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La guerra de la Independencia a través de Goya

Por Manu Perez @revistadehisto

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La guerra de la Independencia a través de Goya

El 2 de mayo de 1808 en Madrid los franceses provocan la ira del pueblo que se levantaron en masas dando lugar a la Guerra de la Independencia prolongada en territorio peninsular durante seis largos años. Con las tropas napoleónicas en la Península comenzaba para Goya un periodo de incertidumbres y dolorosas experiencias que supo evocar magistralmente en las 82 estampas de los Desastres de la Guerra, colección grabada entre 1810 y 1815. Realizó durante este tiempo algunos temas anecdóticos y el lienzo del Gigante, también denominado El Coloso, símbolo impresionante del pavor que la guerra provoca.

La guerra de la Independencia a través de Goya

En enero de 1814, terminada la guerra,  ofreció al Consejo de Regencia “…sus ardientes deseos de perpetuar por medio del pincel las más notables y heroicas escenas de nuestra gloriosa insurrección contra el tirano de Europa”. Una respuesta que le vino al mes siguiente donde el gobierno aceptaba pagarle el importe de lienzos, aparejos y colores. Y fue así como después de 6 años de la contienda Goya pintó ambos cuadros: El dos de Mayo  (o asalto a los mamelucos en la Puerta del Sol) y tres de mayo de 1808: Los fusilamientos en la Montaña del Príncipe Pío. Estos lienzos, pese a su sangriento realismo, son obras románticas por los fundido del colorido y su dramática sensación de inmediatez. Ambas constituyen unas de las más emotivas aportaciones españolas al arte de transformar los acontecimientos históricos en grandes imágenes pictóricas. Es también los mejores ejemplos de la utilización de la luz como factor expresivo.

Con Los Desastres de la Guerra veremos las brutalidades acontecidas durante la guerra. Estos grabados son realizados durante el conflicto. Una composición de 80 estampas entre 1810 y 1815 que se divide en tres partes: La primera comprende desde la 2 a la 47: Son escenas del desastre de la guerra. El tema aquí será la muerte: ajusticiamientos, enfrentamientos, ahorcamientos, fusilamientos. La muerte será el destino de todos. En esta serie destacar la número 30: las mujeres vuelan por la explosión, niños muertos… Recalcamos también la estampa 44 que se titula “yo la vi”, Nos deja claro en este grabado, que él presenció escenas de la guerra. La segunda parte del 48 al 68: Escenas del hambre terrible que padeció en Madrid en los años 1811 y 1812. La tercera parte: de la 65 a la 80: Son los llamados caprichos enfáticos, de tema más imaginativo y de reflexión. Destacamos de este repertorio la estampa 69 titulada “Nada”. En esta se aprecia un esqueleto escribiendo NADA. Expresión de Goya con la que quiere transmitir: “no hay nada más allá”. Lo que nos lleva a plantearnos ¿cuál era realmente el objetivo de la guerra? Una vez más realiza una dura crítica, ya que lo que pretende hacernos llegar con estos grabados es que la guerra no ha servido para nada, solo para hacernos ver que los hombres terminan desnudos, despojados… La guerra en sí misma es un infierno y trae duras consecuencias.

En todas ellas se representan el horror de la guerra detallándose las crueldades cometidas en la contienda.  Las imágenes son representadas con una gran realidad histórica. Los protagonistas de la guerra son hombres en su sentido más peyorativo, son antihéroes por su cínica actitud ante todos los valores humanos. Parece está relatando una tragedia griega donde vemos un inevitable dolor y un grito a la desesperación. Pero el cenit de estos grabados los encontramos en las estampas 37 y 39. La 39 denominada “grande hazaña! con muertos!”. Se realza al máximo el realismo en los fallecidos.

