Revista Cultura y Ocio

Morrissey: el pop como clásico de la literatura

Publicado el 12 febrero 2014 por Daviddedorian
Hablemos de Morrissey, su reciente `Autobiografía´ y su trabajo lírico más allá de sus coléricas declaraciones... 
“Los Beckham deberían ser apaleados por insoportables” “Los grupos españoles son malos, pero tranquilos, los ingleses son mucho peores”. Esto es ser cortés y amable, además de demostrar que Morrissey, a pesar de lo que parezca, puede ser magnánimo y simpático. El genial ex cantante de Smiths ha publicado recientemente una autobiografía en la que no deja títere con cabeza y que a buen seguro es uno de los libros con menos desperdicio del panorama literario actual. ¿Y dónde lo ha publicado? Ni más ni menos que en la colección de Penguin Classics, junto con otros grandes como Cervantes, Shakespeare, Borges o su admirado Wilde. ¿Por qué no? ¿Acaso se les ocurre alguien con más frases provechosas sobre la vida y la actualidad por metro cuadrado?
Para quien no lo conozca o solo lo conozca por encima, diremos que Steven Patrick Morrissey es el Oscar Wilde de los obreros y, al parecer, el único personaje sin pelos en la lengua en cuestiones sociales y de vital importancia para la Humanidad en el mundo de la música pop. Su obra como vocalista y co-escritor del impagable legado de The Smiths, le convirtieron en uno de los músicos más originales y de las personalidades más lenguaraces de los años 80 y sucesivos, ya con una extensa y fructífera carrera en solitario. Sus diatribas contra la monarquía inglesa y contra el consumo de carne son bien conocidas, pero ¿y su obra lírica? Aquí haremos un repaso de algunos de sus momentos más espectaculares, tanto en las viperinas declaraciones de su vida pública como en su tremendo trabajo musical-literario.

