Revista Coaching

La educación en el cambio de época

Por Kheldar @KheldarArainai

Todo cambio de época conlleva un cambio de estilos de vida, de idiosincrasia, de utilización de los recursos y conocimientos ya existentes y de construcción de unos nuevos; ya sea en base a lo anterior, innovando (conectando lo que ya hay de maneras nunca antes vistas) o creando desde cero.

Como no podía ser de otro modo, la propia educación ha sido objeto de revisiones, replanteamientos y reformulaciones. Desde la aparición de corrientes desescolarizadoras hasta la gestación de tribus de aprendizaje en torno a temas muy específicos y super-especializadas en ámbitos concretos; hemos sido testigos -y por fortuna no siempre pasivos- de su evolución.

La educación en el cambio de época

El presente ensayo trata de conjugar mis reflexiones personales acerca de los resultados de ambos progresos: el de la época que habitamos y el de la educación tal como la conocemos, en ambos casos centrándome en lo más actual y diverso que haya llegado a mi conocimiento.

No descarto ningún tipo de fuentes, incluyendo ficciones populares que pudieran servir de motivación, inspiración o estímulo para plantear escenarios de cambio.

En resumidas cuentas, querido lector: esto puede ser un gran pajote mental. Pero me permito recordar que de muchos de esos, en los que creímos y por los que apostamos en su día, es de donde ha nacido nuestra sociedad actual.

Este texto es de esos que puede poner los dientes muy muy largos a los fans de la ciencia ficción, el manga/anime y las tecnologías. Y hasta darles ideas para hacer mejor nuestro mañana, si andan a la caza de inspiraciones.

Todo lo que pido es que esta vez no dejen de lado a los educadores. Que luego nos quejamos de que los profes no están motivados y de que la abuela fuma. 😉

¿Qué tiene que ver la educación con el cambio?

Educar es, en uno de sus sentidos originales, el acto de extraer al sujeto (ēdūcere) de su hogar, es decir, de lo único que había conocido hasta entonces, para introducirlo al resto del mundo.

En los tiempos que corren, el símil más utilizado es el de hacer salir a los individuos de su zona de confort, aunque algunos más bien proponemos expandirla. No tiene sentido cargarse la experiencia óptima de sentirte a gusto, capaz y contento haciendo lo que haces por irte demasiado lejos de tu área de expertise.

Arriesga, pero con cabeza, primo.

De ello podemos colegir que, en uno de sus aspectos más primarios; la educación no sólo forma parte del cambio de las épocas, sino que su papel es de conductor en ocasiones, de vehículo en otras y a la vez -indistintamente de si es una cosa o la otra en cada momento- de camino seguro hacia un cambio que pretende ser beneficioso.

Educar es, en otro de sus sentidos primarios, el acto de guiar amorosamente al individuo a realizar todo su potencial. Criarlo. Ayudarlo a crecer (educāre).

Dicho de otro modo, acompañar al otro en construir y desarrollar la actitud del cuidado de sí. Podría extenderme mucho más al respecto de tal gesta gracias a la cátedra de Fernando Bárcena y la primorosa relación que crea entre autores como Hannah Arendt, Friedrich Nietzsche y Michel Foucault, pero prefiero animar a quien lea estas líneas a acudir a sus clases como oyente.

No quiero desmerecer su calidad intentando emular su trabajo.

Añadiría también aquí como matices de tal cuidado unos pensamientos del premiado escritor Imre Kertesz, como ese en el que se define como una identidad que se construye a sí misma.1 Podría ir un poco más allá y citar a mi maestro de artes marciales, quien dijo un día -y no exento de razón- que somos una obra en perpetua construcción. Eternamente inacabados, y siempre buscando completarnos.

Quizás así justificaría el acto de educar y su razón de ser, por más que pudiese parecer autotélico, y llegaría a catalogarlo como la manera más propia y cercana a uno mismo de edificar el propio ser; la forma más primaria y más íntima de elaborarse en relación e interacción con el mundo y los otros, y a la vez en conexión con el momento presente.