Goya se encuentra desesperado espiritualmente sufriendo su enfermedad y la crueldad de lo que está sucediendo en España. Refleja la crueldad de unos y otros, haciendo hincapié siempre en la victima de ambos bandos.  Nos quiso transmitir la brutalidad de los acontecimientos que se iban sucediendo. Esto es completamente nuevo, porque mostrará a través de sus grabados lo que realmente significa la guerra. Nunca antes se había escenificado de tal forma en la pintura. Recordemos que las estampas de los grabados eran la mejor forma de difusión de ideas sobre los acontecimientos sociales de la sociedad. Quiere dejar patente una visión completamente independiente de la guerra, no tomando partido de ningún bando. Y así lo hace ver en la titulación de sus grabados: “Los mismos”, “Populacho”… Lo curioso es que los enemigos no muestran los rostros, concibiéndose dos opiniones al respecto: Por un lado, puede ser que al pintarlos durante la guerra no pudiera permitirse poner cara a los verdugos ya que tendría problemas; y por otro lado,  puede ser que lo que realmente pretendía es deshumanizarlos.

En los Desastres muestra la barbarie en el punto más álgido por un lado y la pobreza a la que se ve sometida Madrid. Además, nos hace ver como estas consecuencias afecta más a las mujeres, las cuales tienen dos opciones: o morir de hambre o prostituirse.  Muchas mujeres aparecen representadas en la pintura a causa de la excepcional circunstancia trágica, de la que no pueden llegar a liberarse. Juega, por tanto, un papel fundamental en la representación de temas históricos. La refleja con la cabeza gacha, sumisa, resignada… Deja patente la mayor sensibilidad hacia los efectos de la guerra realizando una crítica a los comportamientos humanos: insolidaridad, abuso y con la muerte como protagonista (estampa 55).

Las últimas dos estampas tiene una gran connotación de desesperanza y esperanza: “Murió la verdad”: desesperanza. En la guerra, lo primero que muere es la verdad; “¿Resucitará?”: hay un atisbo de esperanza. Mujer mostrando la libertad, la constitución. Estos grabados tiene un gran significado político. La mujer muestra símbolos: coronada con laurel evocando a la constitución; balanza para rememorar la justicia; el vestido blanco irradia luz, la libertad.

Al pintar carecía de sentimentalismo ya que no pretendía agradar ni embellecer la obra, sino todo lo contrario, pretendía contar una realidad cruda de los hechos que estaba viviendo, denigrándolos; su atención a los protagonistas, a las víctimas y todo lo demás quedará en un segundo plano. Con el dos y el tres de mayo condesa su concepto moderno de la pintura. Hablaremos de la muerte todo el tiempo, porque ella, la muerte, será la verdadera protagonista de los cuadros de Goya en esta época. De la muerte y de lo muerto hubo mucho en estos cuadros. La guerra transformó el sistema político, poniendo de manifiesto la crisis del régimen absolutista, lo precario de sus fundamentos y la posibilidad de una sociedad nueva. Ambos cuadros son testimonios de una violencia constante. El terror de los soldados ante la navaja; población obligada a huir, a entregar sus bienes, a esconderse…

Con ambas obras Goya se ha cuidado de representar la agresividad de las acciones, lo desencajado de los rostros, el “muñeco de la muerte” en que puede convertirse un soldado, la desolación, desesperación e impotencia de la multitud, los cascos de los caballos que pisan a los muertos… La muerte acecha… Luchar hasta morir… Cada detalle es minuciosamente pintado para no dejar nada al alzar y no dejar falsos testimonios. Resalta el cromatismo de las indumentarias, el blanco de la piel de los caballos, el rosado de la carne, el tostado de los egipcios, las medias que cubren las piernas de los madrileños y chaquetillas, el contraste con el rojos de las telas mamelucas.

El 2 de mayo de 1808 o la carga de los mamelucos viene a representar el levantamiento contra los franceses, comenzando así la guerra de la Independencia española contra Napoleón. Se aprecia a los insurgentes españoles atacando a los mamelucos, mercenarios egipcios, que combaten al lado del ejército francés. Los movimientos de los caballos y de los distintos personajes dotan al cuadro de un gran dinamismo y expresividad. Rostros desencajados, caballos que parecen que quieren huir… Sin lugar a duda se pernota un gran realismo, como puede verse la representación de los cuerpos caídos y los ríos de sangre. No quiere que la obra sea bella, sino todo lo contrario, quiere vislumbrar la realidad que se vivió en 1808. La sangre como la gran protagonista de la escena y así lo hace ver cuando apreciamos la arquitectura de Madrid en un segundo plano sin que interceda en la escena principal.

