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“Mis artículos han cambiado la manera en la que otras personas investigan”

Publicado el 10 febrero 2014 por Icmat

El pasado año la Universidad de Valladolid rindió un homenaje a su catedrático de Matemática Aplicada, Jesús María Sanz Serna. En el cuarto número del ICMAT Newsletter se incluyó una entrevista al investigador, en el contexto de la celebración y de los cursos de avanzados de matemática aplicada que Sanz Serna impartió en el Instituto. Reproducimos a continuación el contenido.

“Mis artículos han cambiado la manera en la que otras personas investigan”

El pasado 18 de septiembre se celebró un acto de homenaje al catedrático de Matemática Aplicada y ex rector de la Universidad de Valladolid (UVA) Jesús María Sanz Serna, dentro de la Conferencia Internacional de Computación Científica y Ecuaciones Diferenciales (SciCADE 2013), con el fin de celebrar la carrera científica y profesional de uno de los matemáticos de mayor prestigio internacional. Sanz Serna es, además, fundador de la Sociedad Española de Matemática Aplicada (SEMA), ha sido vicepresidente de la Real Sociedad Matemática Española (RSME) y presidente de la Sección de Exactas de la Real Academia de Ciencias. Durante el mes de noviembre de 2013 este matemático impartió en el ICMAT el curso avanzado “Markov Chain Monte Carlo and numerical differential equations”, y aprovechamos la ocasión para hablar con él de su carrera, de la situación de la investigación matemática y la política científica en España y, con esta entrevista, unirnos al reconocimiento de su trayectoria científica.

 Ágata A. Timón

“Mis artículos han cambiado la manera en la que otras personas investigan”

En este momento de celebración de su carrera, ¿cuáles de sus resultados destacaría?

Pasa como con los hijos: le veo cierta gracia a todos. Teniendo en cuenta el impacto, podría destacar algún trabajo que tiene más de 1.000 citas, pero más allá de eso, creo que mis artículos, al margen de las aportaciones que supongan, han cambiado la manera en las que otras personas investigan. Muchos artículos que se escriben ahora son parecidos a cosas que yo escribía hace 15 o 20 años.

¿Qué campos de la ciencia le han interesado especialmente?

Empecé mi investigación en análisis funcional y después he trabajado en métodos numéricos, en conversación con la geometría diferencial, en lo que hoy es un nuevo campo dentro de las matemáticas que todo el mundo conoce como es la integración geométrica, término que yo inventé. Al hilo de la integración geométrica también trabajé con la teoría de los sistemas dinámicos y la mecánica clásica, los problemas hamiltonianos.

¿Cómo llegó a la idea de integración geométrica?

Estaba latente en varias comunidades y, en el caso concreto de los sistemas hamiltonianos, esa línea de trabajo había sido emprendida con mucho vigor en China, por el profesor Feng Kang. En el año 1987 me invitaron a ir a China un mes, y tomé contacto con todos estos enfoques. Luego traje los conceptos a Europa, y más gente empezó a trabajar en ello.

¿Cómo se le ocurrió el nombre?

En el año 1995 me invitaron a dar una conferencia en Inglaterra que sintetizase los avances de los últimos 10 años en el campo, y pensé en “integración geométrica”, porque la geometría era el denominador común de este nuevo enfoque.

¿En qué consiste este método?

Los métodos numéricos buscan dar una solución calculable de una cierta magnitud de interés que no puede calcularse analíticamente. Desde que se desarrollaron los métodos numéricos modernos en los años 40 y 50, con la introducción del ordenador, el análisis del método se basaba en ver lo cerca que quedaba el número obtenido de la respuesta verdadera, y sin embargo hay muchas aplicaciones en las cuales este enfoque no basta, sino que la solución que damos tiene que tener propiedades de tipo geométrico. De alguna manera, si dibujásemos las soluciones numéricas y verdaderas han de tener la apariencia geométrica adecuada.

¿En qué trabaja actualmente?

En los años recientes he ido desarrollando un interés en las relaciones de todo esto con el cálculo de probabilidades y los procesos estocásticos. Es notable que la integración geométrica también tenga algo que decir en este contexto.

