Revista Cultura y Ocio

La Operación Campamento

Publicado el 02 marzo 2016 por El Sol De Madrid Rubén Olmeda @elsoldemadrid

El barrio de Campamento se sitúa en el suroeste de Madrid, este antiguo pueblo conforma uno de los siete barrios del distrito de Latina (cuyo nombre proviene de la preceptora de los hijos de los Reyes Católicos, Beatriz Galindo “la latina”) y atesora históricas reivindicaciones, paliadas en los últimos años por el beneficio de tener una estación de metro de la línea 10, Colonia Jardín. Porque una de las curiosidades de este barrio es precisamente que la estación de metro de Campamento no le pertenece, pues está ya en Aluche.

Este barrio linda con los distritos de Moncloa, Arganzuela y Carabanchel, pero también con los municipios de Pozuelo y Alcorcón. Subterráneo y por superficie lo recorre el Arroyo Meaques, afluente del río Manzanares y orgullo de los ecologistas madrileños.

Campamento tiene uno de los mayores accesos al mejor pulmón de Madrid, la Casa de Campo, tiene también el acceso directo a la Dehesa del Principe, un pequeño ecosistema muy querido por los vecinos y por los militares, ya que su Club de la Dehesa se encuentra en esos terrenos.

Ayer mismo fui a correr por la Dehesa, hasta la M-40 y me encontré con unas maniobras militares (no doy detalles por prudencia).

Los vecinos de Campamento sufren el llamado “triángulo de las bermudas” porque están encerrados entre las 3 heridas que conforman la Avenida de los Poblados, la Carretera de Extremadura A-5, y la Carretera de Boadilla. Esas tres cicatrices estrangulan al barrio desde hace años, muchos años. Soterramientos, desdoblamientos y planes han sido las eternas promesas de los partidos políticos, pero a día de hoy, nada de nada.

El barrio se divide socialmente en dos, por un lado la zona antigua que cada vez está mas abandonada y sobrevive principalmente por el dinamismo del mercado y los comercios de la zona. Por otro lado la zona nueva, que se junta con las casas del INVIFAS. Zonas nueva y vieja son separadas por la Avenida de los Poblados y marcan unas diferencias que los vecinos comentan a menudo y que reflejan la falta de atención por parte del Ayuntamiento de Madrid. La zona nueva linda con el muro del cuartel del Centro Geográfico del Ejército, uno de los cuarteles por los que es conocido este barrio en toda España y donde se celebró el juicio por el intento del golpe de Estado el 23-F. Por la zona de Campamento han pasado cientos de miles de reclutas desde todos los rincones del país, si bien al terminar la Guerra Civil eran ocho los cuarteles que defendían Madrid en esta zona, tras su práctica destrucción, se realizó un nuevo plan y se pasó a veinte cuarteles en lo que realmente era una ciudad militar. Cualquiera que pase con el coche por la Avenida de los Poblados podrá ver el “Quintana Lacaci” que antaño vigilaban en su entrada “los de la PM” , hoy vacío sin alma. De esos veinte cuarteles, quedan en servicio el Cuartel General de Fuerza Acción Rápida, el ya citado Servicio Geográfico del Ejército, la Unidad Veterinaria, la Unidad de Apoyo de Capitanía y el Parque Central de Mantenimiento de Material de Intendencia.

A Campamento le hacen falta obras de acondicionamiento, ejecuciones del Plan General de Urbanismo (que desde los años 90 ya marca como zonas verdes algunas escombreras a día de hoy), rehabilitación de aceras, planes de cesión de interbloques, instalación de áreas deportivas en la linde con el muro de la Casa de Campo, soterramiento de la A-5 y mejora del eje Carretera de Boadilla- Avda de los Poblados. Pero también le vendría bien al barrio un empuje de inversión que dinamizase el comercio, aumentase la población y generase empleo.

¿Y quién iba a hacer eso? pues el grupo Wanda, que tenía previsto inyectar más de 30.000 millones de euros para construir una ciudad de ocio y de descanso. Ese proyecto traería inevitablemente planes de adecuación por parte del Ayuntamiento y por ende, una mejor calidad de vida para todos los vecinos.

Pero todo eso se ha ido al garete, concretamente a 1.270 km, a Paris. Porque los franceses seguramente no han dudado a la hora de elegir entre tonterías ideológicas o 20.000 puestos de trabajo. Aquí en Madrid si, incluso en el propio barrio de Campamento, han surgido voces que pedían la retirada de cualquier proyecto especulador. La especulación les parecía muy mala, quitar matojos que únicamente guardan a conejos (una super población de conejos, por cierto) también les parecía lo peor. La ingente oferta de empleo que se hubiera generado, las enormes zonas verdes que se habrían construido y la significativa mejora de la calidad de vida de todos los que llevan pidiendo mejoras (desde los ´80) no les importaba. Lo importante era acabar con los capitalistas.

Campamento se queda sin esos 30.000 millones de euros, sin esos más de 14.000 empleos, sin viviendas y zonas verdes, sin dotaciones culturales y sanitarias nuevas, sin desdoblamientos de sus arterias y sin un futuro mejor. Los supuestos ecologistas anticapitalistas que han rechazado siempre cualquier plan que conllevase ladrillos y el gobierno de Carmena han lapidado las esperanzas de quienes querían progreso, de quienes veían en la iniciativa privada la solución a un barrio olvidado por la inversión publica.

Me pidieron fundar la Asociación de Vecinos de Campamento  (AVC) y fui su primer Presidente, años más tarde me pidieron participar en la fundación de Salvemos Campamento (SC) y colaboré. En ambos proyectos luché por este barrio y en ambos proyectos dejé amigos y algunos no tan amigos. Siempre he puesto mi granito de arena para mejorar mi barrio, sin colores ni banderas, solo con voluntad y esfuerzo. Es por eso que me afecta profundamente presenciar la caída de un proyecto tan monumental como lo iba a ser la Operación Campamento, la mayor intervención en infraestructura de Madrid y posiblemente de España. Siento que todos han fallado, unos mas que otros, el grupo inversor por no manejar la opinión publica con una buena agencia, los políticos por no iniciar mesas de negociación con todas las entidades o directamente por bloquear la iniciativa (como el actual gobierno municipal) y algunos vecinos por atacar algo que era beneficioso para todos, posiblemente por falta de información o por exceso de ideología, no lo se bien.

Yo no puedo sino manifestar mi dolor, mi pena, quizá porque soy consciente de lo difícil que es pelear para mejorar un barrio y de lo difícil que es estar en el punto de mira de uno de los mayores grupos inversores del mundo. Hemos dejado pasar este tren y no se si realmente veremos pasar otro.


Volver a la Portada de Logo Paperblog