Revista Cultura y Ocio

La luz que no puedes ver, de anthony doerr

Publicado el 09 enero 2017 por Yolandat @bt_yolanda

LA LUZ QUE NO PUEDES VER, DE ANTHONY DOERR

FICHA TÉCNICA
EDITORIAL: Suma de Letras
FECHA PUBLICACIÓN: Marzo 2015
FORMATO: digital epub
Nº PÁGINAS: 664
ISBN: 9784423659267


SINOPSIS
Marie Laure vive con su padre en París, cerca del Museo de Historia Natural, donde él trabaja como responsable de sus mil cerraduras. Cuando, siendo una niña, Marie Laure se queda ciega, su padre le construye una perfecta miniatura de su barrio para que pueda memorizarla gracias al tacto y encontrar el camino a casa. A sus doce años, los nazis ocupan París y padre e hija tienen que huir a la ciudad amurallada de Saint-Malo. Con ellos se llevan lo que podría ser la más preciada y peligrosa joya del museo.
En una ciudad minera de Alemania, el joven huérfano Werner crece junto a su hermana pequeña cautivado por una rudimentaria radio que ambos encuentran. Werner se convierte en un experto en construir y reparar estos aparatos cruciales para los nuevos tiempos, un talento que no pasa desapercibido a las Juventudes Hitlerianas. Siguiendo al ejército alemán, Werner deberá atravesar el corazón en guerra de Europa. Hasta que en la última noche antes de la liberación de Saint-Malo, los caminos de Werner y Marie Laure se cruzan y sus vidas cambian para siempre.


OPINIÓN PERSONAL
Nunca me han gustado las novelas de carácter bélico, sin embargo, no puedo resistirme a las que transcurren durante la Segunda Guerra Mundial. Es un periodo de la historia que me atrae, no por la guerra en sí, sino por la infinidad de historias humanas que pueden ser contadas.
Y La luz que no puedes ver es una de ellas. No, es diferente a todas ellas (bueno, a las que yo he leído, que son unas cuantas).

El eje central de la historia no es el conflicto bélico, sino un importante diamante. La guerra se convierte en una circunstancia que transforma el entorno y la vida de los personajes. Así que no vais a encontraros ni escenas atroces ni judíos ni campos de concentración, aunque si hay menciones a ellos.

La historia transcurre entre Francia (París y Saint-Malo) y Alemania.
Marie Laure vive con su padre, Daniel LeBlanc, en la capital francesa, un cerrajero encargado de todas las puertas del Museo de Historia Natural y que se desvive por su hija. Con tan solo seis años, Marie Laure pierde la vista y se ve obligada a aprender de nuevo a moverse en su entorno. Para ello, cuenta con la minuciosa maqueta del barrio que le construye su padre.
El museo custodia uno de los diamantes más hermosos y buscados del mundo, el Mar de Llamas, así que, cuando la guerra llega a París, el director manda fabricar tres copias exactas del diamante y las envía, junto al original, a diferentes partes del país a través de sus empleados, entre ellos Daniel. Ninguno de ellos sabe si posee el auténtico.
Marie Laure y su padre llegan a casa de su tío abuelo Etienne, en Saint-Malo, un hombre trastornado por los horrores que vivió durante la Primera Guerra Mundial.

Por otro lado, tenemos a Werner, un niño huérfano que vive con su hermana en un orfanato alemán. Su destino, al igual que el de los demás niños cuando cumplen quince años, es trabajar en las minas de Zollverein, donde les espera una muerte casi segura. Pero Werner tiene inquietudes diferentes y desarrolla una habilidad especial: se le da muy bien arreglar radios. Gracias a su talento, es elegido para estudiar en un prestigioso colegio donde se les educa para ser los mejores soldados.

Finalmente la guerra llega a Saint-Malo y, con ella, el sargento mayor Von Rumpel, un oficial nazi experto en antigüedades que busca el diamante desesperadamente. Allí, Marie Laure y Werner se encontrarán y sus vidas cambiarán para siempre.

Una de las cosas que más me ha gustado de esta novela son sus personajes y la forma en cómo les afecta y viven la guerra. Todos son muy redondos, incluso los secundarios, y parecen haber sido creados son mucho ternura. Me ha resultado imposible no cogerles cariño a los protagonistas
Marie Laure, por ejemplo, no transmite compasión y pena de forma constante. Su situación es dura pero se adapta de forma asombrosa. Es una niña alegre y curiosa, facultades que sin duda alienta su padre, que la anima a ser lo más independiente posible.
Y es admirable la devoción de Daniel por su hija, así como fascinante la construcción de las dos maquetas que construye para que Marie Laure pueda moverse por el barrio.
Werner es un niño pacífico con un interés desmesurado por saber cómo funcionan las cosas. Su habilidad para arreglar radios le permite quedar al margen de la batalla, ya que los altos mandos lo necesitan para construir los receptores que se usan en la guerra. A través de él, el autor nos ofrece un punto de vista que yo no había visto hasta ahora: el alemán. Gracias a Werner llegamos a conocer cuáles eran los métodos de entrenamiento de la juventud alemana, cómo los adoctrinaban y lo víctimas del conflicto que llegaron a ser.
Cabe mencionar personajes secundarios como el tío Etienne, madame Manec o Volkheimer. Todos ellos están muy bien caracterizados y son los encargados de guiar y cuidar de Marie Laure y Werner, que se ven obligados a madurar de golpe en un mundo que se ha llenado de horror y miseria.

La luz que no puedes ver está escrita con un ritmo pausado, pero no aburrido. Constantemente suceden cosas que te mantienen enganchado a la lectura. Además, Anthony Doerr tiene una forma de escribir que atrapa: sencilla, emotiva, dulce, a veces rayando lo poético. En ocasiones me sentía como si fluyera de las palabras y me arroparan.
Y lo mejor es cómo describe lo que siente Marie Laure: llegas a vivir la novela a través de los sentidos, a sentir las cosas como ella, incluso los olores. Ha sido toda una experiencia ponerse en la piel de una persona ciega.

La novela está estructurada en trece partes y cada una contiene capítulos que abarcan dos o tres páginas que alternan los sucesos de los dos protagonistas, con lo que la lectura es muy amena. La única pega que le encuentro es que las partes no son lineales en el tiempo, es decir, algunas explican sucesos del presente y otras del pasado con lo que a veces me he hecho un poco de lío.

Aunque es una historia dura y, en ocasiones, desesperanzadora, La luz que no puedes ver no me ha dejado un regusto amargo. Al contrario, junto con la tristeza también aparece la valentía, la fuerza interior, el valor, la tenacidad y el amor. No busca la lágrima fácil.

En definitiva, es una novela conmovedora. No me extraña que haya tenido tan buenas críticas ni que le hayan otorgado tantos premios, entre ellos el Pulitzer de Ficción 2015.


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