El cambio de épocas actual y una propuesta educativa para afrontarlo

La vida es un cambio constante, y lo que no se adapta, desaparece.

Cambiar conlleva efectuar aprendizajes nuevos y mantenerlos mientras sirvan.

Donde haya aprendizaje, habrá también quien quiera optimizarlo sacando el mejor partido posible de la experiencia y de los recursos empleados.

En otras palabras: siempre habrá, por tanto, educadores.

Y es bueno que así sea. Siempre que logren superar el estancamiento y la comodidad del mínimo esfuerzo. Es uno de los males que afectan a los sistemas educativos actuales.

Para alguien interesado en saber cómo salvarlos, aconsejaría recurrir a la obra de Simons y Masschelein.2

Su Defensa de la escuela es un buen mazazo que rompe el espejo actual en cuanto se refiere a la institución educativa y nos evita avanzar a ciegas pidiendo el fin de la misma en su totalidad, sin ser plenamente conscientes de lo que pedimos.

Aunque también es comprensible la demanda de transformación o trascendencia.

Nuestra sociedad está saltando de la era post-industrial y del boom de las tecnologías de la información y la comunicación a dos tendencias muy notorias: globalización e hiperconexión. Se nota especialmente en la revolución que han supuesto los webinars, aulas virtuales, seminarios en vídeo disponibles en canales digitales y sitios web (gratuitos o de pago); tanto de universidades y otros entes del sistema educativo regular como de profesionales y agentes privados.

Incluso las redes sociales, como Facebook, se utilizan para construir grupos de debate privados. Yo mismo tengo mi Comunidad de Aprendizaje virtual, guiño guiño.

Algunos profesores incluso se atreven a prescindir del papel y utilizan una mezcla de Twitter y de clases grabadas o píldoras de formación, como es el caso de mi profesor de Pedagogía Social durante mi último año de carrera. E incluso así, no viene de ahora.

En cuanto fueron conscientes del potencial de nuestro desarrollo tecnológico, algunos pensadores, estudiosos y científicos hablaban ya desde los años 60 de un salto al transhumanismo, donde el ser humano empiece a modificar no sólo el entorno -como hasta entonces- sino que hasta su propio organismo; usando dispositivos integrados de todo tipo.

En cierta manera ya se ha logrado algo parecido, y de formas poco agresivas por lo general. Casi todo el mundo cuenta con un mini-ordenador en el bolsillo, que además cuenta con acceso a Internet y línea telefónica constante.

A ello se le suma el desarrollo de dispositivos y tecnologías de realidad aumentada y virtual, que pretenden revolucionar la forma en que experimentamos nuestra realidad y abrir nuevos medios de aprendizaje.

Con un poquito más de tiempo, ingenio y paciencia se darán, entonces, dispositivos más versátiles y todavía más integrados con el organismo humano, en vez de ser únicamente wearables, como hasta ahora.

Tal es al menos la intención de distintos colectivos que se dedican al biohacking, o modificación corporal intencionada con el fin de incorporar elementos tecnológicos al cuerpo humano.

El más extremo de ellos, comúnmente conocido como grinders, pretende alcanzar un verdadero estadio de transhumanismo a base de desvincular la conciencia del ser humano de su cuerpo y verterla en bases de datos, pero sin perder las cualidades que la hacen humana.

Se distinguen de otros colectivos de biohackers por el hecho de saltarse las implicaciones éticas y efectuar modificaciones más arriesgadas en sus cuerpos. No son raros los que se utilizan cosas tales como aparatos biométricos, nootrópicos (medicamentos y sustancias que mejoran las funciones mentales, con una intención similar a la del NZT en la película y serie televisiva Sin Límites), injertos de chips NFC para control domótico e implantes magnéticos para las puntas de los dedos.

