Revista En Femenino

La sombra-culpa, las decisiones que tomamos como madres y cómo nos expresamos acerca de ellas

Por Amormaternal
La sombra-culpa, las decisiones que tomamos como madres, y cómo nos expresamos acerca de ellas
Desde hace unos días, las redes sociales, la prensa, y en particular, la comunidad de Amor Maternal en Facebook está incendiada con el tema de la cesárea de Shakira. Ya he hablado de ello en un artículo entero, que pueden leer aquí. Sin embargo, quedan cosas por decir, quedan cosas por matizar, concientizar y aclarar, sobre todo en lo que respecta las reacciones que han tenido muchas de mis lectores en este tema.
Por un lado, finalicé mi artículo anterior, recordando que Shakira es mujer, es humana, el ser artista no te convierte en objeto, y es importante que al hablar de ella, lo hagamos con el mismo respeto que si tuviéramos cualquier otra mujer de carne y hueso enfrente. Me enerva y me frustra sobremanera ver cómo incluso profesionales relacionadas con el área de la maternidad la cuestionan como "tonta", y otras lindezas que francamente prefiero no repetir. Les recuerdo señores, las premisas de la crianza respetuosa: si no eres capaz de hablar así con la cajera del supermercado, el banquero, o un adulto que te atiende mal (en persona), no hables así (en ese tono) con tu hijo. ¿Por qué entonces nos permitimos hablar de esta manera de una artista?
Siempre les recuerdo -y he tratado el tema en un artículo anterior- que es bueno dar el beneficio de la duda, y con toda sinceridad, viendo cómo llegó Shakira a la Teknon, con paparazzis acosando, los guardaespaldas apartándolos y ellos volviendo a invadir la cercanía para tratar de fotografiarla, no quisiera estar en su lugar. Debe ser bien desesperante -por más que esté acostumbrada a ese nivel de atención/acoso- sobrellevar eso además de la angustia de parir, sea por cesárea o no.

Pero por otra parte, en esa situación -y resguardando cómo es lógico su intimidad- yo no sé si en su lugar habría dado detalles de por qué voy a cesárea. Los medios dicen que Shakira ha tenido una cesárea electiva para cuadrar con su agenda y la de Piqué, pero nadie lo sabe a ciencia cierta. Tal vez tenían una razón íntima que no han querido revelar, pero sí se sabía que iba a cesárea, y por supuesto, la prensa puede hacer suposiciones para "rellenar" lagunas de información.
Conclusión: Please no juzguen, seamos respetuosos.
Sí, la cesárea de Shakira tiene repercusiones mediáticas, y en caso de que sí haya sido electiva, cosa que suponemos tras lo que dice la prensa, merece la pena hablar de ello, por cómo podría influenciar la decisión de millones de mujeres que la siguen. No lo digo en lo absoluto como ataque a la pareja y sus decisiones, sino porque el debate puede ser nutritivo simplemente por su tema:
  • La autonomía del paciente (¿paciente? pero si el parto es un proceso fisiológico, no una enfermedad, por lo cual teóricamente una parturienta no debería entrar en la categoría de paciente).
  • Los derechos de la mujer de decidir sobre su cuerpo.
  • Los del bebé por elegir cuándo "tocar la puerta" y decir: "estoy listo para nacer, vamos a conocernos, mamá".

No siempre es color de rosa, a veces el bebé avisa y hay complicaciones, pero existe una serie de ventajas en dejar al bebé desencadernar el parto -o mejor dicho, una serie de desventajas y riesgos añadidos si no lo permitimos y nos adelantamos iniciando la cesárea antes de ello. Ibone Olza, psiquiatra estudiosa de los procesos de maternidad y coautora junto con Enrique Lebrero Martínez del libro ¿Nacer por Cesárea? nos habla de los últimos estudios al respecto aquí donde nos comenta las consecuencias cerebrales de las cesáreas programadas [sin justificación médica]:
"No tiene nada que ver para el cerebro del recién nacido ser extraído por una cesárea urgente tras un trabajo de parto que por cesárea programada. En el experimento de Simon Areces lo que hicieron fue comparar a ratones nacidos por parto vaginal con otros nacidos por cesárea. Analizaron el tamaño y la función de su hipocampo, especialmente midiendo la producción de una proteína(Ucp2) que es fundamental para la utilización de ácidos grasos por parte de las neuronas adultas. Posteriormente observaron cómo se comportaban los ratoncitos en la edad adulta en varios experimientos que medían su memoria espacial y su conducta en una situación estresante. Los nacidos por cesárea programada mostraban déficits significativos en ambas situaciones, así como menos proteína Ucp2 en el hipocampo, menos neuronas, más pequeñas y con menos conexiones."