La experiencia de Morrissey escribiendo sobre la vida de alguien no es nueva, ya que la primera incursión en el mundo del arte por parte de Morrissey no fue para coger un micrófono, sino para escribir la biografía de una de sus estrellas particulares con James Dean is not dead. Aunque esta vez no se ha tratado de la vida ajena de un gran actor, no podemos dejar pasar de largo el alto grado de leyenda que se ve reflejado en Autobiography. La compleja personalidad de Steve puede vislumbrarse a través de cualquier biografía sobre la banda y su persona. Un tipo tímido, esquivo, taciturno, solitario, introvertido, sexualmente ambiguo, de gran intelecto y dotes atléticas, en definitiva, rarete, que creció en los suburbios de Manchester en medio de las fuertes crisis sociopolíticas de la Inglaterra de los 70 y salvaguardando su espíritu en la buena literatura y en grupos como New York Dolls o artistas como David Bowie. Todo comenzó cuando Morrissey conoció en un concierto de Patti Smith a Johnny Marr, un tipo espabilado y hecho a la calle, que le llamó la atención sobre su voz y con el que emprendería el noble arte de la confección de canciones, para convertir a su banda, The Smiths, en la más influyente desde los 80 para el pop británico. Desde su primer lanzamiento discográfico, Morrissey dejó muy claro sus intenciones de facturar una lírica sombría y bella, repleta de romanticismo postmoderno y no exenta de esa fina ironía trágica extraída de Wilde, con un cúmulo de dramáticas viñetas a través de sus contagiosas canciones y su voz melismática en tono barítono de evocador falsete. Pero además, la maestría de Morrissey, más allá de su particular voz y de sus sensibles letras, radica en la sabia utilización del icono popular como catalizador para un gran público: Alain Delon, James Dean, Virginia Woolf, Jean Marais, Terence Stamp, Elvis o él mismo, han pasado por las portadas de sus trabajos. Y es que, puede que Morrissey sea inútil para realizar actividades cotidianas, pero nadie mejor para llevar la cultura pop a nivel de historia:“No puedo sobrevivir en situaciones normales. No puedo enfrentarme a la rutina de un trabajo. No puedo hablar afablemente con mi vecino. Pero lo que los otros consideran situaciones poco comunes y embarazosas, a mí me resultan glamorosas y agradables” La bien llevada ambigüedad de Morrissey y sus ataques contra todo bicho viviente que no sea de su agrado, han alimentado a la prensa musical y a la no musical del Reino Unido durante décadas, dejando a la altura del betún las tibias y anodinas declaraciones de la mayoría de los grupos de su generación y siguientes, por los que Mozzer no parece sentir ninguna piedad: “Robert Smith [The Cure] es un quejica”, “The Cure es una nueva dimensión de la palabra basura”, “Madonna está más cerca de la prostitución organizada que cualquier otra cosa”, “Está haciéndose notar todo el tiempo y explicándonos su vida personal. A nadie le interesa. Debería largarse” (sobre Elton John), “Bob Geldof es un personaje repugnante. Band Aid fue la plataforma más santurrona que ha existido jamás en la música popular”, “Son muy mansos conmigo. Que Dios bendiga a Noel, pero busco algo con más mordiente y rabia”, (sobre Oasis). ¿Han tenido suficiente? Esto es solo parte de a lo que al mundo del pop se refiere. Como vegetariano militante ha hecho apología -desde Meat is murder- de su virulencia contra cualquier comedor de carne. “Huelo carne quemada. Y rezo a Dios para que sea humana”, declaró sobre el escenario en Coachella, o “¿Viste en las noticias cómo maltrataban a los animales? Es absolutamente terrorífico. No puedo dejar de pensar que los chinos son una subespecie”, “Vivimos en un mundo criminal, como han demostrado los eventos en Noruega, con 97 muertos. Pero eso no es nada comparado con lo que pasa cada día en McDonald’s y Kentucky Fried Mierda” y para mezclar ambos mundos esta perla: “El rinoceronte está ahora más o menos extinguido y no es a causa del calentamiento global o los hábitats en peligro. Es a causa de los bolsos de Beyoncé” Aunque sus más furibundas embestidas se las otorga a la realeza británica, comenzando porque su banda viste en ocasiones camisetas con el slogan “Odiamos a William y Kate” y en contadas ocasiones les ha deseado la muerte. Y no solo a la realiza británica: “La pena del atentado del IRA en Brighton es que Thatcher salió ilesa”, aunque como bien sabemos la prefiere en la guillotina: The kind people/ have a wonderful dream/ Margaret on the guillotine/ Cause people like you/ make me feel so tired/ When will you die?” (“La gente buena/ tiene un sueño maravilloso,/ Margaret en la guillotina,/ porque la gente como tú/ me hace sentir tan cansado…/¿Cuándo te morirás?) Tras su muerte, Morrissey, ni corto ni perezoso hizo circular por los medios una destructiva carta en la que tachó de barbárica a la Dama de Hierro declarando que “era el terror sin un átomo de humanidad”Y no le faltó razón. La otra cara de Morrissey, porque sin una no existe la otra, es esa sensibilidad abocada a lo dramático que tan bien sabe expresar en sus canciones, a través de contundentes líneas, y que le han hecho escribir muchas de los temas pop más geniales desde los 80. Su extremismo es bien conocido en el mundo de la música (“Mantengo que si tu cabello está mal, toda tu vida está mal”) desde que This charming man pegara fuerte: “I would go out tonight/ but I haven't got a stitch to wear (“saldría esta noche pero no tengo nada que ponerme”) o “A jumped-up pantry boy/ who never knew his place” (“Un chico presuntuoso que no sabe estar en su sitio”). Una lírica muy rica con gran carga romántica y un “dos contra el mundo” siempre presente (“No, it's not like any other love/ this one is different - because it's us/ But I know my luck too well/ and I'll probably never see you again”: “No es como cualquier otro amor porque es nuestro, pero conozco mi destino muy bien y sé que seguramente nunca volveré a verte”), siempre ácido (And if you must to go to work tomorrow/ well, if were you i wouldn´t bother/ for there are brighter sides to life/ and i should know because i ve seen then/ but not very often”: Y si tienes que ir a trabajar mañana/ si yo fuera tu no me molestaría/ hay mejores en lugares en la vida en los que estar/ lo sé porque los he visto/ aunque no por mucho tiempo”), siempre con un trasfondo de desastre ante la vida. No hay más que echar un vistazo a algunos de sus títulos con Smiths y en solitario para darse cuenta de lo cenizo de sus historias: “Last night a dreamt that somebody love me” (“Anoche soñé que alguien me amaba”), “Heaven knows i´m miserable now” (“El cielo sabe que soy miserable ahora”), “Miserable lie” (“Mentira miserable”), “I know it´s over” (“Sé que se ha acabado”), “Plase, please, please, let me get what i want”(“Por favor, déjame conseguir lo que quiero”), “Still ill” (“Todavía enfermo”), “Unhappy birthday” (“Cumpleaños infeliz”), “Girlfriend in a coma” (“Novia en coma”), “I started something i couldn´t finihsed” (“Empecé algo que no pude acabar”), “Life is a pigsty” (“La vida es una pocilga”), “Maladjusted” (“Inadaptado”) o “Years of refusal” (“años de negación”). Si bien su lado caustico y mordaz se encuentra igualmente presente: “The more you ignore me the closer i get” (“Cuanto más me ignoras más que acerco”), “We hate our Friends when become successful (“Odiamos a nuestros amigos cuando se hacen exitosos”), “Sweet and tender hoologan” (“Dulce y tierno hooligan”), “You just haven´t earned yet, baby” (“No te lo has merecido todavía, cariño”), “Pretty girls make graves” (“Las chicas bonitas cavan tumbas”) o “I want the one i can´t have” (“Quiero al único que no puedo tener”).

Ante todo, Morrissey ha legado al mundo un estupendo catálogo de música pop con canciones magníficas y emocionantes, contagiosas y, en su mayoría, de tono alegre y risueño, agridulces, entre las que se encuentran algunos grandes éxitos de todos los tiempos que, aunque no conozcas al personaje, seguramente hayas oído alguna que otra vez sin saber ubicar su pegadizo estribillo. Los artistas y grupos que de una manera u otra acusan influencias de su estilo vocal y su glamour decadente son legión, pero su marca sigue siendo única e inimitable. Ahora, con su Autobiografía, antes de publicarse ya convertida en clásico, descubriremos en profundidad el universo tan peculiar de este hombre encantador que tanto tiene que enseñar y mostrarnos aún, y del que quedan por explotar la gran mayoría de sus joyas musicales como espejos si todavía no has entrado en su fascinante mundo. Más allá de que tengamos a nuestra disposición una atractiva biografía de puño y letra del mismo autor, lo más importante de todo este tinglado es, que gracias a su inserción en una colección tan importante como Penguin Classics, la música pop ha dado un paso importante para posicionarse como parte esencial de la historia y una de las fuentes más notables de nuestra cultura colectiva. © David de Dorian, 2014Ilustración Morrisey Nuno Gomes
(Ilustración: Nuno Gomes)

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