Revista Cultura y Ocio

La Ciencia sin práctica no entra. Aprender haciendo.

Por Mila Ciudad Interiorista @ellagardecoracion
¡Ayer tuve la oportunidad de visitar un laboratorio! Llevaba mucho tiempo intentando poner mis zarpas en un microscopio profesional y ayer, por fin, pude cumplir mi objetivo. Hasta ahora, en mis centros educativos, solo había podido observar "sin tocar" un matraz, una pipeta, una cubeta y algunos instrumentos más propios del siglo XIX que del actual.
La Ciencia sin práctica no entra. Aprender haciendo.  
Somos muchos los estudiantes que necesitamos aprender haciendo y saciar nuestra curiosidad a través de la práctica y no mediante una tiza, un libro o escuchando sin rechistar desde un pupitre al profesor disertando sobre células, ADN, precipitaciones... e intentando poner nuestra imaginación al límite para comprender todo lo que sucede dentro de un cuerpo humano, una planta o un gas.

Cuando se enseñan los fenómenos de la naturaleza por el método tradicional se pierden muchas cosas y entre ellas el entusiasmo y la curiosidad del alumno. 
¿Si no ves, no tocas y no experimentas lo que te están contando, para qué sirve? 

Una hora de laboratorio fue para mí mucho más interesante y productiva que un mes asistiendo a clase de ciencias. Lo que yo vi y aprendí ayer lo deberíamos hacer diariamente en el colegio.
Tocar y graduar un microscopio, observar en directo un hematíe, un leucocito, una plaqueta, un coco, un bacilo, una célula epitelial... supuso un gran cambio en mi manera de admirar la ciencia. Hay una vida microscópica que deberíamos explorar desde pequeños y que no lo estamos haciendo -en teoría- por falta de medios y preparación, pero la verdad es la falta interés por parte de los responsables políticos que no invierten el dinero de los impuestos en el futuro inmediato de España, nosotros los jóvenes, y así ser competitivos con otros países
No me canso de decir que, nuestro sistema educativo está diseñado a imagen y semejanza de los políticos, y por lo tanto, no adaptado a nuestra era tecnológica, y cuanto más se resistan al cambio más difícil será la conciliación de la vida real con la escuela de la Revolución Industrial. 
¿Cuánto talento se pierde por el camino por no despertar la curiosidad a edades tempranas del alumnado? ¿Cuánta fuerza de voluntad tiene que desarrollar un alumno para no perder el interés por las ciencias? 

Señores presidentes, ministros, consejeros, delgados, secretarios, concejales, alcaldes...la Ciencia no nació sobre unos conocimientos ya estructurados, ni para ser aprendida sobre un papel y explicada sin apenas motivación de los alumnos. La Ciencia nació a partir de la observación, de la experimentación, de la manipulación y, por supuesto, gracias a la transmisión de conocimientos de forma práctica y así aprender la teoría sin dificultad.


 ¡HASTA LA PRÓXIMA!

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La Ciencia sin práctica no entra. Aprender haciendo.


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