Otra cosa de la que quiero hablarles y que considero dolorosa pero con un potencial constructivo inmenso es cómo todo este tema, analizado desde la objetividad y los datos científicos con el propósito de informar, ha desatado una reacción sombra-culpa entre muchas mujeres madres.
Copio a continuación una respuesta que dejé a modo de reflexión a una lectora que me comentaba su disgusto tras estos debates, al igual que agradecer el espacio constructivo que siempre hemos tenido en redes sociales:
"Gracias por tus palabras, pero te recuerdo, que si el propósito es informar, se hace desde la objetividad. Sí, algunos temas son espinosos porque tocan nuestra sombra, pero no porque toque la sombra de algunas personas se debe dejar de informar. Independientemente de cómo a algunas personas les toque la sombra, a muchas otras, les estará proporcionando info objetiva y veraz, reflexiones que podrían cambiar el outcome de una embarazada que no sabía el daño que pueda causar una cesárea programada sin justificación médica. 
No, no es amarillismo, en MUCHOS comentarios se ve reflejada la sombra, ¿pero nos hemos detenido a pensar por qué a muchas nos toca la sombra este tema? Creo tener la respuesta y es la culpa, ¿y de qué nos sirve la culpa? Yo creo que de nada, sólo nos hace sentir mal, pero esa sensación desagradable nos puede traer de vuelta a la paz, y es ahí donde merece la pena todo esto. Yo soy humana, y tengo sentimientos al igual que todas ustedes, yo no "soy una página", soy una mujer, una madre, un ser humano con sentimientos y me he visto malinterpretada e incluso insultada, atacada en estos días a raíz de este tema, pero no pienso desistir, si duele es porque no hay paz. Por eso sigo, desde el respeto, proporcionando info contrastada, amorosamente, porque creo con el alma que si te duele, hay algo que trabajar ahí.  
Si una madre toma una decisión INFORMADA (es decir, ha estudiado info veraz, científica, conoce los pros y contra desde una fuente objetiva -y lamentablemente muchos ginecólogos no son tan objetivos, como expuse en mi artículo, porque influye en sus bolsillos) y aún así, elige CONSCIENTEMENTE tener una cesárea programada sin justificación médica, pues esa mujer no tendrá culpa, ni le tocará la sombra este tema. 
Si en cambio, ha decidido sutilmente empujada, o de plano amenazada ya sea por su familia o su equipo sanitario por algo que iba contra sus instintos, pues esa mujer muy probablemente se sentirá atacada ante info veraz. Lo mismo sucede con la lactancia materna, si yo elegí de manera informada y estoy SEGURA de mi decisión, no dar el pecho, puedo sencillamente decir: "vale, la lactancia materna es el alimento para un bebé, pero yo he decidido hacerlo de otra manera y he suplido la parte afectiva y de contacto, y vamos bien." No voy a sentirme atacada por un artículo que enumera las consecuencias de la alimentación con lactancia artificial, ni uno que enumere las bondades de la lactancia materna. ¿Me explico? Si yo tomo una decisión informada y estoy segura, pues no me dolerá, porque estoy EN PAZ con mi decisión. 
Es por eso que vale la pena el debate, aunque duela, aunque aburra a algunas personas, aunque incomode a otras. Porque si le sirve a UNA persona para mirar a los ojos su sombra y volver a la paz, o decir: "vale, lo hice de esta manera, pero ahora con esta info que no tenía, lo haré de otra para la próxima", habrá valido la pena todo esto.  
No, no es discusión en vano, es una discusión que puede llevar a mucho, llegar a mucha gente si la sabemos conducir de forma respetuosa y constructiva."
