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"La Espada Rota", de Poul Anderson (por Beldz)

Publicado el 04 enero 2011 por Loren

Cuando los dioses paganos aún decidían el destino de los mortales, una nueva religión empezaba a expandirse por el mundo: el cristianismo. Una nueva fe que, por su carácter monoteísta, se oponía firmemente a los antiguos ceremoniales de fertilidad, a los sacrificios rituales o a las festividades celebradas en honor a los dioses; cultos que intentó erradicar para promover y establecer su propia liturgia, basada en la llegada de un Salvador que, por medio de su sacrificio, redimiría a los cristianos del pecado original. Durante una época, coexistieron ambas creencias: el paganismo resistía con fuerza todo aquello que los padres de la Iglesia imponían con ansia y decisión; pero tan sólo fue cuestión de tiempo su temible caída: el cristianismo, adaptando los rituales paganos a su nueva manera de entender el universo, acabó triunfando e imponiéndose en un mundo fragmentado y lleno de cambios.

Poul Anderson se sirve de esta dualidad -que anuncia el fin de un mundo y el triunfo del otro- para crear La Espada Rota. Publicada en 1954, el mismo año que La Comunidad del Anillo, de J.R.R. Tolkien, nos presenta el reino de Faerie, una tierra mágica habitada por elfos, trolls y demás criaturas fantásticas, que coexiste con la tierra de los hombres, tal y como la conocemos hoy en día. Éstos tan sólo pueden observar Faerie mediante la Vista Encantada, un hechizo que no todos poseen. La historia empieza en el Danelaw, actual Inglaterra. Orm, un despiadado vikingo, perpetra sus habituales correrías en busca de botín y tierras, hasta que, un buen día, acaba casado con una cristiana del lugar. Pronto nacería su primer hijo, Skafloc, que sería inmediatamente codiciado por Imric, el Conde de los Elfos. Los elfos que Anderson crea en La Espada Rota son altos y bellos, pero también crueles y desalmados, pues, a causa de la baja procreación de su especie, se ven obligados a robar niños humanos y criarlos como si fueran elfos. Imric, al ser advertido del nacimiento de Skafloc, maquina un plan para sustituirlo: engendra a Valgard, un ser mitad elfo, mitad troll, que será criado por Orm y Aelfrida como si fuera suyo. Con el tiempo, Skafloc aprenderá las artes mágicas de los elfos y se convertirá en un auténtico guerrero, valiente, audaz y seductor; Valgard, por el contrario, desarrollará una personalidad perversa, sanguinaria y cruel; en ocasiones, se veía poseído por la berserkingar, que le obligaba a ensangrentar su hacha para calmar esa pérfida fiebre que le golpeaba hasta las entrañas. Dos destinos intercambiados que acabarán entrecruzados a causa de una guerra que pronto azotaría Faerie: la guerra entre Trollheim y Alfheim, cuyo final decidiría Tyrfing, una espada maldita forjada en las profundas cuevas de los enanos.

La Espada Rota está llena de referencias mitológicas. Anderson se basa en las antiguas sagas y Eddas escandinavas, de las que posee un profundo conocimiento, y las une con los principios morales del cristianismo. Insisto en ese dualismo, no sólo de creencias -paganismo/cristianismo-, sino también de territorio -Faerie/norte de Europa- y de protagonistas -Skaflock/Valgard-, porque para mí es la premisa básica de la narración. De todos estos contrastes, nace una historia épica, heroica y, a la vez, funesta y fatídica: el fatalismo se percibe desde las primeras páginas del libro, como si de una tragedia griega se tratara. La guerra -que daría nacimiento al género de la épica- y el amor -origen de la lírica- son los dos grandes temas de la literatura universal que mueven toda la acción. Además, la predestinación y la existencia de las Nornas -tres mujeres de la mitología nórdica que hilan el destino de los hombres; las Moiras y las Parcas son su equivalente griego y romano-, inevitable y muy presente en la historia, confieren a la obra un aire trágico y predecible; no hay sorpresas ni giros inesperados. Ese carácter previsible no es, de ningún modo, un inconveniente para poder disfrutar del libro; sin embargo, leído ahora, cuando la fantasía épica ya ha recorrido un considerable trayecto y se han desarrollado con más profundidad algunos de los temas que Anderson trata, podría darnos la sensación de estar leyendo una historia típica y poco original. Esa pequeña contrariedad desaparece de nuestras mentes a medida que avanzamos en la lectura: no sólo es una historia completamente disfrutable; también es ligera, entretenida y de lectura rápida. A día de hoy, La Espada Rota podría ser considerada un clásico de la literatura fantástica.

*Otros artículos relacionados:

· De Armas Mágicas: Tyrfing.

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Colección/Serie: Independiente
Título Original: The Broken Sword / Editorial: Alianza, colección "Runas". / Formato: Rústica con solapas, 287 págs. / Año: 2006. / Precio: 16,60 euros. / Traducción: Javier Martín Lalanda.

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