Revista Cultura y Ocio

'Némesis', de Philip Roth

Publicado el 27 octubre 2014 por Carm9n @Carmenyamigos
'Némesis', de Philip Roth
"El primer caso de polio de aquel verano se produjo a comienzos de junio, poco después del Día de los Caídos, en un barrio italiano pobre que estaba en el otro extremo de la población donde nosotros vivíamos."

Así comienza mi primer libro de Philip Roth y el que, según propias palabras del autor, será su última obra. Con recelo, con dudas y cierta desconfianza comencé, he de reconocer, la lectura de Némesis. El recelo y las dudas que, en mi caso, produce el desconocimiento de un autor al que se mira desde la distancia traicionada por ciertos prejuicios que no se sabe exactamente de donde provienen. Pero, o es que estaban estos prejuicios poco arraigados o es que la buena literatura es increíblemente poderosa, porque apenas diez páginas después estaban olvidados ya, entregada como me encontraba, a la lectura de esta estupenda novela.
Némesis se titula. Némesis, la diosa justiciera que equilibra la fortuna y el infortunio de los hombres, que azota con alguna desgracia a los humanos dominados por la soberbia. Némesis, castigo. Buen título.
Philip Roth ha escrito una novela sobre la culpa y el remordimiento, el perdón y la muerte. Y para ello se ha valido de un trágico hecho acontecido en su ciudad natal: la epidemia de polio que castigó Newark en 1944.  Si todas la enfermedades epidémicas, las pestes que caen como azotes no se sabe bien de dónde ni por qué, son de difícil comprensión y asimilación, dejando a la población sumida en la desesperanza y el desamparo, una enfermedad que ataca principalmente a niños y muchachos se siente todavía más brutal e inconcebible. La polio, en aquellos tiempos anteriores a la vacuna que la ha extinguido prácticamente, significaba sufrimiento, dolor, fiebre, parálisis, pulmones de acero y, en el peor de los casos, la muerte.'Némesis', de Philip Roth
Y Bucky Cantor es el protagonista de esta historia. Bucky, que se ha criado sin madre ni padre bajo los atentos cuidado de sus abuelos maternos, que le han educado en la religión de sus antepasados y en la convicción de que en la vida hay que hacer lo que corresponde y cumplir con el deber en cada momento. Bucky,  profesor de educación física en la escuela de Chancellor Avenue y director de la escuela de verano. Bucky, criado en un barrio pobre y enamorado de Marcia, su novia, de familia adinerada e hija de un médico de prestigio. Bucky, que se avergüenza de ir de civil y no haber podido ir al frente como sus amigos Dave y Jake por sus problemas de vista; Bucky, el deportista, el hombre seguro y sereno, admirado por todos sus alumnos, el hermano mayor. Bucky, que tenía ese verano 23 años.
Y en ese verano de 1944, bajo el calor abrasador de un sol inmisericorde, el pánico, el histerismo empieza a hacer mella. El germen del temor llega al barrio judío antes incluso que el de la polio que, finalmente, acaba por enfermar y matar a algunos alumnos de Bucky.
A pesar de las ruegos de su novia, que se encuentra en un campamento como monitora, para que acepte ocupar una plaza vacante como entrenador de deportes acuáticos y se vaya con ella, Bucky siente que debe quedarse, que es su deber. Pero ese alto sentido de la responsabilidad que su abuelo le había inculcado se desmorona y decide irse al campamento, a Indian Hill, el paraíso, y dejar atrás el infierno de Newark, un infierno de dolor, enfermedad y muerte.
Bucky recuerda aquí a Nissen Piczenik, personaje central de El Leviatán de, por cierto, otro Roth, en este caso Joseph Roth. Bucky, como el viejo Nissen, acaba por traicionarse a sí mismo. Y traiciona además a su difunto abuelo, sus ideales, y buscando aire fresco, salud, tranquilidad y una existencia en paz y bajo control, alejada del dolor y el sufrimiento, del pánico y el temor acaba por perder "una conciencia con la que pudiera vivir."
'Némesis', de Philip Roth
En este primer acto  de Némesis se nos presenta la situación, el planteamiento de la historia. En los dos siguientes se desarrollarán el nudo y el magnífico desenlace final y se plasmará el verdadero sentido de la obra, el análisis y estudio, como decía, de la culpa, agravada, como se verá, por un suceso que no mencionaré aquí para no estropear l a sorpresa a los posibles lectores.
La culpa es una emoción inmovilizante. Si la polio inmoviliza y paraliza el cuerpo, la culpa y el remordimiento encierran al individuo en un círculo cerrado del que cada vez le resulta más difícil salir y le anclan al pasado. Bucky parece poder escapar de la polio, alejarse de ese Dios cruel que permite la matanza de niños y de su indignación hacia él.
"En cuanto a Dios, resultaba fácil tener un alto concepto de él en un paraíso como Indian Hill. Las cosas eran distintas en Newark, como lo eran en Europa o en el Pacífico, en el verano de 1944."
Pero quizá le resultará más difícil escapar de ese sentimiento de culpa y lograr encontrar el perdón, su propio perdón. O quizá su destino ya estaba trazado de antemano. Pero entonces, si fuese así, la culpa no tendría ya sentido. Como decía Nietzsche,
"Únicamente porque el hombre se tiene por libre, no porque sea libre, siente el arrepentimiento y el remordimiento."
Némesis es una novela perfecta en su estructura, en la dualidad de las voces narrativas, en el planteamiento y el desarrollo de la trama con un suspense in crescendo. Es además una obra de lenguaje sencillo, que no facilón, con un estilo inicialmente casi periodístico pero que va poco a poco tornándose más literario. Es una obra profunda, como las pasiones humanas. Poco más puedo añadir ya. La novela de Philip Roth me ha emocionado y conmovido profundamente.
"(El abuelo) alentaba al muchacho a que se defendiera como hombre y como judío, y a que comprendiera que sus batallas nunca terminan y que, en la implacable escaramuza que es la vida, 'cuando tienes que pagar el precio, lo pagas'."


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