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Nightwatch: El peor trabajo del mundo.

Publicado el 10 julio 2012 por Fantomas
Nightwatch: El peor trabajo del mundo.“Nightwatch” (1997), es un thriller de horror del director Ole Bornedal, el cual está protagonizado por Ewan McGregor, Josh Brolin y Nick Nolte. Martin Bells (Ewan McGregor) es un joven estudiante que consigue un trabajo como guardia de seguridad en el depósito de cadáveres de un hospital. Durante ese mismo período, se producen una serie de crímenes de carácter sexual cuya autoría le termina siendo atribuida por la policia. Ahora con el tiempo en su contra, deberá demostrar su inocencia.
Nightwatch: El peor trabajo del mundo.
A mediados de la década del noventa, el director danés Ole Bornedal irrumpiría en la escena internacional con el thriller “Nattevagten” (1994), una cruda historia de suspenso centrada en un joven estudiante que para pagar sus estudios consigue trabajo como guardia nocturno de una morgue, al mismo tiempo que un desconocido comienza a cometer una serie de horribles crímenes sexuales. La cinta, que causó una gran polémica al momento de su estreno, llamaría la atención de la productora norteamericana Miramax, que eventualmente compraría los derechos de la misma. Con la intención de que la inminente adaptación no se viera afectada por las inevitables comparaciones con el film original, el cual aún estaba demasiado presente en el inconsciente colectivo, los ejecutivos de la Miramax prefirieron archivar el proyecto por algún tiempo. Dos años después, contratarían al mismo Bornedal para dirigir la adaptación, y al director y guionista Steve Soderbergh para “sanitizar” el guión original. Y es que entre otras cosas, “Nattevagten” contenía una escena de sexo oral en un restaurante, un par de escenas de sexo en la morgue, y una secuencia en la que un joven vomita dentro de una fuente bautismal. Todo esto fue blanqueado por Soderbergh, lo que le trajo varios problemas con Bornedal quien realizó una serie de cambios de último minuto que terminarían por afectar el producto final. En “Nightwatch” el protagonista es Martin Bells, un joven estudiante de derecho quien se encuentra en el último semestre de su carrera, y que cuya imposibilidad de cubrir los gastos de sus estudios universitarios lo llevan a aceptar un trabajo como guardia nocturno de la morgue de un hospital. Para su mala suerte, al mismo tiempo que él comienza a trabajar en el escalofriante lugar, la ciudad empieza a ser amenazada por un sádico asesino serial con una marcada fijación por las prostitutas, quien no contento con mutilarlas, tras asesinarlas tiene relaciones sexuales con sus cadáveres. A raíz de un peligroso juego en el que se embarca junto a James Gallman (Josh Brolin), quien es su mejor amigo, Martin termina convirtiéndose en el principal sospechoso de los asesinatos, cuya investigación está a cargo del excéntrico Inspector Thomas Cray (Nick Nolte), quien parece creer en su inocencia. Ahora con el tiempo en su contra y con una serie de pruebas que lo apuntan como el responsable de los cruentos hechos que han ocurrido en los últimos días, Martin tendrá que averiguar quién es el verdadero asesino antes de que este destruya por completo su vida y la de sus cercanos.
Nightwatch: El peor trabajo del mundo.
