Revista Maternidad

Niños hiperactivos, déficit de atención y TDAH

Por Bebemon

El TDAH (Trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad) es un síndrome de base neurobiológica. Se caracteriza por una conducta de desatención y/o hiperactividad-impulsividad.  Es un trastorno crónico de elevada prevalencia, un 7% de la población. Y sus consecuencias afectan a muchas áreas del individuo, como son la personal, familiar, escolar y social.

Niños hiperactivos, déficit de atención y TDAH

photo © 2010 Jonny2love more info

Podemos distinguir tres tipos de TDAH:

·  Combinado

.  Predominante inatento

·  Predominantemente hiperactivo-impulsivo

Un niño hiperactivo no es sólo un niño travieso que no para ni un minuto y que no se rige a ninguna norma. Es un desorden muy serio que afecta a muchos niños y una gran preocupación para los padres.

Los niños hiperactivos sufren mucho, porque a menudo notan el rechazo de sus padres y se sienten frustrados en su día a día.

Suelen caracterizarse por la falta de atención, que trae como consecuencia el fracaso escolar. No son niños vagos, sino que no tienen constancia. Y sumado a la falta de concentración, su aprendizaje es desordenado. Tienen dificultad en estructurar la información porque no la retienen.

Este trastorno se produce en un 80% de los casos por un factor genético. El otros, puede ser adquirido por el entorno.

Se suele diagnosticar a partir de los 6 ó 7 años de edad. Podemos decir de estos niños que no aceptan las normas establecidas que son:

· Tozudos

· Impulsivos

· Agresivos

· Parece que no escuchan mientras se les habla

· Se mueven en exceso

· Hablan en exceso

· Interrumpen

· Responden impulsivamente

· No finalizan las tareas escolares

· Son poco curiosos en sus tareas cotidianas

· Olvidan o pierden objetos importantes

· Tienen dificultad para controlar su conducta y para seguir las indicaciones que se les dan

Un niño con TDAH no aguanta más de diez minutos viendo una película, juega con una cosa y enseguida se cansa, empieza a hacer algo y lo deja a la mitad, se distrae con facilidad…

Y en la familia, ¿cómo se convive con un niño con éste trastorno?

Hay pocas tareas TAN DIFÍCILES como educar a un niño con TDHA. Los padres suelen notar que, después de tanto tiempo intentando ayudar a su hijo, las fuerzas se ven superadas por el agotamiento, la frustración y la impotencia.

Hablando con una mamá que ha pasado por esto nos comenta que hasta que no han dado con lo que tenía su hijo y ha empezado el tratamiento, la convivencia ha sido insoportable. Hasta el punto de pensar “no aguanto más a mi hijo”… Pensamientos que al momento le hacen sentir culpable de haberlos pensado.

Pero es tal la presión y el no saber si la culpa es achacable a los padres, por no estar educándolo bien… ¿ Por qué el niño no hace caso….? ¿Por qué tiene problemas en el colegio con su conducta hacia los demás? ¿Por qué fracasa en los estudios? En esa espiral de preguntas, la palabra “fracaso” se repite aplicada al niño y a los padres.

Al principio, esta mamá pensó que eran celos de sus hermanos, que era la manera que tenía el niño de llamar la atención…. Pero poco a poco se dio cuenta de que algo le pasaba.

Según nos dice, llegó al punto de no hacer vida social, porque el niño no se portaba bien en ningún sitio. Con el agravante del resto de personas que la miraban como diciendo “¡vaya niño y vaya educación le están dando!”…

Sentía impotencia porque creía que estaba haciendo todo y más para que su hijo se portase bien, y a veces parecía no conseguir nada.

También recuerda el día en que su hijo le dijo “¡Mamá! ¿porqué no soy igual que los demás niños de mi clase?…¡me esfuerzo y siempre acabo sacando malas notas!!!”

Un gran sufrimiento.

¿Cómo ayudar a estos niños?

Para ayudarlos, lo mejor es trabajar la terapia psicológica individual con el niño y hacerle un diagnóstico para saber cuál de los tres tipos de TDHA tiene. Y a partir del diagnóstico y con un buen especialista, empezar su tratamiento. Los resultados son muy beneficiosos para él y sus familiares.

Y sobre todo desde casa los padres deben seguir una dura tarea, consistente en:

· Un trabajo de rutinas

· Mantenerle una organización de las cosas

· Anticiparle lo que se va hacer

· Normas específicas

· Hábitos de estudio

· Evitar las confrontaciones

· Controlar nuestra voz, que sea pausada y no elevada

· Estimularlos con estímulos positivos

· Utilizar recompensas y castigos inmediatos

· Penalizaciones pequeñas y sencillas

· Recomendable darles toda nuestra confianza

· Coordinación entre padres, profesores y médicos

Y recordad que no son niños problemáticos, sino que tienen un problema.

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