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La celestina (1996), por albert graells

Publicado el 29 junio 2017 por Matias Olmedo @DragsterWav3
LA CELESTINA (1996), POR ALBERT GRAELLS
“La Celestina” es una película española basada en la obra “Comedia de Calisto y Melibea”, de Fernando de Rojas, luego retitulada como “Tragicomedia de Calisto y Melibea”, y posteriormente se retitularía de forma definitiva como “La Celestina”, que es el título por el que es más conocida la obra.
Publicada en 1499, “La Celestina” cuenta la historia de Calisto y Melibea, dos jóvenes de familias nobles que se enamoran. La pasión de Calisto es tal que acepta la sugerencia de su criado Sempronio de obtener los favores de su amada por mediación de Celestina, una puta vieja cuya siniestra reputación es bien conocida.
Siendo una de las obras maestras de la literatura española, “La Celestina” ha tenido numerosas adaptaciones en teatro, televisión y cine. Entre las más recientes y conocidas adaptaciones está esta que dirigió para cine Gerardo Vera en 1996.
En cuanto a guión “La Celestina” de Vera adapta muy fielmente la obra de De Rojas, respeta con sumo cuidado la habla del castellano de finales del siglo XV, el castellano antiguo, que estaba presente y reflejado en la novela al ser escrita en la misma época, pero la adapta de tal manera que la hace lo suficientemente entendible para el público de finales del siglo XX. En la película podemos observar que la gran mayoría, por no decir casi la totalidad de los diálogos están calcados literalmente de la obra de De Rojas, sin embargo la película no recoge todos los diálogos ni todo el texto de cada diálogo, puesto que en la obra hay diálogos que duran páginas y páginas, sino únicamente el texto necesario para la comprensión y seguimiento de los acontecimientos y acciones de los personajes, evitando en la medida de lo posible los monólogos y soliloquios.
Gracias a éste tratamiento del guión como adaptación de la obra, el público actual, al ver la película, podemos entender la obra tanto como la entendía el público de hace quinientos años, algo que no ocurriría sí al escribir el guión se adaptara todos los diálogos y todo el texto de cada diálogo, puesto que hay muchos diálogos y mucho texto de los diálogos que serían no ya de complicada comprensión sino de hasta nulo entendimiento para el público actual debido a que el castellano que habla es muy evolucionado del castellano medieval.
LA CELESTINA (1996), POR ALBERT GRAELLS
Si el guión, como adaptación, es muy acertado, también lo es, y de qué manera, el casting. Juan Diego Botto y Penélope Cruz están estupendos como Calisto y Melibea, no sólo son una representación perfecta de como son sendos personajes en el imaginario colectivo, además ofrecen unas actuaciones muy trabajadas y muy coherentes con la personalidad y condicionantes de los personajes que interpretan.
Maribel Verdú como Areusa, Jordi Mollà como Pármeno, Nacho Novo como Sempronio, Candela Peña como Elicia y Nathalie Seseña como Lucrecia complementan un casting que hace que el de “La Celestina” sea uno de los repartos más sólidos y afortunados que se recuerda de las últimas décadas del cine español.
No me olvido de Lluís Homar, que no entiendo que no se lo rifen para todas las películas del cine español, interpretando al padre de Melibea. Su memorable actuación hace, precisamente, memorable el final de la película. Y por supuesto no cabe olvidar a la grandísima Terele Pávez dando vida a Celestina. Qué papelón, qué actuación y qué presencia. Pávez hace suyo el personaje de Celestina, se come la pantalla, ya no cabe imaginar otra Celestina personificada de manera tan célebre.
