Revista Opinión

La República como oportunidad

Publicado el 14 abril 2016 por Hugo

En el campo, donde los trabajadores identificaban el advenimiento de la República con su secular esperanza de poseer la tierra, comenzaron pronto los conflictos, en parte de carácter espontáneo; la primera ocupación de tierras se produjo en Yuncos (Toledo) a finales de mayo [de 1931]; en agosto, los trabajadores de varios pueblos de Córdoba intentaron apoderarse de los campos sin cultivar, ya que los patronos no cumplían el decreto de laboreo forzoso. En septiembre, los campesinos ocuparon las tierras en Corral de Almaguer y otros pueblos de la provincia de Toledo; intervino la Guardia Civil, con Sanjurjo en persona, y resultaron cinco campesinos muertos y siete heridos. En estos casos no se trataba de una agitación anarquista. Tampoco en Palacios Rubios (Salamanca), donde predominaba la UGT; allí la fuerza pública disparó contra una manifestación, causando dos muertos. 
Manuel Tuñón de Lara, 1976La II República (vol. 1)
Si bien es cierto que las huelgas y los diversos movimientos obreros trajeron la II República y no al revés (no es la cúspide la que provoca la movilización de las bases, sino las bases las que provocan la readaptación de la cúspide), también parece ser un hecho que no todos los regímenes politicos propician en igual medida la libertad de expresión y de pensamiento, la lucha contra la dominación y la oportunidad de poner en práctica paralelamente alternativas libertarias o de democracia directa. En ese sentido, la instauración de una III República en algún momento de este siglo, aunque no fuera en ningún caso un sistema político deseable por seguir siendo inherentemente centralista y autoritario, podría despertar algunas reminiscencias políticas olvidadas, así como desencadenar una serie de feedbacks o realimentaciones que fuesen más allá del reformismo inicial. Entre esas realimentaciones, sin embargo, cabría esperar tanto de tipo revolucionario como de tipo conservador y reaccionario. Por esa razón no descarto votar a IU en las próximas elecciones, como ya hiciera en 2011. Ahora bien, hasta qué punto una acción como esa puede resultar contraproducente y anestesiante es algo sobre lo que debo seguir reflexionando. 

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