En [la investigación en] métodos numéricos hay muchos problemas pequeños, y todo es perfectible

¿Qué problema matemático cree que constituye el reto más grande actualmente en su campo? 

El ámbito de los métodos numéricos es diferente a otros ámbitos de las matemáticas, donde hay grandes problemas, como los llamados Problemas del Milenio, y ciertas reglas para saber si el problema se ha resuelto o no. En métodos numéricos el planteamiento es menos ambicioso, hay muchos problemas pequeños, y todo es perfectible, si para un problema encontramos un algoritmo que creíamos muy bueno, se podrá mejorar. La solución ideal al cabo de diez años ya no lo es, porque todavía se puede dar un pequeño retoque que mejore los resultados.

¿Cuáles han sido sus últimos resultados? 

He escrito una serie de artículos en conjunto con Ander Murua, de la Universidad del País Vasco, y con Philippe Chartier, de Rennes (Francia), en los que utilizamos técnicas que habíamos aprendido de la integración geométrica para dar un planteamiento completamente distinto de la  técnica de promediado en sistemas dinámicos, lo que supone una conexión muy potente e insospechada entre dos partes de la matemática.

“Mis artículos han cambiado la manera en la que otras personas investigan”

¿Por qué decidió dedicarse a las matemáticas?

En el Bachillerato tuve un profesor de Física excepcional: el padre Oñate, ya fallecido. De mi curso y de los cursos  anteriores, el número de matemáticos y de físicos es altísimo. La clave de aquello es que a Oñate le gustaba mucho la física, y aprendíamos en un laboratorio, haciendo experimentos. Aquello me motivó mucho, y fui a la facultad a estudiar Física, pero allí fue al revés, los profesores de Física que tuve no me gustaban, era todo muy teórico. Entonces pensé que si no iba a hacer experimentos, me metía a matemáticas: puestos a hacer ecuaciones, ya del todo. Cambié de carrera, aunque siempre he tenido una vinculación de mi investigación con la Física. Hice la carrera y el doctorado en Análisis Funcional en la Universidad de Valladolid. Luego me fui a la Universidad de Dundee en Escocia, a un curso de postdoctorado muy completo, ya que en España entonces no había prácticamente nada de métodos numéricos. Este curso me permitió en poco tiempo aprender mucho.

La situación ha cambiado mucho desde entonces. Como fundador de la Sociedad Española de Matemática Aplicada (SEMA) y vicepresidente de la Real Sociedad Matemática Española (RSME), ¿cuál es su visión del estado actual de las matemáticas en España?

La respuesta que voy a dar hoy, en 2013, es muy distinta a la que hubiera dado hace cinco años. Entonces hubiera dicho que las matemáticas en España han tenido un desarrollo que jamás hubiera imaginado cuando yo empecé. La primera vez que fui a un congreso internacional, en el año 1986 o 1987, nos preguntaron, a otro compañero y a mí, de dónde veníamos y cuando respondimos comentaron: “¡De qué países más raros sois”. Mi compañero era de Sri Lanka. En el campo de los métodos numéricos, en 1986, España era como Sri Lanka. Esta situación mejoró tremendamente hasta hace unos años en cuanto al número de matemáticos, proyección internacional, revistas… Por tanto,  hace cinco años hubiera contestado que el reto era mejorar la calidad: cuantitativamente ya estamos donde nos correspondía, por el número de españoles que somos, pero faltaba dar un salto en calidad: tratar problemas de más envergadura, tener gente que gane la medalla Fields, etc.

La política científica en España durante los últimos años ha sido un desastre: se ha cortado la entrada de las nuevas generaciones, que es lo más importante para cualquier comunidad científica

¿Qué respondería ahora?

Desgraciadamente la política científica en España durante los últimos años ha sido un desastre: se ha cortado la entrada de las nuevas generaciones, que es lo más importante para cualquier comunidad científica. Se viven momentos de una escasez de recursos totales, combinada con una hiperburocratización de todos los procesos. Como no se remedie rápidamente la situación va a dar al traste con gran parte de lo que habíamos conseguido en los últimos 35 años.

¿Cómo cree que puede remediarse?