Uno de los más cacareados es famoso incluso por ser el primero en utilizar terapia génica para mejorar su condición y su esperanza de vida.

Los que no se consideran grinders, en tanto, abogan por un uso más responsable, aunque también se practican las modificaciones por sí mismos. En ambos casos se comparten los resultados en comunidades de aprendizaje interdidacta. Por ahora se carece de integración en el tejido de la sociedad al no estar regulada la práctica ni la obtención de estas modificaciones.

En cuanto al aprendizaje mediante las tecnologías de realidad aumentada y virtual, se plantea la posibilidad (por dar un ejemplo que me mola bastante) de que todos aquellos aprendizajes necesarios, pero en los que se pueda poner en peligro la propia seguridad e integridad o la de otros -como podría ser el caso de aprender a conducir vehículos, o a realizar intervenciones quirúrgicas-, puedan ser efectuados a través de simulaciones virtuales y, en fases más avanzadas, en vivo y en directo.

Contando, por supuesto, con asistencia externa mediante dispositivos de realidad aumentada. En este segundo caso, uno mismo podría participar de la experiencia desde otros ángulos y observar una actuación profesional y recibir una formación práctica más directa y personal antes de salir al ruedo.

Una exploración más fantástica de este tipo de avance en aprendizaje se puede ver en la cultura popular de la mano de los hermanos Wachowsky en su trilogía de películas Matrix, y aplicado principalmente al ocio (y posteriormente a muchos más aspectos a medida que avanza el argumento) en la serie de ficción japonesa de Sword Art Online, que se compone de novelas, dibujos animados, cómics y videojuegos por el momento.

En este último caso se logra crear una tecnología capaz de volcar el alma y la conciencia humana y modificarla sustancialmente… Algo que a los transhumanistas podría parecerles su particular “El Dorado”. Y todo comienza con una tecnología capaz de separar la mente del cuerpo y estimularla para crear el entorno de realidad virtual directamente dentro de la conciencia del sujeto, en lo que llaman Tecnología de Realidad Virtual de Inmersión Completa (FullDive, para resumir).

Aterricemos un poquito, si quieres…

En una línea parecida de investigación, pero esta vez en el mundo real, se han dado resultados favorables en cuanto a incrementar el ritmo de aprendizaje estimulando de forma intencionada el cerebro de personas mientras estaban aprendiendo a realizar una tarea específica, lo cual se hacía tomando como referencia las áreas más activas en el cerebro de personas especialistas en dicha tarea.

El ejemplo aportado en el estudio que encontré fue con una muestra de pilotos de aviación3. Los resultados que se refieren consisten en un aumento de la eficiencia en el dominio de la tarea, que se logra en aproximadamente un 30% menos de tiempo.

Además de esto, acabamos de ver cómo se realizan los primeros intentos de Realidad Virtual de consumo de manos de diversas compañías. Uno de los más interesantes que ha tenido lugar para mi gusto lo hicieron en Japón, en un testeo privado de un simulador de Sword Art Online.

Aquí tienes el vídeo de muestra (tiene subtítulos en inglés y voces en japonés):

Y otro con una prueba detallada por parte de la prensa japonesa:

Teniendo en cuenta estas vertientes que se han puesto en marcha, la mayoría de los especialistas en educación encuentran (si quieren verla, claro) una posibilidad realmente maravillosa e interesante: formar parte de la vanguardia en el progreso de la sociedad transhumanista, estudiando a la vez sus consecuencias e implicaciones y guiando al resto de profesionales de los distintos campos y a toda la población en su conjunto en el desarrollo e implantación de los avances logrados.

Por supuesto, respetando siempre la decisión de quien quiera participar de forma más directa y activa e implicarse a fondo, y la de quien quiera limitarse a observar y analizar.

