Revista Deportes

La dieta de Laporta

Publicado el 15 agosto 2010 por Pberraondo

Joan Laporta, ese catalán alejado de la caverna, ese abogado metido a presidente de fútbol, ese presidente de fútbol mal metido a político siempre ha sido un personaje peculiar. Afable en el trato con los aficionados, moderado antes de los partidos, impertinente hablando de Cataluña, hizo y deshizo a su antojo por Camp Barsa.

Los resultados deportivos son innegables, pero podemos cuestionar otra parte de su gestión. Por ejemplo, mezclar deporte y política. Los socios del Barcelona pueden ser independentistas catalanes, catalanes, españoles, de cuenca, hispanobrasileños, o cameruneses; pueden ser de Izquierda Republicana, socialistas, del PP o del partido por la liberación del cannabis. Pero todos son socios de derecho y condición que sienten al Barcelona por encima de todo y que se enfundan con orgullo la camisola blaugrana. Ahí Joan se equivocó, arrancó su carrera política sin ninguna necesidad siendo el máximo responsable del conjunto catalán.

Y podemos hablar largo y tendido de las arcas del club. La directiva de Laporta anunció que dejaba el Barcelona con superávit, y la junta de Sandro Rosell les acusó de dejar un agujero interesante de más de 70 millones de euros. Hay quien dice que depende de la lectura que se hagan de las cuentas, pero no sé si unos leen de frente y otros haciendo el pino, porque un desfase de 70 millones de euros en las cuentas de cualquier empresa, por gigantesca que esta sea, se nota y duele.

Claro que puede que no incluyeran en las cuentas el catering del palco del Camp Nou. En el último partido frente al Valladolid se gastaron 42000 euros. Hay que echarse unas cuantas tapas y al menos un par de cañas para que la factura ronde los siete millones de las antiguas pesetas. Fue un gasto extraordinario, era la despedida de Joan como presidente blaugrana y no se andaron con chiquitas. El anfitrión lo merecía.

La media de gasto, según la auditoría que ha realizado Deloitte y KPGM, es de 30000 euros por partido en encurtidos y riego para que los espectadores vip vieran más contentos los goles de los chicos de Joan.

Escandaloso, como escandaloso es también leer que hay una partida de 135,8 millones de euros incluidos en concepto otros gastos de explotación, un poco más del 28% del presupuesto culé. Una partida que jamás de ha definido como debiera, porque puede que sean gastos más que justificados. Pero puede que no.

Son 135 kilos sin contar con los sueldos de los jugadores ni las primas oficiales. 135 kilos en otro tipo de gastos. Los socios son los dueños del club y deberían exigirle a Laporta que rinda cuentas. No estamos hablando de un par de regalos, alguna cena o gastos de representación, hablamos de más de 20000 millones de pesetas que han volado de las arcas del club. Cristiano Ronaldo costó 97 millones y fue acusado desde Barcelona como un estipendio económico de otra galaxia.

Con todos estos datos no es de extrañar que Joan Laporta engordara durante su presidencia. A la vista está. Si fuera catalán me preocuparía con el nuevo partido laportista. No por la independencia de Cataluña, que también, sino por los bolsillos. Con este currículo a ver quién se fía.

La dieta de Laporta

No puedo pasar por alto las palabras de Runco ayer. El médico de la selección brasileña dejó bien claro que en el Mundial Kaká no estaba lesionado y que le infiltró en dos ocasiones: una con un pinchazo en la planta de su pie derecho, y otra con un pinchazo en su bíceps. De la rodilla izquierda de Kaká no se sabe nada. Y en Madrid siguen guardando silencio.



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