Revista Diario

Mis primeras semanas

Por Patricro93
Como ya mencioné en la primera entrada llevo de au pair desde Junio de este año, un mes y medio. Así que os voy a contar un poco cómo ha sido mi experiencia mis primeras semanas como au pair en esta familia...
Las primeras semanas fueron algo complicadas, por eso de estar en casa ajena y tener que adaptarme a la rutina de una familia por completo, sobre todo la primera semana, la cual fue una experiencia completamente horrible para mí.
Mi primer día como au pair (llegué un viernes para tener todo el fin de semana para conocer a los niños y a la familia sin estar "trabajando", por lo que el lunes empezaría mi rutina como au pair) el niño se puso enfermo y lo llevaron al hospital donde se quedó internado durante una semana. Así que, de un día para otro, me quedé yo sola con la niña a la que no le entendía nada de nada... No os creáis todo eso de que los niños hablan inglés, ellos hablan su propio idioma (y tardas un mínimo de dos semanas en entenderlos completamente, a veces). Por suerte los abuelos vinieron los primeros días para hacerme compañía y ayudarme con la niña.
Esa semana fue un caos total, y estuve cuidando de la niña un montón de horas... estaba bastante agobiada pero, por suerte, el niño se puso mucho mejor y volvió ese fin de semana a la casa.
Tenéis que saber, desde el principio, que irse a un país extranjero ya es duro de por sí. Y verse en una situación que te supera (como era para mí estar sola con la niña sin entender nada de lo que me decía, además de que no dejaba de llorar por estupideces, cosa que aún sigue haciendo) puede ser muy agobiante... Pero como con todo, si no te mata te hace más fuerte, así que sólo tienes que mantener la cabeza alta y seguir adelante.
A partir de mi segunda semana todo fue normal y, sin duda, muchísimo menos agobiante y más fácil de llevar. Empecé la rutina diaria de llevar al niño a la pre-school e ir a recogerlo todos los días, llevando conmigo en todo momento a la niña en el carricoche. Sin duda, el gran problema era que el niño no me tenía ninguna confianza ya que no había pasado tanto tiempo conmigo como la niña (en ese momento ya entendía bastante bien a la niña pero no al niño) y tampoco me veía como una figura de autoridad a la que respetar, por lo que más de una vez me montó el pollo tanto en la casa como en la calle.
El resto de las semanas fueron rutinarias, exceptuando algún que otro problema que tuve con los niños en días puntuales. Pero siempre lo he solucionado sin ningún problema y se los he comentado a los padres. Algo muy importante es la comunicación con los padres, a quienes les comento todos los días sobre cómo se han comportado los niños o si ha habido algún inconveniente que deba comentarles, por muy simple o tonto que pueda parecer..
Eso sí, las primeras semanas me costó mucho adaptarme a la rutina diaria de mi HF, a hacer las cosas como ellos quieren que las haga y, sobre todo, a hablar inglés las 24/7. Aún hay días en los que tengo que preguntarles si me pueden repetir lo que han dicho porque dependiendo del día, necesito concentrarme más en lo que dicen...
En general la familia es muy amable, los padres son muy simpáticos y muy agradables conmigo. La niña es bastante caprichosa, como cualquier niño de dos años y medio, y cada vez que le dices que no a algo se pone a llorar (eso le puede funcionar con los demás, pero estoy más que acostumbrada a las pataletas de los niños). El niño tiene sus días -o mejor dicho "sus momentos"- en los que ahora me quiere mucho y me da abrazos y besos, y luego me dice "you are not nice", también tiene sus momentos caprichosos y sus pataletas comparables con las de su hermana pequeña... La verdad es que creo que me cuesta más lidiar con el niño, sobre todo en sus momentos "quiero esto y lo quiero ya y como no me lo das lloro para llamar la atención y hacerte quedar mal".
La verdad es que, en el mes que llevo aquí, ya he conseguido bastante con la niña. Ya recoge sus juguetes una vez que ha acabado de jugar, aunque tengo que recordárselo cada vez que acaba de jugar; pero por algo se empieza. Y ahora si le digo que no a algo ya no llora a la primera (a menos que se haya encaprichado a más no poder en tener eso). Con el niño no he tenido mucho avance, está en la "etapa del no" (a pesar de que ya debería de haberla superado por completo). Algo de lo que me he dado cuenta, es que el niño de cuatro años y medio se sigue comportando como si fuese un niño de tres años en muchos aspectos, por lo que no sé exactamente cómo tratar con él en algunas ocasiones...

Volver a la Portada de Logo Paperblog