Revista Economía

La gran mentira alemana

Publicado el 30 enero 2014 por Torrens

A mediados de enero La Vanguardia publicó un artículo de Rafael Poch, su corresponsal en Berlín, en que describía la campaña desatada por los medios de comunicación alemanes, que prácticamente sin excepción continuamente se refieren a las buenas perspectivas de futuro y los buenos resultados económicos, cuando los del 2013 han sido preocupantes, con un retroceso en el crecimiento del PIB, que lo sitúa en el peor lugar desde el inicio de la crisis de la deuda en el 2009.   

El artículo reproduce un interesante comentario  del periodista Harald Shumann referido a que cuando Alemania inició sus políticas de austeridad a mediados de los 90, tuvieron éxito porque eran los únicos que entonces las estaban aplicando en toda la U.E. en un período expansivo de la economía, pero habrían fracasado si se hubiesen aplicado a toda la U.E. porque habrían caído de golpe la mayor parte de las cifras económicas que crean riqueza en el continente, es decir, habrían fracasado si lo hubiesen intentado en la misma forma en que nos han obligado a hacerlo a nosotros, que además lo estamos haciendo en un plazo mucho más corto que los casi diez años que les tomó a ellos aplicar las reformas. Sin olvidar que si tomaron las famosas medidas no fue porque los alemanes son un portento previendo el futuro sino obligados por la desastrosa planificación de los recursos a aplicar a su reunificación, que tuvo un coste diez veces superior al previsto.

En su último artículo del 2013 en La Vanguardia del 29 de diciembre, Alfredo Pastor apuntaba que el nivel de inversión en Alemania, tanto en el propio país como en el resto de Europa está en niveles anormalmente bajos, lo que compromete el futuro de la economía alemana y europea, en mi opinión a causa de la inexplicable tozudez alemana en limitarse a la necesaria austeridad olvidándose del crecimiento.

El último párrafo del artículo de Rafael Poch decía: “El tren europeo está averiado incluso en su locomotora, con su enorme superávit exportador de 200.000 millones que exporta deflación y paro a sus socios y que contrasta con su debilidad en inversiones de las que dependen la prosperidad y el crecimiento, pero Alemania ignora los desequilibrios y proclama un radiante porvenir”.

En conclusión, Merkel engaña a los alemanes y Rajoy a los españoles, y la razón no es otra que ocultar sus vergüenzas. La razón del menor crecimiento de la economía alemana es la recesión en Europa causada por las medidas Merkel, tanto directa como indirectamente, porque la desaceleración de la economía china, que también ha repercutido en el mal año alemán, también es en gran parte consecuencia de la recesión europea.

No hay duda que la mayoría de las reformas efectuadas mejorarán eficacia y competitividad, pero la forma de aplicarlas ha sido suicida y su coste se ha cargado casi en exclusiva sobre la ciudadanía, en especial en España donde dos gobiernos deshonestos han evitado la reforma de la desastrosa Administración Pública, han mantenido y aumentado los abusos oligárquicos en electricidad, banca, autopistas, etc., y no han modificado un catastrófico sistema judicial que favorece y alienta la corrupción.

Pero por más que los medios de comunicación alemanes mientan, está claro que las medidas Merkel han sido un estrepitoso fracaso, que incluso el Parlamento Europeo ha denunciado, y de paso, y con toda la razón, han exigido que en el futuro cualquier barbaridad parecida a la Catastroika sea aprobada previamente por ellos.

En mi opinión no estamos ante el inicio del período de crecimiento posterior a la crisis, entre otras razones, pero sobre todo, porque no hemos hecho ni estamos haciendo nada de nada para que la economía empiece a crecer. Lo que nos venden como fin de la crisis es en realidad el aterrizaje en el fondo del pozo, es decir, las cosas no pueden empeorar más aunque la Catastroika ponga todo su empeño, y después de haber tocado fondo siempre se produce un repunte.

La mejora evidente de las cifras macroeconómicas tiene su justificación en que nos encontramos en la fase final de la crisis bancaria y de la deuda, aunque esta haya aumentado hasta niveles que la hacen impagable en varios países. Es decir, más que la macroeconomía, lo que está mejorando es la economía financiera, pero no la real, la que afecta al empleo. Esta mejora, a pesar de ser solo financiera, ha tenido una repercusión positiva pero limitada y muy lenta sobre el empleo de los países del norte europeo y alguno de los rescatados como Irlanda, pero en Grecia, y aquí en España se sigue destruyendo empleo por más que jueguen con las cifras.

A menos que tarde o temprano se pongan en marcha medidas que impulsen el crecimiento del PIB, creo que Europa se enfrenta a un largo período de estancamiento, o crecimiento desesperantemente lento, y mi única esperanza es que lo que la Führer Merkel esté haciendo en realidad sea esperar a que en su opinión la austeridad ya haya cumplido su objetivo y nos de permiso entonces para dejar de hacer el idiota iniciando ciertas medidas de crecimiento.

Hace poco más de un año, en la anterior reunión en Davos, tanto el ministro alemán de finanzas Wolfgang Schäuble como la propia Führer criticaron durísimamente al entonces recién estrenado gobierno japonés porque después de 20 años de estancamiento, 15 de ellos soportando políticas económicas estúpidas tipo Catastroika las habían abandonado y habían iniciado un programa que suponía la inversión de  100.000 millones de euros en un plan de estímulo, que financió con una emisión de bonos por valor de 43.700 millones de euros. El objetivo era crear 600.000 puestos de trabajo y elevar el 2% el PIB en un plazo de 3 años. Al final del primer año el aumento del PIB ya ha sobrepasado de largo el 1,5% y ya están muy cerca de alcanzar el objetivo de empleo, y lo que es mejor, a pesar de que al inicio del programa Japón tenía una deuda externa elevadísima, que se incrementó con la emisión de bonos, 2013 se ha cerrado con una pequeña reducción del volumen total de deuda externa.

En una nota titulada COLUMPIANDOSE que publiqué el 17 de febrero del 2013, y en referencia a las críticas de Merkel al plan japonés, escribí: “si dentro de 6 meses o un año se confirma que la economía japonesa ha empezado a superar la crisis, cosa que estoy convencido que va a ocurrir,  voy a escribir una nota sobre la estupidez, la arrogancia, la tozudez y el egoísmo enfermo de la derecha alemana que van a saltar chispas cuando se abra el blog”. Me conformo con decir que, para ocultar su fracaso, Merkel está mintiendo a los alemanes con la colaboración de los medios de comunicación, tanto o más que Rajoy nos miente a nosotros, y además esta no es la única mentira alemana, hay por lo menos dos más, porque los medios de comunicación alemanes siguen culpando mayoritariamente al gasto público de ser el generador de la crisis, olvidándose del verdadero culpable: la desregulación del sistema financiero, y porque Merkel ha evitado por todos los medios que a lo largo de la crisis financiera los bancos alemanes hayan sido radiografiados como lo han sido los de otros países, y los rumores sobre un posible descalabro bancario alemán son cada vez más frecuentes. Si unimos a este rumor el nivel exagerado de deuda pública de prácticamente toda la U.E., Alemania incluida, por supuesto es mejor pensar que ojalá Merkel y Rajoy tengan razón.

Lo he dicho varias veces y lo repito. En mi opinión la única razón porque valdría la pena la declaración unilateral de independencia de Catalunya es que nos echarían de la U.E., porque ¿quién quiere seguir asociado con unos señores que han creado este desastre solitos, sin ayuda de nadie, y contra la opinión de medio mundo?.

 


LA GRAN MENTIRA ALEMANA.


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