Revista Cuba

No “conviene” o no es “Políticamente Aceptable”

Publicado el 16 diciembre 2015 por Yusnaby Pérez @yusnaby
PostDec16

Existen muchas explicaciones sobre lo que es la política pero tratando de simplificarla lo más posible, podríamos decir que es la rama de la moral que se ocupa de las actividades necesarias para resolver los problemas comunes de los habitantes o ciudadanos de un estado o región. Los que toman las decisiones son los políticos. En una democracia, los políticos son electos a través del voto libre y secreto de los ciudadanos.

Uno debe esperar que los políticos sean personas honestas, con disposición de servicio, que deseen solucionar los problemas comunes y que siempre hablen con la verdad, pero esto no sucede en la práctica. Muchos de los políticos utilizan sus puestos para su beneficio personal y solo buscan el poder. Otros en vez de resolver problemas ponen obstáculos porque así se justifican. Es raro encontrar un buen político.

Incluso hay quienes dicen que la principal cualidad de un político es ser cínico, o sea, tener la habilidad de poder mentir de manera que lo que dicen parezca ser cierto y de esta forma convencen a muchas personas de que están haciendo algo bueno cuando en realidad están haciendo todo lo contrario.

Esto lo escribo el miércoles 16 de Diciembre de 2015, o sea, un día antes de que se cumpla exactamente un año de la declaración de los presidentes Obama y Castro sobre la normalización de las relaciones entre La Habana y Washington que tanta esperanza despertó en muchos como molestia despertó en otros. El caso de Cuba se presta para analizar la actividad de los políticos. Veamos.

En Cuba hay un solo partido que monopoliza represivamente el poder. Pero en Estados Unidos hay dos que compiten continuamente por el poder. Muchos creen que el restablecimiento de relaciones ha sido una acción de los Demócratas en el poder y que los republicanos se oponen a ella. En la práctica hemos visto que existe un apoyo bipartidista hacia la normalización y lo que la mayoría busca es poder hacer negocios con Cuba.

Solamente tienen un par de piedras en el zapato que son la Ley del Embargo y la Ley de Ajuste Cubano. Por el momento no desean tocar esas leyes, pero están buscando la forma de darles la vuelta y se la están dando.

En el caso del Embargo, se han ido quitando la mayoría de los obstáculos  posibles y se sigue estudiando cómo quitar otros. Al paso que va, lo que quedará del embargo será básicamente el esqueleto del mismo. Sin duda no lo quitan, porque “políticamente” no conviene hacerlo en este momento.

Sin embargo, Gobernadores, Senadores y Representantes de ambos partidos no se cansan de ir a Cuba junto con empresarios interesados en vender sus productos. Incluso se ha hablado de “pagar” deudas por las expropiaciones mediante incentivos fiscales. Sin duda, los cerebros están trabajando a las máximas RPM generando ideas.

En el caso de la Ley de Ajuste Cubano, tampoco la quieren quitar por el momento, aunque la mayoría de los políticos aprueba quitarla, pero en año electoral no parece aceptable desde un punto político. Entonces surgen las ideas para darle la vuelta como tratar de no permitir viajar a los que se acojan a ella, o quitar los beneficios de ayuda a todo aquel que no pueda demostrar ser un perseguido político, que todos sabemos que son casi todos.

Incluso cuando el Papa Francisco visitó Cuba, no se dio por aludido por las violaciones a los Derechos Humanos que son algo habitual en la isla, sobre todo los domingos. Incluso “no se enteró” de que la Seguridad del Estado había detenido a unos cubanos que deseaban acercarse a él. Y días después seguían presos y el Papa no decía nada, porque no era conveniente.

Y vienen los “Pies Secos” y los “Pies Mojados” que es uno de los criterios más absurdos que he visto en mi vida y que permite deportar a Cuba a todos los que son interceptados en el mar, pero les garantiza su permanencia a los que llegan a tierra. Obviamente, los que llegan a la frontera llegan con los pies secos y son bienvenidos.

Entonces se crean los problemas como el que existe hoy en Costa Rica donde hay unos 6,000 cubanos varados que no pueden llegar a la frontera de México con Estados Unidos porque Nicaragua, Guatemala y Belice les impiden pasar por su territorio. Y yo me pregunto: ¿Si van a ser recibidos cuando lleguen a la frontera, porque no se elimina el problema de una vez en Costa Rica? El gobierno Estadounidense podría documentarlos en Costa Rica y podrían viajar a Miami en avión, pero no parece ser políticamente aceptable.

Todos esos cubanos no se van de Cuba porque quieren ser norteamericanos. Se van porque en Cuba  no existen las condiciones para una vida digna, ya que el sistema político imperante promueve una violación sistemática de los derechos humanos y niega el derecho a tener libertad y oportunidades en ese país.

Entonces ¿por qué no atacar la causa raíz? Porque la honestidad de los políticos no les permite plantear cosas que no sean “políticamente aceptables” u por eso actúan cínicamente.

No cabe la menor duda de que hablar de que en Cuba exista libertad y de que las personas tengan oportunidades no es políticamente aceptable. Por eso, el tema ha sido tácitamente excluido de todas las negociaciones. A los empresarios que quieren hacer negocios con Cuba, lo que les importa es ganar dinero y les tiene sin cuidado las condiciones en que viven los cubanos. Ellos ganarán dinero aunque el gobierno maneje al pueblo a base de golpes.

Que tiene de inconveniente decirle a Raúl Castro, a Bruno Rodríguez o a quien sea que no pueden seguir tratando a la gente así. Que es momento de corresponder respetando los Derechos Humanos e iniciando una apertura.  Porqué Mariano Rajoy no le exige a Raúl Castro una investigación independiente sobre las causas reales que originaron la muerte de Oswaldo Payá. Hasta cuando dejaremos de hacer lo que se debe hacer porque no conviene o porque no es políticamente aceptable.

Por eso me repugna la forma en que se está llevando la normalización de relaciones entre los dos países. A mí me gusta la política, me gusta servir y desearía ayudar a que mi país volviese a ser el gran país que todos sabemos que fue, pero no soporto esa política de no hacer cosas porque no conviene hacerlas o porque no son aceptables en este momento. Quizás en esto sea lo único en que yo coincida con Donald Trump.

¡Pobre Cuba! Que tristeza que exigir que seas un país libre donde se respeten los derechos humanos, no convenga en este momento o no sea políticamente aceptable.


Volver a la Portada de Logo Paperblog