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Marino Ballena, la cola que atrae a las ballenas

Por Pmontesrincon

Ballenas por partida doble. Esto lo que ocurre en uno de los parques nacionales más curiosos y atractivos de Costa Rica, Marino Ballena. El sello de estos cetáceos se demuestra de manera real y figurada, por eso lo de partida doble. Por un lado está la cola. Como lo habéis oído. Los caprichos de la naturaleza han hecho que entre una de sus playas y un alargado arrecife de rocas se haya formado una pequeña y estrecha manga de arena que solo es visible y, por lo tanto transitable, cuando baja la marea. El resultado no puede ser más espectacular. Una espectacular cola de ballena que solo se puede apreciar en toda su dimensión desde el aire (o a través de Google Maps). Este vídeo realizado con un dron por el maestro Paco Nadal es el mejor que he encontrado para que comprobéis la magnitud de este regalo natural.

Pero aunque parezca mentira el nombre del Parque Nacional de Marino Ballena no le viene por este peculiar fenómeno. Gracias a uno de esos caprichos de la madre naturaleza, este punto del Pacífico es el elegido por decenas de ballenas jorobadas para hacer una parada en su viaje desde la Antártida a Alaska. Las cálidas aguas costarricenses son el lugar ideal para que puedan reproducirse en absoluta calma y sosiego. Este fenómeno se puede contemplar entre los meses de agosto y noviembre y entre diciembre y abril. Como nuestro viaje a Costa Rica por libre se produjo en mayo no tuvimos ese privilegio, pero aún así la visita mereció mucho la pena.

Cómo llegar al Parque Nacional Marino Ballena

La costa pacífica costarricense se distingue por sus interminables playas que suelen registrar un fuerte oleaje, pero que poseen unas aguas cálidas y muy agradables. El Parque Nacional Marino Ballena es un reflejo. En la parte final del viaje que realizamos a Costa Rica por nuestra cuenta decimos pasar tres noches en el Parque Nacional Manuel Antonio. Se trata de uno de los epicentros del turismo en el país centroamericano, por lo que no es mala idea desplazase, aunque sea un día, a una de sus playas cercanas y alejarse ligeramente del bullicio de este lugar. Es cierto que en el mes de mayo las playas de Manuel Antonio no estaban para nada masificadas, pero nos apeteció cambiar de aires y descubrir el encanto de Marino Ballena. Para ello tuvimos que recorrer 70 kilómetros en un viaje de una hora por una carretera, la Costanera Sur, muy cómoda y en buen estado.

Entrada al Parque Nacional Marino BallenaEntrada al Parque Nacional Marino Ballena

¿Vas a viajar a Costa Rica o te gustaría hacerlo? En nuestro post sobre cómo planear un viaje a Costa Rica a tu aire tienes toda la información para configurar un itinerario de nueve días por el país centroamericano con información práctica de cada uno de los lugares que visitamos

En el resto de post que tenemos publicados en este blog sobre el viaje a Costa Rica dejamos claro que la mejor forma de recorrer el país es mediante un coche de alquiler. De esta forma se ahorra mucho tiempo y se gana en libertad.

Cola de ballena en una captura del vídeo elaborado con dron por Paco NadalCola de ballena en una captura del vídeo elaborado con dron por Paco Nadal

Al Parque Nacional Marino Ballena también se puede llegar fácilmente desde San José, la capital, en un viaje que dura tres horas. Se trata de uno de los trayectos más cómodos de todo el país por el buen estado de las carreteras. En primer lugar hay que tomar la ruta 27 (carretera San José-Caldera) y posteriormente la mencionada Costanera Sur o Pacífica Fernández Oreamuno (ruta 34). En este viaje se puede hacer una parada para ver cocodrilos en el puente del río Tárcoles y en el mencionado Parque Nacional Manuel Antonio.

¿Qué nos espera en Marino Ballena?

