Revista Cocina

Las cinco cosas que nunca has querido saber (ni te has planteado preguntarte) acerca de la peladillas; o el misterio de lo imperturbable

Por Capitan_rabano @pardeguindillas

Como cada año, al final de las navidades nos quedan unos kilos de más, el cuerpo destrozado y peladillas. Muchas peladillas.


Bien, finalmente y por aclamación popular, voy a daros cinco respuestas absurdas a cinco preguntas que nunca os habéis hecho porque no os importa en absoluto el mundo de las peladillas.
Pero ahí están, año tras año...
¿No os conmueve su constancia?, ¿no os asombra su pervivencia?
Las cinco cosas que nunca has querido saber (ni te has planteado preguntarte) acerca de la peladillas; o el misterio de lo imperturbable
1.- ¿Qué son?.
Dice la Wikipedia que las peladillas son un dulce típico de la Comunidad valenciana (de poblaciones como Casinos o Alcoy) elaborado a base de almendra y azúcar. De hecho nos dice que existe una versión griega e incluso una francesa... en fin... "cosas veredes".
Algunos dulces calóricos como estos, tienen asociadas leyendas según las cuales su invento surgió por la necesidad de alimentarse durante los asedios militares. En mi opinión, es posible que las peladillas fueran la propia munición, que una vez agotado el alimento, sirvió para cubrir las necesidades de la población.
2.- ¿Para que sirven?.
Hombre, en primer lugar hay que respetar el hecho de que suponen un medio de vida para muchas familias que las elaboran. Ahora bien, ¿con qué finalidad?. La respuesta obvia suponemos que sería: "para comerlas", pero todos sabemos que eso no es cierto, si así fuera en mi casa y en la tuya ya no habría peladillas.
Entonces tenemos que explorar otras posibilidades. Yo tengo la teoría de que sirven como regalo "para hacer la puñeta". Me explico: Hace muchos años unos amigos pensamos en regalarnos, cada vez que alguien cumpliera años, algo absolutamente inútil y, por supuesto, no deseado, algo del tipo:
  • Un CD de canciones populares de pastores búlgaros.
  • Un tratado sobre el canto difónico mongol.
  • Una bolsa de peladillas.

Unas navidades, a mi jefa, le regalé una bolsa de peladillas...
¿No os llama la atención que en estas fechas aparezcan un montón de recetas de aprovechamiento de restos navideños y entre ellas no figure ninguna para las peladillas?. Porque, vamos a ver, hay un montón de recetas de "Flan de turrón", "Helado de turrón", e incluso "Croquetas de turrón"... pero... ¿habéis visto croquetas de peladillas?. No, ¿porqué?; sólo hay tres respuestas posibles:
  • Porque nunca sobran peladillas.
  • Porque la peladilla es una receta perfecta en si misma y no puede servir para otra.
  • Porque nadie quiere hacer nada con las peladillas que sobran.

¿Cual creéis que es la respuesta correcta?. 
En casa de mis padres creo que hay peladillas que datan del mismo año que el concierto de los Beatles en Las Ventas. De hecho hay yacimientos arqueológicos con peladillas en perfecto estado de conservación.
3.- ¿Cómo se hacen?.
El caso es que no es tan fácil encontrar una receta para elaborar las peladillas, hay algún vídeo en Youtube, pero no he encontrado ninguna receta con fotografías del paso a paso y eso que yo creo que hay "paso a paso" hasta para elaborar un misil nuclear.
Es posible acceder a esta información en la blogosfera, pero no es sencillo, no hay mucha y, sobre todo, no me parece muy fiable. La verdadera pregunta es: ¿para que querría saber alguien cómo hacer una peladilla?, total, nadie las come y si quieres fastidiar a alguien sólo tienes que comprarlas en cualquier supermercado y regalárselas. O mejor aún, buscar entre tus sobras de las navidades de toda tu vida. Seguro que tienes unas cuantas.
4.- ¿Hay futuro para las peladillas?.
Evidentemente sí. Llevan con nosotros toda la vida y sobrevivirán a la especie humana.
Hay dos cosas que siempre crecen en el universo: la Entropía y el número de peladillas. Ahora bien, quizá las nuevas generaciones no estén tan familiarizadas con este producto y se hayan despistado hacia nuevas formas de dulces.
De todos modos no me parece probable que se pongan de moda en los cafés neoyorquinos y alguien acabe abriendo un exitoso blog con el título "Objetivo peladilla perfecta".
5.- ¿Qué hago con las peladillas que tengo almacenadas?.
La respuesta es: "NADA".
Te fastidias, ¡te las quedas!. Durante todas las navidades las has colocado en las bandejas de dulces típicos navideños y has comprobado como han ido despareciendo, por riguroso orden:
  • El turrón de chocolate de la marca que todos sabemos.
  • Los otros turrones de chocolate.
  • Los polvorones.
  • Los mantecados y alfajores.
  • El turrón de Alicante.
  • Los turrones rarunos.
  • Los roscos.

Y te queda en la bandeja:
El turrón de Jijona o "blando" (siempre puedes hacer un flan, helados o croquetas) y 12 kilos de peladillas acumuladas desde tiempos de Verano azul.
No insistas, la familia no las comerá nunca y las visitas no picarán. A no ser que invites a casa a un coro de pastores búlgaros que desconozca qué son.
Y no puedes tirarlas. No. Se supone que es un residuo orgánico, pero yo dudo mucho de que sea biodegradable y, en cualquier caso, el karma te lo haría pagar.
En fin, os dejo con un vídeo maravilloso de un concierto de canto difónico mongol. ¡Es maravilloso!.
Las cinco cosas que nunca has querido saber (ni te has planteado preguntarte) acerca de la peladillas; o el misterio de lo imperturbable

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