Nuevamente con el 3 de mayo la muerte está cada vez más cerca, manifestada en una sucesión  de gestos: el que levanta los brazos y se enfrenta a las balas del pelotón de fusilamiento; el que reza, posiblemente un clérigo; y en primer lugar los muertos. Este es objetivo de Goya, poner total atención a los fallecidos y a los que están a punto de perder la vida.  Nuevamente en esta obra juega un papel esencial el cromatismo: la monocromía del pelotón frente a los blancos, amarillos, ocres, grises, el rojo de la sangre, la tonalidad de la tierra que lo empapa… Todo rematado con un farol que dará con su luz la intensidad del momento. El farol colocado en el suelo ilumina desde abajo al grupo de hombres, resaltando así la expresión de sus rostros. Los soldados, en cambio, quedan a contraluz, con lo cual se refuerza su carácter anónimo e inhumano, manifestado ya por la uniformidad de su gesto y de su indumentaria. La oscuridad circundante acentúa aún más la opresividad de la terrible escena y la importancia de las víctimas frente a sus verdugos que se funden en la noche.

Goya es pueblo, es el observador que no quiso obviar nada de lo que estaba ocurriendo a su alrededor. Quiso dejar plasmado cada detalle y es por ello que vemos algunos cuadros que hacen de forma directa o indirecta alusión a la contienda. Es por ejemplo, el cuadro denominado “el afilador” (1808-1812). Quizás este cuadro aluda a ese hombre que afila una de esas navajas con las que los patriotas acuchillaban a los soldados enemigos, les cortaban las orejas, los castraban y mataban.

La muerte y el desastre ronda por todas estas pinturas hasta configurar un mundo propio que lo abarca todo. El mundo se convierte en trágico.

Los acontecimientos políticos le llevaron a trasladarse a Francia, al igual que gran cantidad de liberales contrarios a la reacción absolutista de 1823. Tras una breve estancia en París, fijó su residencia en Burdeos, donde tras haber realizado dos viajes a España para resolver la pensión de su jubilación, fallecerá el 16 de abril de 1828.

La guerra de la Independencia y la violenta reacción absolutista de Fernando VII dejan una amarguísima huella en su trabajo, que en los últimos años de su vida alcanza su culminación. A Goya le tocó vivir un momento histórico decisivo en la historia de España con la guerra de la Independencia, ante la que en ninguna ocasión adoptó una postura de indiferencia; al contrario, como parecía inclinarse más por unas ideas liberales, muchos le tacharon de afrancesado. Sin embargo, sus cuadros “El 2 de mayo de 1808 en Madrid” y “Los fusilamientos del 3 de mayo” demuestran que era un gran patriota, partidario de las ideas que tomarían cuerpo en la Constitución de Cádiz de 1812, y que se oponían al absolutismo del antiguo régimen.

Autor: Carolina Caramés Posada: Lic. en Historia para revistadehistoria.es

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Referencias bibliográficas y webgrafías:

Bozal, V. (2010). Goya. Edit. Machado Libro, Madrid.

“Francisco de Goya” en: https://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_de_Goya

“Los Desastres de la Guerra en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando”: https://www.realacademiabellasartessanfernando.com/es/goya/goya-en-la-calcografia-nacional/desastres-de-la-guerra:

Bermudez, C. (2010) “Obra comentada: Los desastres de la guerra de Francisco de Goya”: https://www.youtube.com/watch?v=kMKUjmCm6K0

Bilbao, J. (2014)“Goya ante la invasión napoleónica”: https://www.jotdown.es/2014/06/goya-ante-la-invasion-napoleonica/

Fuentes Lázaro, S. “La obra gráfica de Goya”: https://www.youtube.com/watch?v=bRBptuCHQ8k

López Borrego, R. (2017) “El 3 de mayo de 1808 de Goya): https://www.youtube.com/watch?v=OckxgsekXaw

Luna, J.J. “Goya: realidad e imagen (1746- 1828): El Coloso”. Arte e Historia: https://www.almendron.com/artehistoria/arte/pintura/goya-realidad-e-imagen/el-coloso/

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