Kilómetros y kilómetros de playa abrigadas por la vegetación tropical y bañadas por la cálida pero removida agua del Pacífico. Esto es lo que nos espera en el Parque Nacional Marino Ballena. La entrada tiene un precio de 12 dólares por persona, y el coche se puede dejar en un pequeño aparcamiento donde nos cobraron unos 4 dólares.

Arena de la playa del parque Marino BallenaArena de la playa del parque Marino Ballena

Nada más acceder al parque, lo primero que llama la atención son los carteles que advierten de la presencia de cocodrilos. Uno de los consejos primordiales para el visitante es no bañarse en los pequeños ríos y estuarios (esteros) que desembocan en el océano y que se encuentran en el lado de la vegetación. En ellos puede haber cocodrilos y manta rayas que provoquen algún disgusto.

Advertencia por la presencia de cocodrilos en los pequeños ríos que desembocan en el océanoAdvertencia por la presencia de cocodrilos en los pequeños ríos que desembocan en el océano Otro cartel que advierte de la presencia de cocodrilosOtro cartel que advierte de la presencia de cocodrilos

El día que visitamos Marino Ballena no nos cruzamos con más de veinte personas. Fue sin duda el lugar más tranquilo que visitamos durante nuestro viaje a Costa Rica. Toda la playa para nosotros en un día de un sol de justicia que nos abrasó por completo. Ni que decir tiene que la crema solar y el repelente de mosquitos son imprescindibles en el país costarricense, y mucho más en Marino Ballena.

Estefanía, en las playas de Marino BallenaEstefanía, en las playas de Marino Ballena

El parque está compuesto de varias playas: Ballena, Uvita, Arco, Pedregosa, Piñuela… Nosotros nos asentamos en Punta Uvita, el lugar en el que se forma la cola de la ballena.  Para llegar hasta aquí desde la entrada al Parque Nacional hay que andar algo más de un kilómetro por la arena, algo que se agradece y relaja.

Punta Uvita Marino BallenaPunta Uvita Playa del Parque Nacional de Marino Ballena viajar a Costa Rica por librePlaya del Parque Nacional de Marino Ballena

Aunque nuestro viaje se produjo en 2015, por aquella época comenzaban a popularizase los drones y nos encontramos con un matrimonio de turistas franceses que venían cagados con uno (ocupa como una maleta). Desde entonces hasta ahora, Marino Ballena es un destino señalado en rojo para los amantes de volar estos aparatos con el objetivo de filmar la impresionante forma de la cola de la ballena.

Un dron que intentaba filmar la cola de ballenaUn dron que intentaba filmar la cola de ballena Pablo, en Marino BallenaPablo, en Marino Ballena

Dos datos a tener en cuenta para acabar. Es fundamental preguntar en la taquilla del Parque Nacional las horas en las que baja y sube la marea. Esta información es muy útil para no acudir andando hasta el arrecife de rocas que forma la cola de ballena y luego encontrarse con que no se puede volver porque el agua ha cubierto la manga de arena que lo une con la playa. En nuestro caso, llegamos por la mañana y la marea estaba bajando y no tuvimos problema en pasar por la manga y luego volver.

Vista de la manga de arena que une el arrecife de rocas con la playa Marino BallenaVista de la manga de arena que une el arrecife de rocas con la playa Un cangrejo, en la orilla de la playa Marino BallenaUn cangrejo, en la orilla de la playa

Por otro lado, a la hora de extender la toalla en la arena, es conveniente hacerlo más cerca del agua y no de la zona de vegetación. Aunque sea más atractivo estar junto a una palmera e incluso disfrutar de su sombra, no es recomendable. El motivo nos lo transmitieron una pareja de amables policías que patrullaban el Parque Nacional. Pareceser que hay algunos cacos de poca monta que aparecen de la vegetación y, sin darte cuenta, te birlan tus pertenencias y regresan por donde vinieron. Alejándose de la zona boscosa, problema resuelto.


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