Revista Ciencia

Misión vegana: Reducir el consumo de productos animales en un 50% para 2040

Por Yve Ramírez @ecocosmopolita

No soy vegana. Tal vez llegue a serlo algún día, pero no quiero hacer promesas. Lo digo con la misma franqueza con que digo que mi basura de meses no cabe en un bote de vidrio, a lo Bea Johnson, por más que me gustaría que así fuera. Sin embargo, te cuento algo de lo que estoy modestamente orgullosa: desde el día 4 de noviembre (casi) no he comido carne. Comí una vez, aún en noviembre, porque me monté muy mal una comida con amigos -falta de experiencia-, he comido pescado creo que tres veces y, no se lo digas a nadie, pero no me resistí a un buen jamón un par de veces más. Y si, esto para mí es todo un logro.

Y tampoco ha sido un sufrimiento. Hace mucho que la carne (pollo y pescado incluidos) se había convertido en algo muy excepcional para mí, y siempre que la comía era porque la había preparado alguien más. Tomé la decisión de dar un paso más en el momento en el que descubrí que no solo no me apetecía la carne, sino hasta me producía un poco de rechazo. Así que dije basta. Eso sí, he querido hacerlo sin compromisos, sin ataduras y sin un plan predefinido (y sin castigarme por excepciones como los que ya te he confesado).

Ahora me he propuesto ir reduciendo los lácteos y ponerme más inflexible con la vigilancia del origen de los que lleguen a casa, para que al menos sean ecológicos. Sé que me costará más, por eso lo primero que quiero hacer es asegurarme de tener más alternativas disponibles en casa. Básicamente al queso, es que lo que nos pierde por aquí, porque leche casi ni compramos y sin yogur podemos vivir sin darnos cuenta. Ya te iré contando… De momento, me doy cuenta de que tengo que seguir los consejos de Julio Basulto para que este cambio de dieta no afecte mi salud.

Sobran razones para “veganizar” nuestra dieta

¿Y por qué todo esto? Por muchas razones. Pero ambientales y éticas principalmente.

Normalmente perdemos de vista que todo lo que consumimos tiene una huella ambiental, porque la vida moderna nos aleja del ciclo productivo y nos la hace invisible. Por eso no nos damos cuenta de que para producir un kilo de carne de ternera se pueden necesitar, de acuerdo a las condiciones de la producción, entre unos 3700 y 66000 litros de agua. Tal como lo estás leyendo, y no se me ha escapado un cero de más. Al menos estos son los datos que encontramos en el documental Cowspiracy, que te recomiendo encarecidamente ver para entender las magnitudes del impacto ambiental del consumo de carne.

Somos demasiados y, al menos en conjunto, comemos demasiada carne. No hay recursos suficientes para mantener este nivel del consumo, y ni hay planeta suficiente para absorber todos los residuos que produce esta industria por mucho más tiempo.

Además, cada vez se me hace más difícil convivir con la idea de que mi placer frente a un trozo de ternera o de queso sea a costa de animales que han sido convertidos en productos industriales durante toda su vida.

Podría escribir muchísimo sobre todas las razones que hay para reducir al mínimo posible nuestro consumo de productos de origen animal, sobre todo carne y lácteos, sin ser ninguna experta. Pero he preferido entrevistar a Cristina Rodrigo, portavoz de ProVeg España, entidad organizadora de la feria Vegan World, que se celebrará en Barcelona los días 1 y 2 de abril  (detalles al final del post).

Entrevista a Cristina Rodrigo, portavoz de ProVegan España

Comencemos por el principio, ¿Qué es ProVeg España?

ProVeg es una nueva organización provegana para la conciencia alimentaria cuya misión es reducir el consumo mundial de animales en un 50% para el año 2040. Trabajamos por un mundo donde las personas eligen una alimentación sana y deliciosa que es beneficiosa para todos los humanos, para los animales y para el planeta. En una primera fase, ProVeg estará presente en España, Alemania, Reino Unido y Polonia.

¿Cuéntanos quién es Cristina Rodrigo, y cómo llegaste hasta donde hoy te encuentras?

Soy portavoz de ProVeg en España. Me hice vegetariana hace 7 años y dos años después, vegana. Desde hace 5 años lucho como activista por los derechos de los animales y la difusión activa del veganismo. Durante este tiempo he trabajado y colaborado en diferentes asociaciones por los derechos de los animales. La llegada a España de ProVeg me permite seguir trabajando por aquello en lo que creo: un mundo en el que las personas escojamos una forma de vida más respetuosa con los animales, nuestra salud y el medio ambiente.

