Revista Cultura y Ocio

Monasterio. Eduardo Halfon

Por Mientrasleo @MientrasleoS

Monasterio. Eduardo Halfon
     "Tel Aviv era un horno. Nunca supe si en el aeropuerto Ben Gurión no había aire acondicionado o si ese día no estaba funcionando o si tal vez alguien había decidido no encenderlo para que así los turistas nos adaptáramos rápido a la pastosa humedad del Mediterráneo. Mi hermano y yo estábamos de pie, agotados, desvelados, esperando a que salieran nuestras maletas. Era casi media noche y el aeropuerto ya no parecía un aeropuerto."
     Sin un motivo concreto este libro me atrajo desde el primer día. La cubierta supongo, el gris, la cara de una infancia que enfurruñada... quien sabe. Pero tenía que leer su interior, a veces pasa. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Monasterio.
     Conocemos a Eduardo cuando llega a Israel acompañado de su hermano. No quiere estar allí, pero su hermana se casa con un judío ortodoxo y tienen que acudir a la boda. Durante los días previos a dicha boda descubrirá su interior en la ciudad y se reencontrará con una mujer de su pasado.
     Monasterio es una novela de búsqueda de la identidad. El protagonista de la historia, guatemalteco de nacimiento, viaja a su pasado, a sus raíces y convicciones al llegar a Israel. Descubre que su concepto de ser judío solo a ratos lo incomoda, en realidad parece sentirse incómodo muchas veces ante el simple concepto religioso. Y sus dudas se transforman en preguntas, en miradas al pasado, a sus antepasados y también en una búsqueda no consciente de sensaciones al realizar actos aparentemente sencillos como tocar el Muro de las Lamentaciones. Con ello, junto con su reencuentro con una vieja conocida de apenas un día, nos enseña las dudas de un hombre que quiere ser pero no quiere ver. No le gustan los cambios que ve en su hermana, que se ha radicalizado en la práctica religiosa, pero él mismo acude a la boda y pregunta por cada tradición con la que se encuentra. Quiere conocer, pero no quiere ver... parece incongruente, pero así es el alma humana muchas veces y no nos lo parece a medida que nos lo relata en este puñado de páginas.
     Toca algún tema complicado, como de pasada, con la normalidad de quien lo ve allí en la calle a diario y no desde la crítica televisiva que tal vez es la que percibimos nosotros. Es inevitable. Pero sobre todo me han gustado sus palabras. La serenidad, la casi musicalidad que incita a leer alguna de sus partes en voz alta. Porque es un libro medido, cuidado, meditado. Poco más de cien páginas que provocan el placer de las buenas letras. Al igual que el resto de la obra de Halfon que ha pasado por mis manos. Tal vez sea porque, este sí, deja un poquito suyo en cada libro. Sin tapujos.
     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?
     Gracias

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