Revista Coaching

La Motivación como eje del beneficio

Por Optima

Ciertamente una de las mayores preocupaciones que me comentan empresarios y directivos, es la de ¿Cómo motivar a su equipo? Especialmente en unas circunstancias tan adversas como las que tenemos ahora, y yo añadiría ¿cómo motivarse ellos? porque esa pregunta también se la debe hacer uno cada día.

La “Motivación” es una voluntad, es un estado interno. Y con ello creo que queda ya definida la dificultad implícita que conlleva para un líder, ser capaz de motivar. Es difícil, muy difícil, pero es nuestra obligación tenerlo como objetivo. Muchos directivos creen que motivar se consigue a través de un proceso mágico. “Yo hablo con alguien, me preocupo por él, dialogo abiertamente, y ya está….ya lo tengo motivado por un largo tiempo”. Pues no, de ninguna manera esto funciona así, entre otras cosas porque la motivación surge después de un trabajo continuado, de un proceso de comunicación activa permanente: escucha, observación y feed back.

Si convenimos que es un proceso interno, estaremos de acuerdo en que lo que le motiva a uno, sus necesidades, son únicas e individuales. Si convenimos además y nos creemos que “las personas son nuestro principal activo” (pobre el que no lo crea) y que del trabajo en equipo de esas personas, surgen resultados y beneficios, es evidente que a esas personas las debemos cuidar y atender.

La diferencia entre un buen equipo y un equipo de éxito radica entre otras cosas en la motivación. Podemos tener un equipo capacitado profesionalmente, bien formado, buena gente y con un amplio margen de mejora, pero si trabajamos la parte motivacional, el equipo crece exponencialmente.

La motivación del personal es algo muy parecido a la educación de los hijos: tú los educas a todos en los mismos valores (cultura de empresa), les enseñas unos hábitos (metodología), les ayudas en la toma de decisiones y a que sean más autónomos (delegación), pero después cada uno necesita una atención personalizada para sacar su máxima capacidad (talento). No hay pues recetas comunes y ese es otro de los errores de la Dirección.

A la pregunta de ¿cómo puedo motivar a mi equipo? pues se responde con una atención individualizada (que requiere de conocer las expectativas y necesidades de cada uno), con una atención continuada (hay que planificar los encuentros), con una comunicación sincera y abierta, entrando en lo emocional, lo racional e informando de la empresa y de lo que esperamos de cada persona.

Unas matizaciones: es obvio que el líder tiene que ser un poco creativo, buscar los momentos oportunos y distribuir bien los tiempos porque hay muchos frentes que atender cada día; un líder no puede motivar individualmente a un grupo mayor de 10 personas, y por lo tanto hay que utilizar el Organigrama y la capilaridad que nos da; y finalmente si haciendo todo ésto, alguien sigue con cara de pocos amigos, tampoco le demos más vueltas, el problema lo tiene él. Alberto Trallero – Optima Management


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