Revista 100% Verde

Las águilas no juegan al golf

Por Cooliflower

Las águilas no juegan al golf

Nadie sabe a ciencia cierta quién fue el primero que decidió meter una pelota, ayudado por un palo, dentro de un agujero cavado en la tierra. Tampoco se sabe si la persona estaba serena. Hace tiempo escuchamos a un escocés (pasado de escoceses), el relato apócrifo del rey que decapitaba a sus oponentes y jugaba a hacer “hoyo en uno” con las cabezas arrancadas. Como esta leyenda es tan poco demostrable como el resto, nos quedamos con esta. Al menos tiene gracia morbosa.

El golf, sin decapitar a nadie, es un deporte precioso. Los practicantes se pasean por un prado verde, respiran aire puro con una pelotita y se relajan, sobre todo cuando la meten (espacio reservado para chiste fácil). Cuando afirmamos que el golf es un deporte bonito, nos referimos al que se practica en Edimburgo, Aberdeen, Glasgow… sobre prados verdes regados con agua de lluvia. Familias enteras, blanquitas y de mejillas sonrosadas, ejercitan el putt en buena compañía (queda descartada la conjugación de putt; suena muy feo).

Tanto en la antigua Escocia como en la península más de uno ha perdido la cabeza por el camino. Sufrimos cerca de 400 campos de golf, una cantidad nada desdeñable para un país que tiende a la desertización. Seamos lógicos: En Escocia no practican el voley-playa, en el Sahara no esquían y en el polo sur, salvo que los pingüinos emperador lo hagan a escondidas, no juegan al tenis. Por eso no se entiende que en España, vaya, juguemos al golf sin hierba, sin agua y construyendo macro-urbanizaciones a pie de hoyo.

Ahora el ayuntamiento de Tres Cantos quiere construir un nuevo campo en Madrid, en la Cuenca Alta del Manzanares, hogar de águilas imperiales y buitres negros. Como la comunidad madrileña ya tiene 32 y nos parece un número más que suficiente para que cuatro lacosteados gatos se paseen entre brunch, flanx y glunch (oseaosea), os pedimos que echéis un vistazo a este enlace, os informéis, y si no estáis conformes, firméis la petición.

Nota: gracias, Lorena, por el enlace.

Escena V.O., con muy mala leche, de “Un día de furia” (Falling Down). Es sólo una película… aunque el personaje de Michael Douglas, dentro de su locura, tenga parte de razón.

Volver a la Portada de Logo Paperblog