Revista Salud y Bienestar

La implantación del balón intragástrico, entre los métodos más empleados para reducir el exceso de peso tras el abandono del tabaco

Por Fat
La reforma de la Ley 28/2005 de Medidas Sanitarias frente al Tabaquismo, conocida popularmente como Ley Antitabaco, estima que cerca de 4 de cada 100 españoles dejarán de fumar gracias a ella. Esta cifra supondrá, sin duda, importantes beneficios para el sistema nacional de salud, pero conlleva algunos riesgos que se pueden prevenir. En este sentido, la modificación de los consumos en ese porcentaje de población que abandone el tabaco implicará, en muchos casos, un incremento de peso que algunos estudios llegan a situar cerca del 10% del peso corporal de la persona. Dicho aumento, originado durante la fase física de dependencia que abarca los cuatro primeros meses, viene provocado por un desorden en los hábitos alimenticios como consecuencia de la ansiedad derivada de la ausencia del tabaco.
Para solucionar este déficit, el Instituto de Obesidad ofrece a sus pacientes numerosas posibilidades, entre las que destaca la implantación del balón intragástrico, método mucho menos agresivo que las técnicas quirúrgicas y que permite, a lo largo de un período de tiempo que ronda los nueve meses, alcanzar una reducción de peso de un kilogramo por semana o, lo que es lo mismo, una pérdida total de más de 25 kilogramos. De este modo, gracias a la introducción de un balón de silicona suave y expansiblea través de la boca del estómago, se logra una importante reducción de peso evitando la intervención quirúrgica. Entre las ventajas del balón intragástrico cabe apuntar, en primer lugar, la mencionada reducción de peso, superior a otros programas. Asimismo, logra disminuir el apetito y alarga el período de sensación de saciedad.
Sin olvidar el especial seguimiento del que dispondrá el paciente por parte del equipo multidisciplinar de expertos del Instituto de Obesidad, compuesto por cirujanos, psiquiatras, psicólogos, nutricionistas y un entrenador personal, que se encargan de reeducar al paciente en los posibles y necesarios cambios en los hábitos alimenticios, y de seguirlo durante los meses posteriores a la conclusión del tratamiento. Además, el Instituto de Obesidad lleva meses promoviendo, entre sus nuevos métodos, el empleo delBalón Ajustable Spatz (BAS), primer balón del mundo que ha obtenido el correspondiente permiso de las autoridades sanitarias para prolongar el periodo de implantación hasta los 12 meses, y que permite, a diferencia de su antecesor, mantener la sensación de plenitud transcurridos los primeros tres o cuatro meses de tratamiento. En este caso, cuando el balón comienza a perder su efecto saciante sobre el apetito, es posible aumentar su tamaño mediante un simple procedimiento endoscópico.

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