Deseo además, compartir con ustedes un extracto del artículo de Irene García, coautora, junto conmigo y otras trece maravillosas mujeres, del libro Una Nueva Maternidad, titulado Famosas Innecesareas II:
"Las cesáreas conllevan un riesgo de muerte materna que puede ser hasta 14 veces superior al del parto natural. La morbilidad, esto es, las complicaciones que pueden surgir tras una cesárea son mucho mayores y variadas, desde mayor hemorragia, hasta histerectomía, pasando por infertilidad idiopática posterior, problemas posteriores de placenta y mayor riesgo de rotura uterina en los siguientes embarazos. Sin hablar del niño. 
La mortalidad infantil asociada a una cesárea puede ser hasta ocho veces mayor que en un parto natural. El bebé nacido por cesárea tiene mucho más riesgo de morir de muerte súbita durante el primer año de vida, además de padecer numerosos trastornos que pueden requerir ingresos frecuentes, complicaciones respiratorias graves, alergias, enfermedad celíaca…el principal riesgo de una cesárea electiva es la prematuridad, con todos los problemas asociados a ella. Un niño que nace por cesárea programada no está preparado para nacer, si lo estuviera el parto se desencadenaría. Por otro lado los siguientes hijos tienen más riesgo de volver a nacer por cesárea, nacer con muy bajo peso o incluso morir intraútero o de muerte súbita durante el primer año de vida. Estos son, más o menos, los riesgos de las cesáreas. Como se puede comprobar, no son ninguna broma. 
Estos son, más o menos, los riesgos conocidos de las cesáreas. Como apuntaba en el post anterior, la ciencia aún no es capaz de determinar con certeza cuales son los riesgos totales de no haber nacido vaginalmente. Desde trastornos psicológicos hasta problemas digestivos relacionados con la flora intestinal, el parto es un mecanismo fisiológico seleccionado por la evolución, única y exclusivamente porque funciona y funciona bien. Las cesáreas tienen un coste y por eso sólo deberían practicarse cuando no queda más remedio. La principal causa de muerte materna en occidente son las cesáreas."
Para finalizar, me gustaría compartir con ustedes, nuevamente del teclado de la brillante Irene -madre que ha tenido a sus dos hijas por cesárea, por lo que habla desde su experiencia y educación en este tema- un escrito sobre lo que llamo la sombra-culpa tras ver cuántas madres se justifican diciendo que no son menos madres, malas madres, o peores madres según las decisiones maternales que hayan tomado.
Como les había comentado unos párrafos más arriba, a mi parecer, quién habla en estas instancias es la sombra-culpa. Si yo estoy en paz y segura de mis decisiones, no veré acusaciones donde no las hay, tal y como han visto tantas madres que nos leen y se han defendido dónde no ha habido ataque previo; el ataque viene de cada una, de su sombra-culpa, cuando dicen frases como "yo no soy menos madre por haber tenido a mi hija por cesárea", o "yo no soy peor madre por no haber dado el pecho", y tal y como les dije varias veces en Facebook, invito a la reflexión:
"¿Qué sentido tiene tildarnos a nosotras mismas o a las demás de buenas madres, malas madres, peores madres, menos madres, etc.?? Por favor reflexionemos al respecto y no usemos más estos términos. Todas hacemos lo mejor que podemos con las herramientas (info, educación, apoyo emocional, contención, recursos...) que tenemos a disposición en cada momento, y quiero creer que todas procuramos hacerlo mejor cada día, ¿no?"
Y ahora las dejo con el extracto de Irene, proveniente de su excelente artículo El Club de las Malas Madres:
"Mis dos hijas han nacido por cesárea y yo no me siento una mala madre. Al menos no por este motivo. Cuando hace tiempo, tras el parto de Ana, leía “La Revolución del nacimiento” de Isabel Fernández del Castillo, había momentos en los que no podía parar de llorar. Lloraba una pérdida, la de ese momento mágico en el que inundados ambos de las hormonas del parto, mamá y bebé se miran por primera vez y se enamoran para siempre. Ese momento en el que con el bebé enganchado a la teta, la oxitocina y las endorfinas por las nubes, la placenta, que os ha mantenido unidos en simbiosis durante casi nueve meses, se desprende y así comienza a liberarse la prolactina, que despierta de golpe todos los instintos de protección maternal. Y es que yo, por la prolactina, mato. Como todas las madres. O la gran mayoría.
