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Las Kardashian y San Mateo : “Qui enim habet, dabitur ei, et abundabit; Qui antem non habet, et quodhabet, auferetur ab eo”

Publicado el 13 junio 2017 por Albert Perez Novell
Las Kardashian y San Mateo : “Qui enim habet, dabitur ei, et abundabit; Qui antem non habet, et quodhabet, auferetur ab eo”

Pupularidad v/s calidad

La cultura popular ha creado varios héroes de culto en torno a la literatura. Se les considera escritores eminentes y figuran como líderes de sus respectivos campos. Eso es al menos lo que se asume.

¿Qué dicen los datos al respecto? ¿Cuál es su aporte concreto a la literatura? 


En toda actividad humana,sea literaria, artística, deportiva o académica, existen individuos que destacan  sobre los demás. Algunos alcanzan tal nivel de excelencia y sus aportes son tan significativos, que se vuelven símbolos dentro de su campo. Otras veces en cambio, ocurre que algunos personajes son glorificados por los medios, la crítica y/o el público, a pesar de sus cuestionables méritos. El carisma ayuda mucho, una buena campaña de marketing también y a veces incluso basta con estar en el momento y lugar apropiado (efecto Forrest Gump ). Este fenómeno no es para nada desconocido y es especialmente evidente en la industria del espectáculo, dónde con frecuencia vemos celebridades que gozan de una reputación que muchas veces no va tan acorde con sus talentos.

¿Pero es tan evidente este fenómeno en áreas como la literatura? 

Muchos escritores se han convertido en figuras públicas,  y tienen un alto grado de atención por parte del público y los medios (incluso algunos se han convertido en memes) 
Es decir: ¿Existen escritores cuyos méritos literarios están muy por debajo respecto a su reputación?.
Creo que todos convendremos en que la respuesta es, SI

“Kardashians” de la literatura

La discrepancia entre la popularidad de algunos escritores y la calidad de sus publicaciones es tan notoria que incluso se les podría aplicar el Indice Kardashian (en alusión a Kim Kardashian, “famosa por ser famosa”) propuesto por Neil Hall, genetista de la Universidad de Liverpool.
Este índice propuesto aplicado en principio a científicos para medir su relevancia científica versus su notoriedad es perfectamente aplicable a los escritores y su aportación a la literatura. 
Está más que demostrado que haya personas que son famosas por el hecho de ser famosas. Todos somos conscientes de que ciertos autores son invitados como oradores principales, escriben de cualquier tema aunque no sean especialistas, no son famosos por sus contribuciones a la literatura, sino por ser quienes son. En la era de las redes sociales existen autores que tienen blogs  o cuentas de Twitter muy seguidas pero que han publicado poquísimas obras de verdadera importancia literaria. Estos autores son considerados líderes de su campo simplemente por su propia notoriedad.
Lo que se llama el efecto Mateo “Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.”

La fama llama a la fama

¿Cómo evaluar el aporte de un escritor versus su notoriedad?
Existe varias maneras de medir la contribución de un escritor a la literatura, o mejor dicho al mercadeo de la literatura. Una de ellas es la frecuencia con que sus publicaciones son citadas por sus pares o los críticos.
Hay cantidad de autores infravalorados, cuya obra es reconocida por sus colegas pero no por el público en general o que simplemente no trabajan las redes sociales, o no tiene campañas de marketing por parte de sus editores, o no se han convertido en opinadores  de todo, como se lamenta Ignacio Sanchez-Cuenca en su libro “La desfachatez intelectual”.
Según denuncia Sanchez, “Del público se espera que comulgue con ruedas de molino, basadas en el prestigio de quien enuncia la frase, más que en argumentos bien construidos, que se apoyen con datos verificables”.

El índice Kardashian (IK):


Se puede definir como la razón entre el número de seguidores en twitter (S) y el número de seguidores esperable (Se) según el número de citas de sus trabajos (C)Se=43,3.C0,32

IK= S/Se

El efecto Mateo, que  hemos citado, ilustra la estructura de los modelos virales y un patrón de consumo multiplicador.

Nada que objetar a Kim, lo hace bien y no engaña:

En junio de 2014, Kim Kardashian sacó un juego para móviles (iPhone y Android) titulado Kim Kardashian: Hollywood. El objetivo del juego es convertirte en una estrella de Hollywood o una starlet. 
El juego fue un éxito ganando 1,6 millones de dólares en sus primeros cinco días. En julio, la empresa desarrolladora, Glu Mobile, anunció que era el 5º juego según beneficios en la Apple Store.

¡Esto sí que es otro tipo de ránking y factor de impacto!Que aprendan los editores de Kim, el futuro no es mono formato, es multiformato y en definitiva en una sociedad capitalista lo que importa y sostiene todo el tinglado es el éxito comercial, si este viene vía gamificación de obras literarias, bienvenido sea. Y esto no está reñido con la calidad literaria, es otra cosa, otra forma de subsistir como editor en los tiempos post industriales.


Dejemos de una vez el culto papanatas  alrededor de autores como Vargas Llosa, como único método de promoción de la vacuidad, y montemos el juego de Llosa en Villa Meona, o como un prostático se mea en su nueva piscina a pesar de disponer de 15 cuartos de baño, gana el que consigue que llegue a tiempo al lavabo. ¡Felicidades Kim! Albert Pérez Novell

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