La combinación de morgues, necrofilia y asesinos seriales funciona como el combustible necesario para dar vida un thriller que se apoya principalmente en su ambientación. Bornedal logra crear una sensación de constante peligro, donde la maldad es algo que prácticamente se puede percibir en el aire, y la cual parece residir en los angostos y oscuros pasillos del edificio mortuorio. Es precisamente en este aspecto que la cinta se destaca. Gran parte de los corredores del subterráneo que alberga la morgue presentan un grave problema de iluminación, lo que se contrasta con lo enceguecedor de las luces del cuarto que alberga los cuerpos de los recién llegados, que es precisamente lo que el protagonista y los espectadores no desean ver. Además existe un cuarto repleto de frascos con fetos y químicos, y otra habitación a la que según el antiguo guardia nocturno, “es mejor no entrar por sanidad mental”, lo que completa la idea de que algo siniestro reside en ese lugar. En gran medida, es este mismo guardia en retiro (Lonny Chapman) quien en base a viejas historias, mitos y experiencias pasadas, le otorga al edificio un cariz especial, dando a entender que las condiciones laborales de este particular trabajo pueden llevarte fácilmente a la locura si no sabes sobrellevar el poder sugestivo que estas ejercen. Es precisamente por este motivo, y por un viejo incidente que protagonizó varios años antes un guardia que trabajó en el lugar, que se vio involucrado en un complicado escándalo, que gran parte de los compañeros de trabajo de Martin comienzan a verlo como sospechoso. Su comportamiento errático tampoco ayuda demasiado, el cual es alimentado por su amigo James, quien últimamente ha declarado que nada lo emociona, lo que lo ha llevado a realizar actos que supongan algún tipo de peligro. La actitud de este personaje es lo que nos recuerda que esta cinta básicamente es una historia de misterio en la que la principal interrogante es la identidad del asesino, dejando sus motivaciones en un segundo plano. Y es que como bien explica el personaje de Nick Nolte: “Hay asesinos que no necesitan justificar lo que hacen. Solo lo hacen. Las explicaciones son solo ficción cuyo objetivo es hacernos sentir seguros”. Además de estos tres personajes, nos encontramos con un extraño y sospechoso doctor (Brad Dourif) que trabaja en la morgue, con una prostituta drogadicta (Alix Koromzay) que asegura tener un cliente que le pide que simule estar muerta, y con la novia de Martin, Katherine (Patricia Arquette), quien debido a una serie de curiosas llamadas telefónicas no puede evitar comenzar a sospechar de su pareja.
Nightwatch: El peor trabajo del mundo.
Ewan McGregor es quien se lleva gran parte del peso de la cinta. Afortunadamente realiza un estupendo trabajo personificando a este joven que debe lidiar con sus responsabilidades, con sus ganas de disfrutar su juventud, y con un cúmulo de acusaciones falsas de las que parece no poder defenderse. Las escenas donde el protagonista interactúa tanto con el personaje interpretado por Josh Brolin como con el interpretado con Nick Nolte, están marcadas por la presencia de diálogos inteligentes y a ratos escalofriantes, que en gran medida ayudan a que el espectador mantenga el interés por una historia que resalta por los elementos escabrosos que presenta. Lamentablemente no sucede lo mismo en las escenas en las cuales participa Patricia Arquette, quien además de realizar una actuación mediocre, tiene la mala fortuna de personificar un personaje insulso cuya única función es ocupar el puesto de la “mujer en peligro” tan propio de los films de horror. En el aspecto técnico, la cinta cuenta con el estupendo trabajo de fotografía de Dan Laustsen, y con la atmosférica banda sonora de Joachim Holbek, quienes en conjunto logran otorgarle un cierto sentido de omnipresencia al misterioso asesino. Las cintas de terror suelen ayudar a resaltar las habilidades estilísticas de los directores quienes en ocasiones, por un motivo u otro, terminan colocando en un segundo plano los aspectos relacionados con la narrativa. Eso es precisamente lo que sucede en “Nightwatch”. Ole Bornedal se las arregla para crear una cinta que es visualmente efectiva y que contiene un buen puñado de escenas realmente escalofriantes, sin la necesidad de incluir violencia gráfica. Sin embargo, por otro lado presenta una historia a ratos implausible, con la que se busca confundir constantemente al espectador, quien intenta develar cual de todas las pistas falsas y situaciones artificiales que presenta la trama realmente tiene relación con la identidad del verdadero culpable. Pese a todo, “Nightwatch” se destaca por ser un film entretenido que presenta una temática sórdida pero interesante, un buen ritmo narrativo, una marcada atmósfera de suspenso, y un puñado de curiosos personajes cuyas dualidades ayudan a crear una mayor aura de misterio. Probablemente si Soderbergh y Bornedal hubiesen logrado crear en conjunto un guión que complaciera a ambas partes, el resultado habría sido muy superior. De todas formas, estamos ante un largometraje recomendable que lamentablemente en su momento no captó la atención que merecía.
por Fantomas.

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