La dirección de Gerardo Vera es bastante adecuada. Queda muy patente, viendo la película, que a la hora de dirigir Vera no buscaba la ostentosidad, no pretendía hacer “Los Miserables” o “El fantasma de la ópera”, porque sabía perfectamente que “La Celestina” no es eso. La obra está ambientada y contextualizada en los primeros años de la edad moderna, apenas dejada atrás la edad media, aun en el reinado de Fernando de Aragón e Isabel de Castilla. Hubiera resultado fácil, entonces, aprovechar el contexto y la ambientación para lucir colosales decorados de castillos y palacios, centenares o miles de extras haciendo de campesinos, plebeyos, soldados, burgueses, señores feudales, siervos, decorados y vestuario de ámbito palaciego, grande batallas, etc. Sin embargo, de haberlo hecho así, no habría sido una adaptación fiel de la obra de De Rojas, puesto que “La Celestina” no es una historia épica, no es una película grandiosa como puede serlo, por ejemplo, “Los pilares de la Tierra”. La novela de De Rojas es un romance trágico, como “Romeo y Julieta”, y no necesita de grandiosidad para sustentarse. A Gerardo Vera le bastaba con conseguir una ambientación de época coherente y creíble para plasmar audiovisualmente la obra de De Rojas, le sobraba una épica y grandiosidad que la novela no tenía, y como no lo tenía se abstuvo, acertadamente, de llevarlo a cabo y mostrarlo. Así, nos encontramos que Gerado Vera recreó “La Celestina” para cine sin excederse en la ambientación, siendo en algunos momentos incluso austero, pero mayormente sereno e históricamente fiel.
LA CELESTINA (1996), POR ALBERT GRAELLS
Sin duda lo que más destaca de la película, sólo por detrás de las actuaciones de los actores, es la recreación de la época, tanto en los decorados y escenarios naturales como en el vestuario o la peluquería. Podemos observar en la película una ambientación de época bien investigada y recreada, tanto que el espectador se ve fácilmente sumergido en la España de los últimos años del siglo XV.
Hay que destacar también el diseño visual de la película. Nos encontramos con “La Celestina” una película cuya fotografía es muy correcta, tampoco estamos hablando de “El renacido”, pero las escenas exteriores nocturnas están muy bien iluminadas. Con “están muy bien iluminadas” quiere decir que las escenas exteriores nocturnas, a pesar de ser de noche, hay el suficiente buen tratamiento de la luz como para que se vea bien sin que se note que hay focos, no como propuestas como “Fallen” o “El guardián invisible” donde hay momentos de exterior nocturno en que piensas: mmm... Ola ¿Ke ase? ¿Disimulas el foco o ke ase?
El tratamiento del color también resulta interesa. La película tiene una paleta de colores poco variada, que va de los tonos amarillos y anaranjados a los marrones y el rojo oscuro, pocas veces en la película se sale de éste marco de colores. Es una propuesta muy acorde con la contextualización del lugar y la época en que se ambienta la película. La España de finales del siglo XV (la llamamos España por comodidad, porque en 1499 España aun no existía como tal, sino que sólo era la unión por matrimonio real de las coronas de Castilla y Aragón) estaba atrasada con respecto a las grandes potencias europeas, lo estaba a finales del siglo XV y lo ha estado siempre, también ahora. España era un país en su gran mayoría de población rural, incluso las ciudades más importantes no eran muy modernas a nivel arquitectónico comparadas con las ciudades más importantes del resto de Europa, dejando de lado las catedrales y los palacios. El paisaje más extendido por la península era cosechas, caminos arenosos, tierra, granjas y casas de piedra. La nobleza, la burguesía, la aristocracia y la realeza no suponían ni una décima parte de la población, pero al ser el nivel más alto de la sociedad en cuanto a riquezas materiales podían permitirse vestidos, trajes y ropas con más variedad de color, como bien se muestra en la película con el vestuario que lucen Melibea, sus padres y hasta su criada. Sin embargo la gran mayoría del resto de la población era pobre, por lo que no se podía permitir ropa de muy variados colores, los más extendidos el marrón y el rojo oscuro, si acaso el amarillo y algo de blanco. Cromáticamente “La Celestina” es muy coherente y fiel al contexto histórico y escénico de la película.
En conclusión. “La Celestina” termina por ser no sólo una muy buena adaptación de la obra de De Rojas, sino también una buena película, con magníficas actuaciones y un gran trabajo a nivel general, tanto en lo artístico como en lo técnico. Dan fe de ello las siete nominaciones a los premios Goya (los Oscar del cine español) que recibió: mejor actriz de reparto para Marivel Verdú, mejores actores secundarios para Jordi Mollà y Nacho Novo, mejor fotografía, mejor dirección artística, mejor diseño de vestuario, y mejor maquillaje y peluquería. Por algún motivo que escapa a la razón Terele Pávez no fue nominada por su interpretación de Celestina, lo que fue una gran injusticia.
Mi calificación es: LA CELESTINA (1996), POR ALBERT GRAELLS

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