Revista Música

La contribución de la música a la civilización, de Babilonia a los Beatles

Publicado el 24 julio 2015 por Agustin @TecleaTeCrea
Es el precioso subtítulo del libro sobre el que hoy hablamos, "Una historia de la música", obra del inglés Howard Goodall, en la editorial www.antonibosch.com
Felicitamos en primer lugar la decisión de la editorial de traducir esta interesante obra porque siempre es loable disponer de muchos puntos de vista. Escrito, a mi juicio, desde una óptica muy centrada en las contribuciones de la música y los músicos ingleses, como es de esperar dada la cosmovisión por su lugar de nacimiento de quien la escribe (que se incluye en la pág. 300). "Una historia...", en el original inglés "The Story...", como toda obra humana, en realidad "Su historia...", su visión, una de las posibles, por tanto, muy bien escogida la palabra inicial en la traducción :)
Está escrito de una manera didáctica a la par que amena. Cualquier tipo de lector (versado en música o no) podrá comprender muchos conceptos musicales ya que se apoya en originales ejemplos y maneras de explicarlos sin abusar de terminología técnica o demasiado específica. Me pareció muy divertida su descripción gráfica de la síncopa con subrayados y negritas en las palabras con menos énfasis de una frase (pág. 267). Ya en las páginas iniciales deja claras sus intenciones de no hacer un libro con "jerga arcana" para un "club de iniciados privilegiados". El libro rezuma un tono general diáfano y positivo, que se observa en sus juegos de palabras o sus desenfadadas descripciones de ciertos estilos.
Sorprenderá a quien repase el índice cómo "rebautiza" los nombres de las etapas históricas genéricas o los estilos convirtiéndolos en "edades", como por ejemplo, la edad de la invención (por el Barroco), la edad de la elegancia y el sentimiento (por el Clasicismo) o la edad de la tragedia (por el Romanticismo). Bien ordenado, sus 382 páginas (349 de texto), se leen con agilidad por lo anecdótico, curioso, divertido, explicado con palabras directas, a veces como si te contara su propia opinión en un café sobre los temas que trata. 
He encontrado deliciosamente bien explicados los apartados de la importancia de la música en Grecia, la aparición de la polifonía, el temperamento igual, el significado de la ópera wagneriana en los distintos momentos, el refugio de la música clásica en el cine, el rastreo de los orígenes de la música de jazz o del acento rítmico latino... Por estas páginas desfilan tanto Dunstaple (con la grafía con p siempre, es el mismo que aparece en otros textos con b) o Field como Adele o Stevie Wonder. Es un texto que trata la música por su calidad medida subjetivamente por su autor, no desde qué ámbito proceda, si culto o popular. 
Un libro escrito por un músico marca ciertas diferencias respecto de alguien que conoce la música exclusivamente desde la teoría. Me siento muy identificado, por ejemplo, con la afirmación de la página 108 sobre las secuencias de acordes o esquemas armónicos "por nuevo que parezca su sonido, o por joven e innovador que sea su creador, que no haya sido explotada muchas, muchas veces con anterioridad". Añado que por tanto son "creadores" sin conocimiento, se creerán creadores, cuando en realidad la rueda que reclaman como original está inventada... :)
Hay que señalar que la presencia en el libro de músicos españoles es casi anecdótica ya que sólo elige citar los nombres de tres compositores: Victoria (sin citar obra), Granados o Albéniz (citando tres obras, no las más importantes), llamando la atención la ausencia clamorosa de Falla, Gerhard, Rodrigo, Soler, Sor, Arriaga, Morales, Guerrero, Cabezón, Hidalgo, Turina, Sor, Pedrell, Martin y Soler, Tárrega, Barbieri, Mompou... por citar sólo los primeros que me vienen a la mente. Comentar una palabra, que se comprende en ciertos contextos mejor, que es "claves" (en inglés "keys") refiriéndose seguro a "tonalidades" más que a los signos de las claves, propiamente dichos en castellano, como por ejemplo en las páginas 149 y 150, entre otras, en su intento de describir la siempre cambiante en la práctica forma sonata (a la que Rosen sabiamente dedicó un libro con el título en plural de "formas de sonata"; no es una, fue codificada como tal posteriormente a la generación de Haydn, Mozart y Beethoven, por Czerny, sobre un corpus de sonatas todas diferentes entre sí, únicas, como diez hijos de una misma madre, aunque todas con ADN con coincidencias, parecidos, pero nunca idénticos como si fuera un sello conformante).  Cuando dice, se supone respecto de la reexposición "regresa a donde habías comenzado pero en una nueva familia de claves (generalmente, quelle surprise, IV o V)", no queda claro si se está refiriendo a la primitiva sonata bipartita (por ejemplo de la época de los comienzos de Scarlatti, de ahí la presencia del V en el centro de la obra) o a la tripartita (por ejemplo, la mozartiana), el modelo más imitado posteriormente, que ofrece ejemplos de reexposición de temas sobre el IV grado, por su carácter de eliminación de tensión, como en el caso de la reexposición del tema principal en el primer movimiento de la sonata en Do M, K. 545, que lo hace en Fa M, pero no encontramos ejemplos de reexposición sobre la tonalidad de dominante (salvo las llamadas "falsas reprises" o las reexposiciones sobre pedal de dominante que a veces usaba Beethoven). Ofrece una lista de reproducción de Spotify en su página www.howardgoodall.co.uk, de la que comenta una personal selección en las paginas 351 a 361. Cuenta con una bibliografía básica (algo más de una treintena de títulos) y es, como siempre, de agradecer que incluya, como lo hace, índice onomástico y de conceptos para futuras consultas. Un libro docto y a la par ameno, para disfrutar e ideal para iniciarse en los vericuetos de la evolución musical!

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