Revista Salud y Bienestar

Mi enfermera me ha mandado comer sin sal y hacer amigos.

Por Ebevidencia
A veces resulta complicado esto de ser agente de salud. Con frecuencia tenemos que dar consejos o directrices poco apetecibles, y que en general no agradan al asuario (coma sin sal, vigile su colesterol, tendría que bajar de peso, no fume, no beba... ). Así no es facil hacer amigos, ¿verdad?.
Pero ahora la ocasión la pintan calva: resulta que unos científicos estadounidenses acaban de publicar en el recurso gratuito PLos Medicine (Public Library of Science) un meta-análisis que concluye que tener amigos alarga la vida tanto cómo dejar de fumar.
Esta noticia fue publicada por El Mundo.es el pasado 29 de Julio, pero a mi me llamó la atención el hecho de que se señalara la aparición de un nuevo "villano" (entendido como riesgo para la salud) : la soledad. Me resulta curioso porque yo lo interpreto cómo que, por fín, podemos aconsejar (basandonos en la ciencia) algo divertido y gustoso: tener amigos y ser felices.
¿Y cómo se ha llegado a esta conclusión?. Pues resulta que los autores de este trabajo ( Julianne Holt-Lunstad, Timothy B. Smith y J. Bradley Layton) se plantearon las consecuencias del aislamiento que estaba aumentando en la sociedad actual. Revisaron 148 trabajos previos que incluían análisis de factores como el apoyo familiar, el estado civil o ls integración en redes sociales. Los resultados de la evaluación mostraron que las relaciones sociales parecen influir directamente sobre el riesgo de muerte de los individuos. Así, quienes tenían una vida social adecuada tenían un 50% más de posibilidades de sobrevivir que aquellos cuyas conexiones interpersonales eran insuficientes.
Los autores concluyen que el efecto obtenido sobre la salud al mantener una buena red de apoyo familiar y de amigos es ,similar al que se obtiene dejando de fumar. Y según sus datos, la influencia de la falta de relaciones sociales sobre la salud es aún mayor que la que ejercen problemas como la inactividad física o la obesidad.
Bien es cierto que los autores tambien reconocen que son necesarias más investigaciones sobre el tema y un análisis exhaustivo de los mecanismos que intervienen en esta relación. Pero es un buen punto de partida para empezar a incluir estos aspectos a la hora de hacer Educación para la Salud (tanto en Atención Primaria cómo en Especializada).
En el fondo ya lo sabíamos: mens sana in corpore sano... Pero ahora lo sabemos "evidentemente".

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