Revista Baloncesto

Lucas Mondelo: "El camino es convertir a las jugadoras en socias de la empresa"

Publicado el 18 octubre 2011 por Toni_delgado @ToniDelgadoG

Lucas Mondelo posa con el premio de la Nit de l'Esport de Hospitalet, su ciudad - Toni Delgado.


Aterrizó en Salamanca y uno de sus espejos fue José Ignacio Hernández, un icono para el club, “un entrenador que lo ha ganado casi todo”. Lucas Mondelo (l’Hospitalet de Llobregat, 1967) se adaptó a la realidad del Perfumerías Avenida, bastante diferente a  la de otros equipos: “Aquí hay varios medios de comunicación y te llaman cada día”. La gente es muy cercana y al técnico hospitalense no le faltan anécdotas. Una de las mejores le pasó comprando en el supermercado. Se le acercó una señora de unos 80 años abonada del Avenida “y me dice: ¿por qué tardaste tanto en pedir tiempo muerto?’ Y le digo ‘¡señora!’ Y me eché a reír. Fue muy simpático”. Mondelo concedió esta entrevista  -dividida en dos partes, ésta es la primera- al autor de Cronómetro de Récords en Hospitalet, su ciudad, a finales de septiembre, horas después de recibir allí un premio por su trayectoria en la Nit de l'Esport y días antes de ganar otros  las Supercopas de Europa y de España, a sumar a una Euroliga, una Liga, otra Supercopa doméstica y el oro con la selección femenina sub 20 en el Europeo de Serbia. Su balance es casi insuperable: seis títulos de los últimos siete disputados. 
– Se habla mucho del método.
¿Y qué es? La gente cuando oye esa palabra [piensa] que parece que sea todo muy académico: así, así o así. Y no, no. El método es un proceso que te sirve para llegar a un sitio. Y hay los que quieras. La lotería te puede tocar una vez, pero generalmente no te tocará nunca. Un día sin trabajar bien puede que suene la flauta, pero una vez. Tiene que haber un método. El método es algo que te ayuda a llegar un sitio, unas herramientas, una forma de hacer, unas rutinas...
– Ayer decías por teléfono que una de tus virtudes es saber escuchar. ¿Escuchas a las jugadoras una por una? ¿Les haces tutorías?
A principio de temporada me siento con ellas y hablo individualmente con cada una, sobre qué quiero y espero de ellas, y quiero que me digan sus expectativas. No sólo les hablas, las escuchas. Me cuesta un esfuerzo enorme, porque hablo mucho. Una vez acabada la ronda, a dos [jugadoras] por día durante cuatro o cinco, haces una charla de grupo. Cuando acaba la pretemporada vuelves a hacer lo mismo para ver si se han cumplido las expectativas. La jugadora puede ser muy buena y ganar mucha pasta, pero si emocionalmente no está bien o tiene un problema personal no va a rendir. No va a rendir más porque cobre más. No es una máquina. En la pista las jugadoras te transmiten mucho con el lenguaje corporal, los gestos, la ocupación de espacios... Ves si creen en eso que teóricamente tenía que ser bueno [lo que propone el entrenador] y lo aceptan. Si es que no, hay que quitarlo. Los bloqueos los colocas aquí, quizás a ellas les gustan un poco más abajo. El clima y el ambiente [positivos] son ladrillos que van construyendo una unión muy fuerte y una confianza. Ésa es la palabra clave.
– ¿La confianza se facilita dando cierta libertad a las jugadoras?
Se trata de una libertad dirigida. La confianza se gana a partir del primer día: hablando, tomando decisiones, haciéndolas partícipes... Ellas van entrando en una dinámica en la que son socias de la empresa. Si la empresa va mal ellas no reciben beneficios. Ése es el camino convertirlas de trabajadoras privilegiadas a socias de la empresa. Pero no existe una fórmula mágica, sino escribiría un libro, la explicaría y… ¡A vivir del cuento!
– Isa Sánchez el año pasado seguramente esperaba jugar más. Lo hablaste con ella y le dijiste que iba a participar menos.
Y se lo demostré en la pista, en situaciones en las que ella veían que no llegaba. Isa Sánchez, ya lo dije y lo vuelvo a repetir, ya tenía mi respeto, pero el año pasado se ganó el cielo. Lo que hizo una jugadora que lo ha ganado todo y ha siempre ha tenido un papel importantísimo en sus clubs, el aceptar ese rol y ayudarte en los entrenos, es admirable. Al final de temporada jugaba poco, pero minutos importantes. Porque la tía estuvo ahí, estuvo ahí. Eso es tal vez lo que le faltaba para culminar su carrera.
– Muy pocas lo hubieran aguantado.
En toda la Liga se podrían contar con los dedos de la mano.
– ¿Quiénes por ejemplo?
Eso sería aventurarse demasiado. Tendría que estar en contacto con ellas, verlas, interactuar con ellas, sino no puedo opinar.
– ¿Qué oficios hay dentro del de entrenador?
Tocas muchas parcelas: la de gestión humana, de director ejecutivo, haces de gerente, de director de recursos humanos, haces de padre, de psicólogo...
– Y eres un profesor simbólico. 
Sí. Alguien se inventó el coaching para hacer algo que ya estaba inventado, el entrenador. De hecho, el coaching extrae mucho del baloncesto, mucha carga táctica, de psicólogo.
– ¿La figura del entrenador se está tomando más en serio?
En España va a mejor. En Estados Unidos y en los países anglosajones el entrenador es crucial, vital y respetadísimo, no tan sólo económicamente sino también a nivel de estatus. Es aquí en España, en los países latinos, donde no tiene ese estatus. 