En España tenemos que aceptar que no estamos en una crisis; por definición, una crisis es un cambio súbito que ocurre en un corto periodo de tiempo. Estamos en un escenario distinto, y por tanto tenemos que adoptar unas políticas adecuadas a esa situación, que tienen que pasar por cerrar determinadas estructuras que no sean imprescindibles o de especial interés y mantener en un buen nivel de dotación las partes más importantes. Sin embargo, estamos haciendo lo contrario: cortar el 25% a todo el mundo, y eso lleva a la muerte de todos.

¿Qué estructuras considera prescindibles?

Habría que jerarquizar las actuaciones y suprimir órganos que están duplicados, grados con bajo número de alumnos, etc. Es un problema políticamente muy difícil, por eso no se está haciendo nada.

El talento y la excelencia requieren una cierta concentración geográfica.

¿Qué proyectos potenciaría?

El ICMAT es un ejemplo. Es un centro nuevo que hay que mantener en un estado de dotación económica razonable. Su presupuesto nunca estará en el nivel de sus homólogos en Alemania o EE.UU., pero es una apuesta por la excelencia. Toda la comunidad tendría que ver que éste, o el que fuera, es nuestro centro de referencia, y no tratar paralelamente de tener cada uno en nuestro pueblo un instituto, que es algo económicamente inconcebible. Además, el talento y la excelencia requieren una cierta concentración geográfica.

Usted fue rector de la Universidad de Valladolid durante ocho años. ¿Cómo ve el estado actual de las universidades?

España tiene un sistema de universidades que está al nivel que le corresponde. No hay una situación gravísima, que requiera hacer una ley nueva y empezar desde cero, como consideran algunos ministros. Dicho esto, es cierto que hay problemas, pero nadie da ningún paso  para su resolucion: ni los rectores ni las autoridades ministeriales. Por ejemplo, la falta de movilidad de estudiantes y de profesores, o la falta de diversificación de las instituciones. Tenemos la idea de que todas han de seguir el mismo patrón definido, pero esto no es bueno: tendría que haber una, dos o tres universidades españolas de referencia internacional, con muchos más recursos que cualquier universidad española actual, que estuviesen en posición de competir con los centros de excelencia extranjeros. Y paralelamente debería haber otras, con un modelo de servicio a la comunidad local, y con otros planteamientos en investigación. Mientras no aceptemos esto estaremos condenados a la situación actual: no tenemos ninguna universidad muy buena, pero tampoco tenemos ninguna muy mala. En los 100 primeros puestos de los rankings es cierto que no hay ninguna universidad española, pero tampoco hay ninguna si miramos los puestos del 1.500 al 2.000; son casi todas de EE.UU.

La Real Academia Española de Ciencias tiene un papel fundamental en cambiar la percepción social de la ciencia en España

Como presidente de la sección de exactas de la Real academia Española de Ciencias (RAC), ¿cuáles son los retos futuros de la institución?

La RAC tendría que tener un papel más enérgico que el que tiene, sobre todo en las relaciones entre la ciencia y la sociedad. El mundo es cada vez más científico, pero el pensamiento racional se bate en retirada, y cobra más importancia el pensamiento mágico. En la sociedad española hay una gran desconfianza hacia la ciencia, lo que hay que cambiar. La RAC tiene un papel fundamental en cambiar la percepción social de la ciencia en España.

Boletín ICMAT

El Instituto de Ciencias Matemáticas (ICMAT) lanza este boletín con el que quiere mostrar a la comunidad científica y a todos aquellos interesados en el avance de esta disciplina la actividad investigadora de excelencia que se lleva a cabo en el centro. En él se incluirán, además, contenidos matemáticos divulgativos dirigidos al público general. El boletín quiere ser un reflejo de lo que ocurre en el ICMAT y, de manera más amplia, en un centro de excelencia de investigación matemática. Se presentarán temas de interés relacionados con la investigación matemática actual, la actividad científica del centro y algunos de los perfiles desatacados de la comunidad científica.

Los autores de estos artículos son los propios investigadores del Instituto u otros matemáticos que colaboren con el ICMAT, además de un equipo especial dedicado a la comunicación de las matemáticas.

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Puede descargar los números publicados hasta ahora:

Primer número. Primer trimestre 2013

Segundo número. Segundo trimestre 2013

Tercer número. Tercer trimestre 2013

Cuarto número. Cuarto trimestre 2013

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