Quedan así cubiertas las dos especialidades que se mencionan en la presentación que recibí de la titulación de Pedagogía en la Complutense: Investigación Pedagógica e Intervención Socioeducativa (en otras versiones, Teoría Pedagógica e Intervención Pedagógica). Se abre la puerta a nuevas áreas de especialización y práctica laboral, con salidas profesionales limitadas únicamente por los intereses y motivaciones personales de los egresados de esta y otras carreras especializadas en Educación.

De hecho, abordar estos nuevos campos de investigación sería interesante para justificar y mantener la existencia e independencia de ciertos departamentos de las facultades universitarias (e incluso la creación de nuevos campos de estudio adscritos a ellos), ya que podrían desaparecer porque los consideran anacrónicos…

O lo que sea. También puede ser “cuestión de presupuestos”, como siempre.

En concreto, se me ocurre evitar que se carguen los departamentos de Filosofía para convertirlos en una asignatura de esas “aplicadas”; y ser una opción preferible a forzar una fusión -y confusión- con otros departamentos como el de Medición, como se propuso en la reforma de la estructura de las facultades de la UCM que pretende efectuar el nuevo rector.

Dejo a cargo de los lectores y su imaginación las posibilidades que los ámbitos mencionados nos abren. Para alimentar vuestra curiosidad, entre los contenidos referenciados colocaré otros enlaces y materiales que resultan de interés para explorar en profundidad toda esta propuesta.

Ahora, dime…

¿Qué te hace soñar todo esto?
¿Te atreves a compartir conmigo y con mis lectores tu sueño?

No te preocupes por posibles plagios: una idea es solamente una idea, y lo realmente único es la forma que tenemos de hacerla realidad. Eso no te lo podrán quitar jamás. 😉

Y hasta puede que encuentres apoyos para sacarla adelante.

Sergio Melich (Kheldar)
Autor: Sergio Melich (Kheldar)
Pedagogo al 90% y subiendo. Comunicador y mentor por vocación (y pronto, más cositas). Autor de las webs La Vida es Fluir & Play it Sexy!, Aventurero y Heartist (persona comprometida a vivir, crear y obrar con cabeza, corazón y conciencia). Escribo sobre el Buen Vivir: autoaprendizaje, estilo de vida, habilidades sociales, relaciones y más.

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Enlaces de interés, webgrafía, referencias y otros contenidos

Biohacking, el primer paso hacia el transhumanismo. Recuperado desde: http://computerhoy.com/noticias/life/biohacking-primer-paso-transhumanismo-43687

Gee, J. P. (2006). Why game studies now? Video games: A new art form. Games and culture, 1 (1), 58-61.

Jiménez, R. Realidad Virtual, su Presente y Futuro. Recuperado desde: http://jeuazarru.com/wp-content/uploads/2014/10/Realidad-Virtual-2014.pdf

Muensterer, O. J., Lacher, M., Zoeller, C., Bronstein, M., & Kübler, J. (2014). Google Glass in pediatric surgery: an exploratory study. International journal of surgery, 12 (4), 281-289.

Prakhar, P., & Mittal, A. Realisation of Virtual Reality. Recuperado desde: http://www.ijser.org/researchpaper%5CRealisation-of-Virtual-Reality.pdf


  1. Kertész, I. (2002). Yo, otro. Crónica del cambio. Barcelona: Editorial El Acantilado. Si quieres adquirirlo, haz clic aquí y de paso me ayudas a financiar esta web. ↩
  2. Masschelein, J., & Simons, M. (2014). Defensa de la escuela: una cuestión pública. Miño y Dávila. Si quieres adquirirlo, haz clic aquí y de paso me ayudas a financiar esta web. ↩
  3. Choe, J., Coffman, B. A., Bergstedt, D. T., Ziegler, M. D., & Phillips, M. E. (2016). Transcranial direct current stimulation modulates neuronal activity and learning in pilot training. Frontiers in human neuroscience, 10. Recuperado desde: http://journal.frontiersin.org/article/10.3389/fnhum.2016.00034/full ↩

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