¿Me estás llamando mala madre porque mis hijos han nacido por cesárea/no he dado teta/me puse epidural? Las hormonas del parto y la lactancia (oxitocina, prolactina, endorfinas), las que hacen que el vínculo entre madre e hijo se establezca, se asiente y se fortalezca, modificando redes neuronales que quedarán marcadas para el resto de la vida, no hace buenas madres. Su carencia tampoco las hace malas. 
Perderse las hormonas del parto o de la lactancia sólo dificulta el proceso, lo vuelve más racional, le resta el componente biológico que permite a las hembras del resto de mamíferos comportarse como las mejores madres para sus hijos. Produce maternidades menos instintivas, pero no peores, sólo más difíciles, menos eficientes. Porque el instinto se equivoca menos veces que el pensamiento racional, si no está contaminado por connotaciones culturales. 
¿Tu ginecólogo te dijo que el niño era muy grande y que había que hacer cesárea? ¿Que tenías las caderas muy estrechas? ¿Te tumbaron en la cama, amarrada a los monitores, sin poderte mover durante horas mientras te chutaban oxitocina sintética en vena? ¿Te dijeron que el parto no progresaba y que después te iba a doler mucho más? ¿Te hacían tactos constantes, te rompieron la bolsa de líquido amniótico, te pusieron un enema y te metió mano hasta el apuntador? ¿Con esos bonitos camisones hospitalarios con los que en cuanto que te levantas enseñas el trasero? ¿Te dolía tanto que pediste la epidural a gritos? ¿Te contaron que no tiene ningún efecto secundario, que es totalmente inocua? ¿Se llevaron a tu bebé nada más nacer a pesarlo, bañarlo, hacerle el test de Apgar? ¿Te dijeron que no te subía la leche, que las grietas son normales y que hay que aguantarse? ¿Que tu niño era flaco y que la lactancia se da “cada tres horas, diez minutos en cada pecho”? ¿Que todo el día en la teta es vicio? ¿Que el biberón es lo mismo y que además es más cómodo? ¿Que si duermes con él lo aplastas? ¿Que no lo cojas que se va a acostumbrar? ¿Se te acabó la baja maternal a las 16 semanas? 
El club de las malas madres está lleno de mujeres que se sienten culpables por asuntos que escapaban totalmente a su control. Que se incomodan cada vez que leen un artículo científico sobre las ventajas de la lactancia materna, del parto natural o de que los niños se queden en casa al cuidado de la madre. Que además han de buscar su lugar en el mundo productivo de los hombres, sin pestañear siquiera cuando se dejan al bebé en casa de la abuela con 40 de fiebre, o en la guardería con un chute de paracetamol. Que van corriendo de acá para allá, intentando abarcarlo todo y condicionadas por una cultura que les impide acunar a sus hijos, dormirlos en sus regazos, compartir cama con ellos, acariciarlos y mimarlos, para que no se malcríen. Arrastrando muchas veces una educación autoritaria, que las castigaba física y psicológicamente. Que se sienten vigiladas y se increpan unas a otras porque sienten que se las está cuestionando. Por decisiones que no tomaron ellas. 
Salir del club de las malas madres no es fácil. Requiere admitir que hay otras mujeres con más suerte, conductas o actitudes mejores que las tuyas. Requiere hacer autoanálisis, revisar creencias, modificar comportamientos aprendidos en la niñez, asumir limitaciones y conocerse a fondo, muy a fondo. Sentirse a ratos furiosa, idiota, atropellada, víctima, avergonzada, envidiosa, triste, engañada, mal. Y muchas veces ir contra-corriente. 
El club de las malas madres nunca se abandona del todo. Su principal peculiaridad es que sus miembros piden respeto, muchas veces a gritos, otras veces en silencio. En el silencio del dolor infinito que te produce creer que no lo estás haciendo bien con tus hijos. 
Su antagonista no es el club de las buenas madres, como se podría llegar a pensar, sino el club de las madres libres, porque las decisiones que se toman en libertad, jamás te hacen sentir culpable."
Y con esta brillante frase, cierro este artículo y les pregunto: ¿Quieren, desean con el alma y las entrañas unirse al Club de las Madres Libres?
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