Misión vegana: Reducir el consumo de productos animales en un 50% para 2040
Cristina Rodrigo, portavoz de ProVeg y activista por los derechos de los animales.

Dieta vegana, hambre, derechos animales y degradación ambiental.

Algunos comemos demasiado mientras otros pasan hambre… ¿Tiene esto algo que ver con vuestra lucha?

Por supuesto. El despilfarro de los recursos está muy ligado al consumo de productos de origen animal. En 2014 la ONU se hacía eco de la necesidad de adoptar una alimentación libre de productos de origen animal para salvar al mundo del hambre. Tan solo nos hace falta fijarnos en los datos oficiales para darnos cuenta de esta realidad: según el tipo de animal, son necesarios hasta 20 kg de proteína vegetal para producir 1kg de proteína animal.

Por otra parte, la humanidad se enfrenta en nuestros días a algunos de los mayores retos ambientales de su historia. Cambio climático, pérdida de biodiversidad, contaminación de los espacios naturales… De qué formas nuestra dieta puede ayudarnos a hacer frente a esta situación de emergencia en la que hemos puesto a nuestro planeta?

La explotación ganadera es la principal causante del cambio climático. Es la mayor culpable de la contaminación de las aguas, de la deforestación, de la pérdida de biodiversidad…  La FAO ya lo recogía en su informe de 2006 “La larga sombra del ganado”. Por desgracia, esta situación no ha mejorado en la última década. Sin embargo, si reducimos de manera sustancial el consumo de carne, podemos frenar el coste que su producción tiene para nuestro planeta.

Más allá de los temas ambientales, el veganismo defiende la igualdad entre las especies. Me gustaría que explicaras este punto, “para no iniciados”.

La igualdad entre especies, o antiespecismo, es un término que se basa en el respeto a cualquier individuo, independientemente de su especie.

Por regla general sentimos una mayor empatía hacia aquellas especies con las que interactuamos más, como pueden ser perros y gatos en la cultura occidental. Esto nos lleva a asustarnos ante hechos como la matanza de perros de Yulin, mientras nos mantenemos indiferentes ante la explotación que sufren más 40 millones de cerdos en nuestro país cada año. El veganismo pretende luchar contra esta idea de diferencia y superioridad entre especies, promoviendo el respeto a la vida y a la libertad de todos los animales.

Misión vegana: Reducir el consumo de productos animales en un 50% para 2040

Ganadería. Animales convertidos en producto.

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A veces me choca una forma de “activismo” vegano que puede llegar a ser muy agresiva con todos los que no compartan esta forma de vida. Es una actitud que veo con frecuencia por parte de algunas personas -seguramente pocas pero que saben llamar la atención- y que creo que solo hace daño a la causa. ¿Cómo lo ves tú? ¿Lo notáis? ¿Lo véis como un problema dentro del colectivo, hay alguna reflexión de autocrítica sobre este punto?

Es algo sobre lo que dentro del colectivo no solo se reflexiona, sino que también se estudia y analiza. Por eso durante los últimos años el movimiento animalista ha experimentado un cambio hacia una comunicación en positivo. Las asociaciones que luchan por los derechos de los animales y la difusión del veganismo han cambiado sus estrategias, optando por una forma menos agresiva de comunicación. El motivo es la existencia de investigaciones que demuestran que esta forma positiva de transmitir información es más eficaz a la hora de promover el cambio.

Por ello, defender el veganismo a través del ataque, como tú lo describes, va siendo una situación cada vez más residual. Sin embargo, tal y como ocurre en otros movimientos de lucha contra la opresión de un colectivo, a veces resulta difícil gestionar la ira y el dolor que genera ser testigos de situaciones de injusticia.

Por un futuro vegano

¿Cuál es tu futuro ideal? ¿Crees que todos deberíamos acabar siendo veganos?

En mi visión de un mundo ideal ningún animal sería utilizado como recurso. Ni en alimentación, ni en moda, ni en cosmética, ni en ocio… Todos los animales, sin importar su especie, serían libres y tendrían su propio papel en este planeta, sin sufrir la explotación del ser humano.

Más que plantearnos si todo el mundo debería acabar siendo vegano, deberíamos reconocer la necesidad real de que se redujera, a nivel mundial, el consumo de productos de origen animal. No solo por el el bien del resto de animales, sino también por nuestra propia supervivencia.

