Revista Cultura y Ocio

La vestimenta en la Edad Media (I)

Por Selva Del Olvido

La vestimenta en la Edad Media (I)
La vestimenta, junto al techo y la comida, ha sido, desde siempre, una de las necesidades básicas del ser humano. Además, hemos de entender que los tejidos con los que se engalanaban los personajes de la Plena y la Baja Edad Media constituían, incluso más que hoy día, un medio de distinción social. Por la vestimenta de un individuo se podía conocer perfectamente a que estamento social pertenecía y que profesión desempeñaba.
Pero el mundo de la vestimenta es muy cambiante. El concepto de moda empieza a existir en la plena Edad Media y los estamentos privilegiados tienden a mostrar su posición a través de ricas y coloridas telas. A ello hemos de añadir una auténtica revolución, a partir del siglo XII, cuando se sustituye la vestimenta románica, consistente en una simple túnica (tanto en la versión para clases altas como la de clases bajas), por una mayor variedad de prendas. Así mismo, la difusión y uso del botón supone una transformación importante frente a la tradicional utilización de cuerdas como elemento de unión entre diversas telas. Este invento permitirá el uso de prendas abiertas a partir de este momento.
Un elemento de vestuario común a todos los estamentos era la camisa. Esta era un tipo de ropa interior que la gente de este período, que dormía completamente desnuda, vestían tras despertarse. En los hombres esta llegaba a cubrir hasta poco más allá del muslo mientras que para las mujeres era un poco más larga, asemejándose así a un camisón actual.
La vestimenta en la Edad Media (I)
Frente a la escasa diferencia que presentaba la ropa de hombres y mujeres en el periodo anterior, en la que todos llevaban una especie de túnicas, en este momento se empiezan a marcar diferencias entre el vestuario de ambos géneros. En los varones vemos como junto a los calzones, usados para vestir la parte baja del cuerpo, se populariza la hopa, un sobretodo de lujo muy común en la época, que se empieza a acompañar de la escarcela, una pequeña bolsa para llevar dinero que se disponía colgada del cinturón. Junto a ello cabe señalar la predilección por los cuellos altos y rígidos y las mangas muy largas, en donde se aprovecha para guardar los más diversos objetos.
Cabe señalar que fue la jaqueta (termino que precede a la actual chaqueta) la prenda de moda que más llamo la atención a partir del siglo XIV. Asumida por los jóvenes, esta prenda, que se ceñía al cuerpo creando numerosos pliegues y que no iba más allá de su cintura, creó un auténtico escándalo entre las autoridades de la época. Así el fraile Eiximinis nos señala: “esto vestidos descubrían nalgas y vergüenzas; que los mozos, sirviendo a la mesa, por fuerza habían de mostrar cosas que repugnan al decoro”.
Todo ello nos muestra que las modas peculiares no son sólo cosa de nuestra época. Pero mayor interés, aún, poseía la moda femenina, de la que hablaremos en el próximo artículo.


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