Una imagen imborrable, la Euroliga en Moscú - Alex G. Santana / La Gaceta de Salamanca.


– Se supone que este año el favorito es Ros porque se ha gastado...
¿En Liga o en Europa?
– Al menos en Liga.
En Liga es el súper favorito, que ya no lo ganará todo porque la Supercopa de España no la puede ganar porque no la juega. Pero sí es cierto que lo puede ganar todo, pero fácil. Que nosotros, Rivas... vamos a intentar que no sea así, evidentemente. Esto es deporte y hay equipos muy buenos en Europa, como Galatasaray, Spartak, Ekaterinburg... Pero sí que creo que Ros debería estar en la final. No digo que tenga la obligación de ganarla, nadie tiene esa obligación. Con la plantilla que tiene... Es una selección mundial. Tiene las mejores 4 del mundo, sin ninguna duda, Wauters y Lauren Jackson. Ha fichado a la mejor 3 o la que va a ser la mejor 3 del mundo, Maya Moore, me ha quitado... Tú sabes que la clave en baloncesto es el base y el pívot. Me ha quitado a la base [Silvia Domínguez] y me ha quitado a la pívot [Sancho Lyttle]. Lo que restamos lo suman ellas. Más que le queda Laia Palau y Vesela y luego ha fichado a la MVP de la Liga [Murphy] y ha fichado a una pívot titular en cualquier equipo de Europa como última rotación, Yacobou. 
– ¿Cómo crees que puede encajar Murphy, MVP de la Liga la temporada pasada, en un conjunto con tantas estrellas?
Yo creo que Murphy debe saber a dónde va. La gente que va allí, a parte del impulso económico, porque Ros paga mucho, lo hace por la motivación, la ambición de ganar títulos. Eras la estrella y jugabas 30 y vas a un sitio donde hay dos estrellas más en tu puesto. Jugarás 12, 11 o 10, pero a lo mejor acabas siendo campeona, cosa que en otro sitio no serías. Creo que van a ganar tantos partidos fáciles que van a tener sitio casi todas.
– Marta Fernández tuvo un año muy difícil en Valencia. ¿Cómo la estás viendo? ¿Cómo la recuperas anímicamente para que vuelva a ser una jugadora importante?
Primero, [hay que] hablar con ella y quitarle ansiedad. La jugadora que viene de una situación así viene con ansiedad, con ganas de demostrar a los demás y con dudas. Se las vas quitando en los entrenos con refuerzos positivos, situaciones que ella haga bien aunque no acabe anotando. Porque al final la jugadora mira mucho si le entra o no, por mucho que lleve jugando a baloncesto. Si Marta es un peón importante en el sistema ya montas situaciones para ventaja para ella. La jugadora tiene que poner de su parte. Si está con confianza y dudas esta temporada puede venirse abajo y pasar a la fase del principio. Y Marta cada día está mejor y tiene más confianza. Ayer [por un amistoso, la entrevista fue en pretemporada] metió muchos puntos de su estilo, de división y contraataque. Ahora falta que se suelte el pelo con los tiros.
– Debes intuir la evolución de la jugadora.
E insistir en cosas, en picarlas a veces: ‘¿tú no eres capaz de hacer esto?’ Es el tono, el mensaje. ¿Cómo que no soy capaz? Es a partir del clima de confianza que has generado.
– ¿Qué le dijiste al equipo después de la eliminación de la Copa de la Reina de Valencia? 
Salimos de allí y nos fuimos a Estambul a jugar contra el Galatasaray. Si perdíamos podíamos quedar segundos de la liguilla, ser cabeza de serie en octavos, pero en cuartos no tener ventaja de campo. En Euroliga tener ventaja de campo es la Biblia. Se hace por ránking de partidos ganados y perdidos, da igual el grupo que estés. Las derrotas cuentan mucho.
– ¿Cómo ves el grupo que os ha tocado?
Es un grupo trampa, asequible con equipos de nivel parecido. Es un yo te puedo ganar, pero tú también. Tienes que intentar todos los de casa y [poder permitirte] dos derrotas fuera, en Turquía y Rusia, o en Rusia y Schio. Los arbitrajes de Europa son muy permisivos con los locales. Cuando quedan cinco o seis minutos y el de casa no ha ganado te pitan lo que hay. Y si te tienen que pitar cinco cosas a favor, te las pitan. Si no llegas vivo, se fastidió el invento.
– ¿Los rivales os subestimaron?
Sí, pero a mitad de temporada nos habíamos ganado su respeto. La primera vuelta de la liguilla fue bestial (5-0).  Los rivales dudaban sobre cómo  responderíamos a una situación de finalista, de Final Four. Porque habíamos ido a la Copa y la habíamos perdido pese a dominar en Liga... Creo que les quitamos las dudas cuando íbamos 20 arriba al Spartak de Moscú en la final. Luego hubo un poco de vértigo por parte nuestra. No puedes nunca despreciar el espíritu del campeón y más de uno [el Spartak de Moscú] que llevaba siéndolo cuatro años consecutivos. Y Sue Bird se dijo: “soy la mejor base del mundo. Perderé la final, pero no de 20”. Y se nos pusieron a 8 con posesión. Bird hizo un clínic de cómo atacar los bloqueos directos. Cada vez que le cambiábamos la defensa buscaba una solución diferente.

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