Revista Cultura y Ocio

La muy sospechosa familia Vega

Publicado el 19 febrero 2015 por Magik
Una comunión celebrada únicamente por miembros de una familia en el restaurante de la misma y, sin que nadie se dé cuenta, una de las niñas desaparece. Así es como comienza Bajo sospecha, la nueva serie del binomio Antena 3-Bambú que, en  esta ocasión, apuestan por el thriller y yo que me alegro, porque me gusta mucho el género... y de paso veo a Yon González, que nunca está de más, aunque esa ya es otra cuestión.
Bajo sospecha, como ya he dicho, nos cuenta la desaparición de Alicia Vega el día de su comunión en el restaurante familiar. Tras diez días en los que no ha habido ningún avance en el caso, el comisario Casas (Lluís Homar) decide infiltrar a dos policías en el pueblo para que investiguen qué a sucedido: Laura (Blanca Romero) será la nueva tutora de la clase de Alicia, aprovechando que la anterior está de baja por depresión, y Víctor (Yon González) será su marido y acabará de camarero en el restaurante de los Vega.
La muy sospechosa familia Vega
El punto de partida no es especialmente novedoso, pues varias series se basan en la desaparición o asesinato de un niño (la británica Broadchurch, la danesa The killing, la española Desaparecida que también es de Bambú...), pero sí que me resulta interesante que hayan optado por infiltrar a los policías en el pueblo. Así, además de la investigación pertinente, les veremos llevando esa doble vida donde deben fingir que son un matrimonio, aunque en realidad apenas se conozcan.
Y es que, al menos de momento, la dinámica entre Víctor y Laura es de lo mejor de Bajo sospecha.
Desde luego, es aventurado juzgar con tan solo un episodio, pero sí que es verdad que en esta primera entrega la parte correspondiente a los policías ha sido contada con más tino y encanto que la que corresponde a la familia. Han bastado unas pocas escenas para saber cómo son Laura y Víctor y para que se establezca una relación entre ellos que promete darnos buenos momentos. No sólo tienen caracteres diferentes, sino que además son fuertes y su choque es muy divertido de ver.
La muy sospechosa familia Vega
Además Yon González y Blanca Romero tienen muy buena sintonía y funcionan muy bien juntos. Que Yon González es un gran actor no es ninguna novedad y, además, el papel de policía entregado, caradura y dispuesto a saltarse la ley si con eso ayuda a encontrar a Alicia le viene como anillo al dedo.
Su compañera en la ficción, Blanca Romero, ha sido la que se ha llevado los palos desde que se emitió el episodio. Quizás sea el punto débil, lo que es sencillo criticar, pues no es tan buena actriz como el resto y fue la única elección de casting que se puso en tela de juicio al conocerse. Sin embargo, yo creo que sí que cumple como Laura: se aleja lo suficiente de su Irene de Física o química, funciona con Yon González y vende muy bien el que se preocupa de verdad por los Vega. ¿Qué es seca? Sí, pero es que ese es su papel. Laura es una persona estirada, correcta, alguien que se siente incómodo y Blanca Romero lo transmite.
Y, desde luego, su interpretación no es tan obvia como la del resto del reparto.
Porque ahí viene el único problema que le he encontrado a Bajo Sospecha. Los planos y la fotografía son preciosos, el ambiente refleja muy bien el tipo de serie que es, pero tanto el guión como la gran mayoría de actores parecen desconocer el significado de la palabra sutilidad. Desde el instante en que comienza Bajo sospecha, toda la familia (con dos excepciones) se esfuerza como si le fuera la vida en ello en dejar claro que son sospechosos: miradas torvas, comentarios crípticos, gestos que llaman a desconfiar... Vamos, que ahora mismo no me cuesta ningún problema imaginarme a los Vega alrededor de una mesa, en un sótano, realizando prácticas satánicas porque únicamente les falta llevar un cartel que diga: ojo, que soy muy chungo.
La muy sospechosa familia Vega
Entre todo este plantel de sospechosos, únicamente destacaría a María Cotiello, que interpreta a Begoña, la esposa de uno de los hijos y que se diferencia del resto al ser la única que de verdad consigue resultar perturbadora.
Y, por el momento, los dos únicos que se libran de ese constante “soy un chungo de cojones” son uno de los tíos de Alicia y su madre. El primero, interpretado por un Armando del Río muy alejado a su Gus de Gran reserva (aunque igualmente efectivo), más parece un pobre desgraciado al que su familia tiene machacado y que siente debilidad por el alcohol, que una mala persona. La madre, una fantástica Alicia Borrachero, está en su justa medida y logra transmitir su dolor sin resultar excesiva, ni cargante, siento, hasta ahora, uno de los personajes con los que es más fácil empatizar.
Algo que tiene en común con Broadchurch, con la que le he encontrado varios parecidos: no sólo la madre de la víctima es de los pocos personajes transparentes y quien mejor representa la angustia de la situación, sino que todo el mundo parece sospechoso (y apostaría un brazo a que el padre aquí también tiene una aventura, en este caso con la cuñada inquietante), la pareja de policías son diferentes pero condenados a entenderse, incluso la fotografía recuerda a la serie británica.
La muy sospechosa familia Vega
Pero, vamos, Bajo sospecha parece que tendrá su propia identidad, pues en este episodio piloto hemos podido ver brevemente a Alicia, descubriendo que estaba en una cabaña en el bosque. A mí personalmente me sorprendió el verla, el que te dijeran que, al menos de momento, sigue viva, porque cambia el tipo de tensión de la serie. Si no sabes qué ocurre, te preguntas si estará viva o no, pero si por el contrario sí que lo sabes, se añade esa tensión de ver si sobrevive o no.
No parece que vaya a durar mucho la pobre niña, pero esa es otra cuestión. Sobre todo porque Bajo sospecha parece que va a ir por unos derroteros mucho más oscuros que el sencillo “quién lo hizo”. Lo poco que Laura ha descubierto sobre la víctima nos hace pensar en que a Alicia le pasaron cosas peores que un secuestro.
Esa oscuridad que se otea en el horizonte de Bajo sospecha resulta prometedora, al igual que otras características que la serie maneja con soltura como el ritmo o el saber crear ambiente. Hubiera sido muy sencillo el caer en la tediosidad, sobre todo en un episodio piloto que tiene que presentar a toda una familia, pero en Bajo sospecha han sabido introducir la historia sin que resulte pesada o aburrida. Además, se están tomando la presentación de la familia con calma, esbozando a los personajes poco a poco y dejando que te vayas haciendo a la idea de cómo son los Vega, más allá de ese grupo de chungos que se esfuerzan tanto en parecerlo.La muy sospechosa familia Vega

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