Revista Cómics

La Bestia, de Alex Flinn

Publicado el 09 febrero 2016 por Belldandy @belldandy_18
La Bestia, de Alex FlinnParece que estoy recuperando el espíritu de lectora empedernida que tenía algo disperso últimamente. En esta ocasión me he decantado por una novela corta que tuvo un éxito muy importante en la blogsfera hace varios años, así que seguro que una gran mayoría ya lo conocéis, por lo que sólo vengo a sumar una opinión más a la inmensidad de reseñas que podéis encontrar.

Además, como seguro que sabéis, la novela fue adaptada al cine con un atractivo Alex Pettyfer en el papel protagonista. No la he visto pero, ahora que he leído la novela y he visto unas imágenes, el disfraz de "bestia" que le ponen no tiene nada que ver con la versión original. Se ve que un Chewbacca habría sido demasiado repulsivo (ésa sería la idea, genios), así que optaron por unos simples tatuajes e imperfecciones en la piel... muy terrorífico, sí.

Argumento

La Bestia, de Alex Flinn
SOY UNA BESTIA.
Una bestia. No soy exactamente un lobo, ni un oso, ni un gorila, ni un perro, sino una criatura nueva y horrible que camina erguida. Una criatura con colmillos y garras y con pelo en todos los poros de mi cuerpo. Soy un monstruo.
¿Crees que esto es un cuento de hadas? Para nada. Sucede en Nueva York y sucede ahora. No es una deformidad, ni tampoco una enfermedad.
Y me quedaré así -condenado- a menos que pueda deshacer el hechizo.
Sí, el hechizo que me lanzó la bruja con la que iba a clase de inglés. ¿Por qué me convirtió en una bestia que se oculta durante el día y sale a merodear por las noches? Te lo contaré. Te contaré cómo solía ser Kyle Kingsbury, el chico que te gustaría ser, con dinero, el físico perfecto y la vida perfecta. Y después te contaré cómo me convertí en la perfecta… Bestia.

Reseña
Efectivamente, es una adaptación moderna del clásico de La Bella y la Bestia. Tiene casi todos los elementos, tanto del cuento original como del clásico de Disney. Así, lo único que hace la autora es meter en una coctelera esta historia, añadir un contexto actual, clichés de novelas juveniles románticas, agitar y servir. Ya. Eso es todo. Lo cual, como podréis imaginar, se queda muy lejos de lo que podría haber dado. No hay ni reinterpretaciones, ni vueltas de tuerca. Esto me hace pensar, por poner un ejemplo, en las dos novelas que he leído hasta la fecha de W.Davies (aquí y aquí), que cogen los clásicos de Peter Pan y Alicia en el País de las Maravillas y hacen algo diferente, manteniendo elementos, siendo fiel a la esencia original pero creando algo nuevo. La autora aquí se limita a hacer un ejercicio de traslación en el tiempo, cambiando meros detalles para ajustarse a un Nueva York de principios del S. XXI.Modernizar la historia debería haber servido para modernizar el mensaje o la historia de amor, que desde el cuento original hasta el clásico animado se basa en un gigantesco Síndrome de Estocolmo. Lo que siempre se ha vendido como un precioso romance no es más que un secuestro en que la chica acaba enamorada de su captor. Claro, él la trata siempre bien (a diferencia de Disney, en que hay varias escenas donde saca su rabia) así que ¿cómo no se va a enamorar de una persona maravillosa, que la colma de regalos, que le da una vida de lujos que ni en sueños habría llegado a tener, que es atento y amable? ¿Por su fealdad es por lo que no le puede amar? No, porque es un secuestrador. Sin más. Precisamente, estando en el S. XXI, algo debería haber hecho la autora en este sentido.
La Bestia, de Alex Flinn
¿Y sabéis qué? A pesar de todos los fallos que le saco, que mi vena feminista grita ante una historia de amor que se basa en un secuestro... me ha conseguido emocionar. Sí. Tengo los romances patriarcales tan arraigados que es difícil que no me emocionen siempre que no se pasen unos límites. 

Hay varias escenas que me han tocado la patata, igual que el clásico animado. Quizás porque creo que la transformación de capullo a humano con mucho pelo y garras no es cosa de ella, sino de Will, el tutor ciego que contrata su padre, y Magda, la sirvienta mayor. Ambos, y el desencanto que sufre con su antigua vida, son los que realmente le cambian sin necesidad del amor de pareja. El beso de amor verdadero podría haber venido de uno de los dos y nos habríamos ahorrado un romance forzado. A fin de cuentas, Linda no entra en escena (salvo un par de momentos puntuales) hasta pasado el ecuador del libro, lo que lo convierte en precipitado. Puedo entender el enamoramiento de él, pero el de ella me es imposible en tan poco tiempo dadas las circunstancias.

El tratamiento de Kyle con las fases por las que pasa (capullo, transformación, miedo, soledad, rabia, aceptación, adaptación, enamoramiento...) es bastante bueno. Quizás es el punto más fuerte del libro, que la autora consiga que nos metamos en su piel. Por el contrario, Linda queda plana, como si para conocerla a fondo ya tuviésemos la película de Disney.También me parece relevante destacar los chats en que se mete Kyle, donde conoce a otros seres que se han transformado o se van a transformar, a modo de terapia de grupo. Es curioso pero sobran en la trama ya que, de nuevo, como la historia principal, la autora tampoco les da un giro a sus tramas.Llegados a este punto de comentar curiosidades, es un libro donde salen a relucir varios clásicos de la literatura. De especial interés mencionar que destripan el final de Nuestra Señora de París, Jane Eyre y creo recordar que también El fantasma de la Ópera. Si vais a leer alguno, os prevengo para que no os pase como a mí.Poco más que añadir. Estilo ágil y novela corta adecuada para una o dos tardes de lectura. Aporta muy poco más allá de una modernización del cuento y el cambio de protagonismo a la Bestia. Quizás el ir con expectativas tan bajas ha conseguido que me haya llegado a emocionar, pero lo cierto es que es una novela bastante prescindible que desaprovecha la ocasión de modernizar algo más que un castillo por un piso en la Gran Manzana.

La Bestia, de Alex Flinn

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