Un punto de conflicto cuando hablamos de veganismo desde un punto de vista ético está en las poblaciones rurales que dependen de la pesca tradicional o de la agricultura de supervivencia.

Plantearse un veganismo mundial, por llamarlo de algún modo, es algo poco factible. Es mucho más importante actuar en aquellos lugares y sociedades donde sí existen opciones de elección real que no se están aprovechando. Los países del primer mundo son los principales consumidores de carne.

En el último post que publicamos en La Ecocosmopolita, que iba sobre moda, tocamos otro tema conflictivo: Cuando hablamos de veganismo en la moda, sobre todo en lo que se refiere a calzado, me preocupa un poco que las alternativas veganas sean ahora muchas veces de plástico. ¿Me podrías explicar tu opinión sobre este tema?

Afortunadamente cada vez se desarrollan más alternativas respetuosas no solo con los animales, sino también con el medio ambiente. Las últimas innovaciones en este ámbito huyen de los plásticos y aprovechan fibras vegetales para fabricar lo que se conoce como “cuero vegano”. Se crean tejidos sostenibles de alta calidad, visualmente muy parecidos a la piel, a partir de fibras de piña (piñatex), de hongos (muskin) o, incluso, del residuo que se genera en la producción de tofu.

Bueno, ¡ojalá que estos tejidos se hagan más accesibles para todos muy pronto…! Volvamos ahora a la alimentación: ¿los “lunes sin carne” sirven de algo?

Sobre este tema hay opiniones muy diversas. En mi opinión, todo suma. Hay estimaciones de que tan solo no consumiendo carne los lunes durante un año se consigue salvar simbólicamente la vida de 14 animales. Más allá de estas cifras, los lunes sin carne son una buena forma de iniciar a las personas en una alimentación a base de vegetales. Así es más fácil darse cuenta de lo variada, divertida, sabrosa y saludable que es la alimentación 100% vegetariana. Si se atreven a probar porque es solo un día a la semana y les acaba gustando, ¿por qué no plantearse hacerlo más días o, incluso, para siempre?

¿Cómo “veganizar” nuestra vida?

¿Qué consejo darías a una persona que entra en conflicto con su dieta a partir de la información que recibe? ¿Cómo comenzar el cambio?

En primer lugar le agradecería que haya abierto los ojos y que tenga ganas de cambiar para mejorar el mundo.

No hay una fórmula mágica para hacerse vegano. Hay personas a las que les funciona mejor un abandono progresivo de productos de origen animal y otras que lo hacen de manera radical. Lo que sí aconsejamos siempre es que se busque información nutricional profesional para aprender a comer de manera saludable (esto solo suele ser necesario al principio). Además, a título personal, considero muy recomendable buscar información sobre los motivos por los que adoptas esta nueva forma de vida. La información es siempre poder. También el conocer a gente que tenga tus mismos valores. Esto ayuda a sentirnos comprendidos y a facilitarnos el cambio.

Ya que nos aconsejas informarnos,  ¿por qué no nos recomiéndanos un libro y un documental para saber más sobre el veganismo?

Un libro: “Por qué amamos a los perros, nos comemos a los cerdos y nos vestimos con las vacas” de Melanie Joy, cofundadora de ProVeg, y un documental, “Earthlings” (Terrícolas), que es el que hizo que yo diera el primer paso hacia una alimentación 100% vegetariana.

Misión vegana: Reducir el consumo de productos animales en un 50% para 2040

Melanie Joy. Veganismo- Por qué amamos a los perros, comemos cerdos y nos vestimos con las vacas

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Mil gracias a Cristina por dedicarnos este ratito para ayudarnos a entender la necesidad de un cambio urgente de dieta. Ahora, antes de despedirme, te dejo toda la información sobre Veggie World.

Misión vegana: Reducir el consumo de productos animales en un 50% para 2040

Veggie World. Feria vegana internacional, en Barcelona

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La feria Veggie World se celebrará los días 1 y 2 de abril de 2017 en el C.C. Arenas de Barcelona.
En ella se reunirán expositores de alimentación, salud, belleza, moda, decoración, además de showcookings y conferencias. Todos con un denominador común: sostenibilidad, respeto al medio ambiente y a los animales.

Más información en la web de Veggie World, Facebook, Twitter e Instagram.


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