Revista Cine

Los caídos del cine mudo, Parte 2

Por Leevancleef

Barbara La Marr

Barbara La Marr

Su nombre verdadero , Reata Watson, no tenía el glamour que requería esta actriz de boquita de piñón y sensualidad desbordada que  fue la protegida del gran Douglas Fairbanks durante una buena época acompañándolo de paso en la mítica cinta de aventuras “Los tres mosqueteros”. Nació en 1896 y la verdadera fama le llegó algo tardía para la época, en 1920, cuando contaba ya con 23.

La anunciaban con el eslogan “La chica más bella del mundo”, exagarado como simpre, pero tampoco una mentira, desde luego. La Marr tenía una belleza que encajaba en los cánones de la época , un físico delicado y unos ojos enormes y misteriosos. Ella exageraba su propio mito inventándose origenes exóticos  y una biografía adornada por todas partes.

Había empezado como guionista y después de debutar como actriz ( haría alrededor de 30 películas) aún  le fue posible escribir un par de historias más para la United Artist.

Su vida personal se vió envuelta en el desenfreno que suponía tener fama y dinero en los años 20. Vivía a todo tren, sin apenas descansar, y no tardó mucho en empezar a padecer de los nervios , de problemas alimenticios y a tener debilidad por la heroína y el alcohol. Se dice , también, que se hizo adicta a la morfina tras sufrir una aparatosa lesión de tobillo. En 1926, poco antes de cumplir los 30, fallecía de tuberculosis y problemas de riñón agudizados por sus adicciones.  En el momento de su muerte estaba casada con su quinto marido, el actor Jack Dougherty.

John Gilbert

John Gilbert

El amante perfecto del cine mudo, así era conocido Gilbert uno de los pocos galanes que podían hacerle sombra a Rodolfo Valentino a mediados de los 20. Lo tuvo todo durante unos años, incluído el amor de Greta Garbo, con quien vivió una gran pasión, dicen, poco después de que la sueca llegase a Hollywood. Juntos protagonizaron la cinta de culto “El demonio y la carne” , “La mujer ligera” y la primera versión cinematográfica de Anna Karenina en el 27, film que Garbo volvería a protagonizar en el sonoro pero ya sin su John de partenaire.

John Gilbert tenía un carácter muy difícil y esta es una de las bases que apoyan algunas de las teorías por las cuales su carrera se vino abajo con la llegada de la década de los 30 : la mayor parte de los rumores aseguran que la causa fue el boicot que le hizo Louis B. Mayer tras una pelea seria en la que llegaron a la violencia física. El motivo según parece fue que Mayer le comió el coco a la Garbo para que lo abandonase poco antes de la boda . Esta explicación es bastante lógica si tenemos en cuenta que Mayer tenía todo el poder con respecto a sus actores y decidió , como venganza ante la actitud beligerante de Gilbert, sabotear su carrera. Le enviaba los peores guiones, montaba sus películas de modo que quedasen echas un desastre y hacía que su voz sonase trémula en las grabaciones.

Esa sería la otra teoría más barajada, la poca calidad de su voz que tenía un tono demasiado  agudo , algo que no gustó entre sus fans, que se imaginaban a su ídolo entonando los diálogos de otra forma. Al final, problemas con Mayer y problemas de voz, todo acabó contribuyendo a su caída en desgracia y si a esto le añades la debilidad de Gilbert por las mujeres y el alcohol, el cóctel final acabó estallando mucho antes de lo que todos pensaban.

Fallece en 1936 , a los 40 años de un ataque al corazón fulminante. Su último gran éxito había sido en con La Reina Cristina de Suecia, en el 33, de nuevo con Garbo,que lo apoyó hasta el final. Se dice que en el momento de su muerte mantenía una relación con Marlene Dietrich, la archi rival de su gran amor.

Renée Adoré

Renée Adoré

Renée fue una gran estrella en su Francia natal antes de triunfar en el competitivo Hollywood de los años 20. Había sido bailarina del Follies Bergere y desde muy pequeña ( sus padres eran artistas de circo) se movía por el mundo del espectáculo como pez en el agua. A su talento como actriz de teatro y bailarina se le unía una belleza espectacular por lo que el camino hacia el éxito ya estaba trazado. En el 21 se casa con un popular actor americano Tom Moore y entra de cabeza en el mundillo del cine en Los Angeles. Su gran papel llega en 1925, en “The Big Parade”, con John Gilbert, una de las películas más taquilleras de la historia del Hollywood clásico.

Cuando llega el sonoro la voz de Renée consigue pasar la díficil prueba de encajar en el nuevo formato y sigue consiguiendo papeles como coprotagonista de actores como Ramón Novarro o de nuevo Gilbert, con quien hizo tres cintas más. Pero la mala suerte iba a venir de otro lado…

En 1930 contrajo una fuerte tuberculosis  y tuvo que permanecer casi dos años ingresada y en cama para garantizar una recuperación total. Cuando volvió a intentar trabajar como actriz las cosas se le presentaron más difíciles , además casi no tuvo oportunidad, ya que meses después su saludo volvió a resentirse, muriendo en 1933 de un nuevo brote de tuberculosis. Tenía 35 años.

Karl Dane

Karl Dane

Si habéis visto Cantando bajo la lluvia os acordareis de las simpática trama , basada en el cambio del cine mudo al sonoro , cuando muchas divas ( o galanes) vieron como su carrera caía en el olvido al no encajar sus desafortunadas voces con lo que se esperaba de unas estrellas de cine. En la película nos reímos mucho porque la estrella con los días contados es una arpía insoportable con el talento justo, pero en la vida real imaginaros la cantidad de dramas que afectaron a buena gente y excelentes profesionales que se vieron en la desgracia de tener una voz o un acento inapropiados.

Esto le pasó a Karl Dane, un actor de origen danés que consiguió un éxito arrollador , sobre todo como cómico, pero cuyo fuerte acento nórdico le impidió hacer la transición al cine hablado. Tuvo que ser terrible para un actor que había conseguido ser una estrella, trabajando para directores como King Vidor y apareciendo como secundario en exitazos como “The Big Parade”. En 1930 sufrió una crisis nerviosa al no ser renovado su contrato con la Metro.  Desesperado y tras ver como muchos de sus “amigos” de la industria le daban la espalda, Dane intentó trabajar como cómico en el vaudeville, pero fracasó. Después intentó seguir adelante con trabajos normales, intentando crear una compañía minera, sin mucho éxito, trabajar como carpintero o incluso comprar un puesto de perritos calientes.

Hablamos de un tipo que un su mejor momento llegó a ganar 1500 dólares a la semana. Tuvo que ser devastador. Según todas las fuentes Karl era un hombre entrañable, amante de los animales y del deporte. Al final de su vida estaba gravemente deprimido y no pudo soportar su triste situación . Se pegó un tiro en 1934.

Nadie reclamó su cuerpo en las siguientes semanas y su familia de Dinamarca tardó casi un mes en enterarse. Hasta que el actor danés Jean Hersholt insistió a la Metro que pagase su funeral nadie movía un dedo al respecto.  Una de las historias más tristes ( y desconocidas) de ese mundo de dos caras que es Hollywood.


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