Revista Cocina

Magdalenas Kinder con cobertura de mascarpone

Por Mattarellogirl @mattarellogirl
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Ya sé que las magdalenas, de italianas no tienen nada, pero éstas en concreto, si al sr. Ferrero no se le hubiera ocurrido en 1968 inventar las barritas de chocolate Kinder, no tendrían nada de especial. Echando un vistazo a la info que he encontrado sobre el origen de estas golosinas, me pregunto por qué razón eligieron un nombre y un niño alemanes como imagen, tratándose de un producto italiano. No tengo nada en contra de los alemanes, pero la única explicación que se me ocurre es que la Ferrero o al público al que iban dirigidas les pareciera más atractivo todo lo relacionado con el norte, que lo de la propia Italia. De otra manera cómo se explica que eligieran al pequeño Günter y no a un agradable niño italiano tipo el Pierino, como imagen de la marca. Si alguien me lo puede aclarar, estaría muy contenta, porque es una de esas cosas que me quita el sueño y preferiría que no fuera por culpa de sentimientos de inferioridad de una nación entera.


Aún así admito que me encanta el chocolate Kinder, aunque teóricamente ya no estoy dentro de la franja de edad a la que Ferrero, marca italiana también culpable de la creación de una de las drogas de consolación más adictivas del planeta, La Nutella, dirige estos productos. El sr Ferrero me ha procurado bastantes problemas, pero como mezclar la comida con problemas cutáneos o intestinales es de mal gusto, os hablo del ejemplo responsable de que, en las fotografías de estas magdalenas tan monas, figure un detalle de tan bizarro como el perro Carmen Miranda Style. Lo admito, también me compro huevos Kinder de vez en cuando y no lo hago sólo por el chocolate, como dicen la mayoría de personas adultas que compran estos huevecillos, sino porque a veces me interesan algunas de las colecciones de muñequitos que salen dentro. Evidentemente los señores Kinder son muy astutos y comprar un huevo en temporada de una u otra colección no te asegura que dentro encuentres una de las figuritas del catálogo. Las mezclan con otros juguetes absurdos que no tienen nada que ver, para que sigas comprando más y más huevos, hasta el punto de hacerte sentir afortunado cuando te sale uno de la colección, aunque lo tengas repetido.

Magdalenas Kinder con cobertura de mascarpone dulces  portada @es mascarpone @es magdalena chocolate Kinder

Heeeeeeeeyyyyy, sexy doggy!

Mi problema no es sólo que tengo que seguir gastando dinero, ya que, inexplicablemente, en la oficina no hay nadie con quien pueda intercambiar los “repes”, sino que no sé qué hacer con todas esas figuritas que no pertenecen a la colección, a cual más feo. Me da pena tirarlos, creo que, precisamente, porque son tan horrorosos. Será por algún tipo de trauma culpa de la Pixar, el Soldadito de Plomo o vete a saber qué, pero imaginarme alguna de esas figuritas, tan pequeñas, dentro del cubo de la basura me da más ganas de llorar que oír uno de los chistes de Berlusconi en el día de la Mujer Trabajadora .

De entre todas las freak-figuritas kinder hay una que destaca por su mal gusto. El perrito Carmen Miranda Style, pero al igual y conjuntamente con los otros despropósitos sorpresa que he ido recogiendo, reposa sobre una de las estanterías de mi casa que, si sigue expandiéndose, amenaza con hacer la competencia al altar vitrina de la casa de Alaska, lo que estaría muy bien, si tuviera una fijación especial por los objetos extra-kitsch, y no por lástima-pena y un poco de amor por ellas, porque al final les he cogido tal cariño, que ya casi me parecen bonitas.

Magdalenas Kinder con cobertura de mascarpone dulces  portada @es mascarpone @es magdalena chocolate Kinder

Volviendo a las magdalenas. Para la masa no he seguido su receta, pero la idea de hacerlas con el chocolate Kinder me la ha dado esta señora. ¿Y la cobertura qué? No soy demasiado aficionada a los cupcakes, pero mi pobre blog no tiene la culpa. Si alguna vez tengo una hija y me pide una barbie o estuche automático de candy-candy, si la única razón que tengo para no comprarlos es que a mí me parecen objetos horrorosos o que no favorece su desarrollo feminista-intelectual, que puñetas, los compraré en contra de mis principios, si esto ayuda a mi hija a sentirse integrada entre sus compañeras de escuela. No me gustaría ser responsable de ningún trauma que igual la llevara de adulta a convertirse en un caso claro de Diógenes de infraproductos, de subsorpresas de happy meals o similares o tonterías por el estilo. Hoy en día, parece ser que todo blog de cocina debe tener al menos un cupcake en su haber o bien se convierte en marginado. Así que, para que no se me ponga a llorar, añado la opción de adornar estas magdalenas con un extra de calorías de crema de mascarpone. Al perro Carmen Miranda style lo he puesto encima de una de ellas, para hacerlo sentir importante por un día, después de todos los insultos que le he dedicado, cada vez que lo veo de reojo. Quizás en el fondo, por mucho que diga, no me avergüenzo de lo que tengo en casa. No busco sustitutos más élficos, con más prestigio internacional o que se llamen Günter a mi perrito tropical. En mis magdalenas, el perro Carmen Miranda style es el rey encima de la montaña y si a alguien no le gusta, que se aguante.

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Instrucciones
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La ragazza col mattarello - Magdalenas Kinder con cobertura de mascarpone


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