Revista Insólito

Los soldados estadounidenses podrán disfrutar de un bocadillo que se mantiene durante tres años

Publicado el 04 enero 2012 por El Tridente

“ME LO EMPIEZO A COMER HOY, PERO LO TERMINARE DENTRO DE 3 AÑOS”. Los soldados estadounidenses podrán disfrutar de un bocadillo que se mantiene durante 3 años.

En una época de crisis como esta a muchos nos vendría genial un sandwich que no caduque. Así tendríamos las nevera con un alimento no perecedero y podríamos alimentarnos durante tres años, mordisquito a mordisquito, del sandwich que acompañará a las tropas americanas en sus largas contiendas militares. Y es que el Centro de Investigación, Desarrollo e Ingeniería para los Soldados ubicado en Massachusetts(EEUU) crea el primer emparedado inmortal.

Esto de inmortal se lo he añadido yo porque sí, pero el apelativo le viene como anillo al dedo cuando se trata de un sandwich de pollo a la barbacoa capaz de durar hasta 3 años y encima sin perder su sabor. Al parecer esto lo han logrado, tal y como recoge el diario ABC (www.abc.es ) controlando el PH, la actividad del agua, la humedad y el oxígeno del bocadillo consiguiendo que este sea inmune a las bacterias.

Uno de sus creadores, Michell Richardson asegura que la buena combinación de los alimentos, además de los factores mencionados anteriormente, ha desembocado en que la carne, el pan y el resto de productos se conserven bien y estén libres de moho o sabores rancios. Algo que no encontramos ni siquiera en algunos restaurantes donde supuestamente ponen “productos frescos“.

Pero ya puestos a inventar, ¿por qué dejarlo en un insulso bocadillo de pollo a la barbacoa? Los creadores de este incorruptible alimento podrían ir más allá y adecuarlo a cada país. Por ejemplo para los chinos podrían hacer arroz sintético y para los japoneses, sushi de goma espuma. Para los mejicanos, frijoles de goma y para los franceses croissants de plástico comestible. Y para los canarios papas arrugadas con mojo, sin nada más, porque los mojos que hacen nuestras abuelas o madres se mantienen por los siglos de los siglos.

De todas maneras y ante la imposibilidad de que el gobierno estadounidense amplíe fronteras y comercialice un producto destinado a sus tropas, sobre todo por el secretismo militar, voy a intentar que el hijo del sargento O’Brian, del cuerpo de tierra y también militar me compre 4 ó 5 en la cantina de su regimiento para así poder hacer frente a la que se avecina porque si en un futuro no tengo dinero para comprar comida, al menos estaré tranquilo porque tendré bocadillos para tres años.

Esta es la crónica habitual, de un día como otro cualquiera…

 

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