Isaac Sweers regresa al puerto de La Valetta, en Malta, tras la batalla.
En el día de hoy a las 03:25 horas de la madrugada, las dos fuerzas se han encontrado cerca del Cabo Bon, junto a la costa tunecina. Aproximándose desde popa bajo la cobertura de la oscuridad y haciendo un uso efectivo del radar, los Aliados han sorprendido a los italianos, disparando sus torpedos y abriendo fuego a corta distancia. El crucero Di Giussano tan sólo ha conseguido disparar tres salvas durante el combate. Los dos cruceros italianos han resultado hundidos, con el Alberico da Barbiano convertido en un fenomenal infierno. Tras un breve enfrentamiento con el destructor holandés Isaac Sweers, el torpedero italiano Cigno ha rescatado a 500 supervivientes, mientras que otros han alcanzado la costa o han sido salvados más tarde por lanchas torpederas italianas. Más de 900 hombres han perdido la vida, incluido el Almirante Toscano. Toda la batalla ha durado unos meros cinco minutos.
Viva il Duce!
Viva il Fascio Redentor!


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